Simulacro en La Josefina permite medir respuestas

Personal uniformado, bomberos y técnicos participaron ayer del simulacro en el sector La Josefina, su intención fue medir sus tiempos de respuesta antes desastres.
FOTO: EL TIEMPO

Un total de 450 personas participaron en la jornada que tuvo como objetivo analizar el accionar de las instituciones públicas estatales, cantonales y de los ciudadanos ante cualquier siniestro en el sector.

El cerro Tamuga, ubicado en el sector La Josefina, todavía es un punto crítico a 26 años del desastre. Por este motivo los organismos de seguridad y control y otras entidades nacionales efectuaron ayer un simulacro.

El personal militar de la Tercera División de Ejército Tarqui y otras entidades representaron un escenario hipotético de inundación y deslizamiento, que puso a prueba el tiempo de respuesta de las instituciones.

La jornada inició a las 09:00, con un llamado de emergencia que correspondía al simulacro; era necesario ‘rescatar’ a 15 personas heridas y 10 fallecidas a causa de los incidentes simulados.

Para ello, se activó un campamento en la parroquia San Cristóbal, de Paute, para simular el alojamiento de 25 familias ‘damnificadas’ por el deslizamiento, y se coordinó la entrega de asistencia humanitaria a través de la mesa técnica de trabajo de alojamientos temporales y asistencia humanitaria, liderada por el equipo del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, SNGRE.

Adicionalmente, se activaron los Comités de Operaciones Emergentes de las provincias de Azuay y Cañar y de los cantonales de Cuenca, Paute y Azogues.

“Lo que hay ahora son protocolos y un sistema para responder a los incidentes, la Secretaría del Agua-Senagua está encargado de monitorear los cauces y los integrantes del Comité de Cogestión trabajan en la estabilización... pese a ello, todos debemos estar preparados y contar con la mochila de sobrevivencia”, indicó Colombia Ochoa, directora técnica zonal de la SNGRE.

José Pastor, general de las Fuerzas Armadas, mencionó que estas actividades tienen como finalidad el poder articular un trabajo mancomunado y el rápido accionar ante estos acontecimientos.

Dentro de estas actividades se tiene previsto la actualización de los planes de contingencia, teniendo como misión fundamental el poder salvaguardar la integridad de los pobladores aledaños que serían afectados si hubiese una inundación.

Antecedentes
En 1993, la montaña denominada Tamuga se deslizó. Más de 120 millones de metros cúbicos de tierra y piedra taponaron el cauce del río Cuenca. Durante 33 días se trató de desfogar 200 millones de metros cúbicos de agua que se represaron y que llegaron a los límites de Cuenca y Azogues, mientras la inundación dejó más de 200 viviendas destruidas.

El general retirado Juan Méndez, que participó en el operativo de ese año, consideró que el peligro en el cerro Tamuga no ha pasado y hay que estar preparados para el futuro. (I)

DATOS
-Respuesta. Según las autoridades la simulación permite observar la articulación y el tiemo de respuesta
-Personal. En el simulacro participaron siete paramétic os, seis policías, 73 militares y cinco técnicos.
-Equipo. Las Fuerzas Armanas tiene un contingente humano de 2.500 uniformados, destinados para la jurisdicción.

LA CIFRA
450
uniformados y técnicos de Azuay y Cañar trabajaron en el simulacro.

Simulacro en La Josefina permite medir respuestas

Personal uniformado, bomberos y técnicos participaron ayer del simulacro en el sector La Josefina, su intención fue medir sus tiempos de respuesta antes desastres.
FOTO: EL TIEMPO

Un total de 450 personas participaron en la jornada que tuvo como objetivo analizar el accionar de las instituciones públicas estatales, cantonales y de los ciudadanos ante cualquier siniestro en el sector.

El cerro Tamuga, ubicado en el sector La Josefina, todavía es un punto crítico a 26 años del desastre. Por este motivo los organismos de seguridad y control y otras entidades nacionales efectuaron ayer un simulacro.

El personal militar de la Tercera División de Ejército Tarqui y otras entidades representaron un escenario hipotético de inundación y deslizamiento, que puso a prueba el tiempo de respuesta de las instituciones.

La jornada inició a las 09:00, con un llamado de emergencia que correspondía al simulacro; era necesario ‘rescatar’ a 15 personas heridas y 10 fallecidas a causa de los incidentes simulados.

Para ello, se activó un campamento en la parroquia San Cristóbal, de Paute, para simular el alojamiento de 25 familias ‘damnificadas’ por el deslizamiento, y se coordinó la entrega de asistencia humanitaria a través de la mesa técnica de trabajo de alojamientos temporales y asistencia humanitaria, liderada por el equipo del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, SNGRE.

Adicionalmente, se activaron los Comités de Operaciones Emergentes de las provincias de Azuay y Cañar y de los cantonales de Cuenca, Paute y Azogues.

“Lo que hay ahora son protocolos y un sistema para responder a los incidentes, la Secretaría del Agua-Senagua está encargado de monitorear los cauces y los integrantes del Comité de Cogestión trabajan en la estabilización... pese a ello, todos debemos estar preparados y contar con la mochila de sobrevivencia”, indicó Colombia Ochoa, directora técnica zonal de la SNGRE.

José Pastor, general de las Fuerzas Armadas, mencionó que estas actividades tienen como finalidad el poder articular un trabajo mancomunado y el rápido accionar ante estos acontecimientos.

Dentro de estas actividades se tiene previsto la actualización de los planes de contingencia, teniendo como misión fundamental el poder salvaguardar la integridad de los pobladores aledaños que serían afectados si hubiese una inundación.

Antecedentes
En 1993, la montaña denominada Tamuga se deslizó. Más de 120 millones de metros cúbicos de tierra y piedra taponaron el cauce del río Cuenca. Durante 33 días se trató de desfogar 200 millones de metros cúbicos de agua que se represaron y que llegaron a los límites de Cuenca y Azogues, mientras la inundación dejó más de 200 viviendas destruidas.

El general retirado Juan Méndez, que participó en el operativo de ese año, consideró que el peligro en el cerro Tamuga no ha pasado y hay que estar preparados para el futuro. (I)

DATOS
-Respuesta. Según las autoridades la simulación permite observar la articulación y el tiemo de respuesta
-Personal. En el simulacro participaron siete paramétic os, seis policías, 73 militares y cinco técnicos.
-Equipo. Las Fuerzas Armanas tiene un contingente humano de 2.500 uniformados, destinados para la jurisdicción.

LA CIFRA
450
uniformados y técnicos de Azuay y Cañar trabajaron en el simulacro.