Protección del Collay, el reto para seis cantones

Un oso andino, una de las especies en peligro de extinsión, fue captado por la cámara de unos de los guardabosques que recorren la zona del Collay.

La única zona de conservación comunitaria y municipal de la región ha tenido complicaciones económicas por la falta de cumplimiento de sus aportes. Comuneros esperan el compromiso de las nuevas autoridades.

Representantes comunitarios y habitantes de las zonas de influencia del bosque protector Collay exhortaron a las autoridades recién posesionadas a que continúen con la mancomunidad que tiene la misión de garantizar agua para consumo y riego.


Según el último informe presentado por la coordinadora técnica de la mancomunidad, Blanca Rojas, del total de municipios y juntas parroquiales que integran esta institución, solo seis han cumplido con el aporte económico, mientras que a la fecha hay una deuda por cobrar por más de 89.000 dólares.


Rojas añadió que se prevé durante la próxima semana que el presidente subrogante de la mancomunidad y actual alcalde de Chordeleg, Deifilio Arévalo, convoque a una reunión y envíe los comunicados sobre las cuentas pendientes. “El dinero recaudado es para invertir en el pago de los guardabosques y en el desarrollo de los proyectos de conservación, enfatizó.


Rubén Espinoza, expresidente de la junta de San Martín de Puzhío; y René Castro, expresidente de la junta de Delegsol, manifestaron que la falta de compromiso de las autoridades salientes provocaron la detención de algunos proyectos. Coincidieron en que  continuar con la mancomunidad es garantizar el bien de la gente.


Jorge Coello, presidente de la mancomunidad durante los últimos seis meses, dijo que esta organización es un esfuerzo colectivo de décadas y que su importancia radica en  asegura el líquido vital de más de 90.000 personas.


Pese a las limitantes financieras, según Coello,  la mancomunidad ha logrado mantener los nueve guardabosques encargados en efectuar controles de tala e incendios en las 29.076 hectáreas del bosque.


Esta gigantesca área aporta con 111 vertientes  de agua, que además de abastecer a las comunidades, llegan al río Paute y provisiona de recurso hídirco al complejo Hidroeléctrico de Paute que aporta con electricidad al país.


Integrantes
La Mancomunidad de El Collay está integrada por cinco municipios de Azuay: Chordeleg, Gualaceo, Paute, El Pan, Sevilla de Oro; y uno de Morona Santiago, el cantón Santiago.


Además se han sumado 12 parroquias: La Unión, Delegsol,  San Martín de Puzhío,  Luis Cordero Vega, Mariano Moreno,  Chicán, San Vicente, Palmas, Chupianza y  Copal, entre otras organizaciones comunitarias.


El reto, según los entrevistados, es mantener su funcionamiento no solo ha nivel de estructura sino con recursos suficientes, porque solo así garantizan la disponibilidad de agua para las comunidades. (I)


Conectividad. El Collay conecta el Parque Nacional Sangay, ubicado al norte, y con el Podocarpus que está en Loja.
Inicio. En agosto de 1985 bajo acuerdo ministerial nació el Collay como un bosque protector y un área de 7.955 hectáreas.
gestión. Bajo el plan de manejo aprobado por el MAE en 2007 se estable como modelo de gestión la Mancomunidad.


Collay es el único bosque que está protegido por habitantes y autoridades de seis municipios y 12 juntas parroquiales.
90.000
habitantes se benefician de las vertientes de agua del bosque Collay.

Protección del Collay, el reto para seis cantones

Un oso andino, una de las especies en peligro de extinsión, fue captado por la cámara de unos de los guardabosques que recorren la zona del Collay.

La única zona de conservación comunitaria y municipal de la región ha tenido complicaciones económicas por la falta de cumplimiento de sus aportes. Comuneros esperan el compromiso de las nuevas autoridades.

Representantes comunitarios y habitantes de las zonas de influencia del bosque protector Collay exhortaron a las autoridades recién posesionadas a que continúen con la mancomunidad que tiene la misión de garantizar agua para consumo y riego.


Según el último informe presentado por la coordinadora técnica de la mancomunidad, Blanca Rojas, del total de municipios y juntas parroquiales que integran esta institución, solo seis han cumplido con el aporte económico, mientras que a la fecha hay una deuda por cobrar por más de 89.000 dólares.


Rojas añadió que se prevé durante la próxima semana que el presidente subrogante de la mancomunidad y actual alcalde de Chordeleg, Deifilio Arévalo, convoque a una reunión y envíe los comunicados sobre las cuentas pendientes. “El dinero recaudado es para invertir en el pago de los guardabosques y en el desarrollo de los proyectos de conservación, enfatizó.


Rubén Espinoza, expresidente de la junta de San Martín de Puzhío; y René Castro, expresidente de la junta de Delegsol, manifestaron que la falta de compromiso de las autoridades salientes provocaron la detención de algunos proyectos. Coincidieron en que  continuar con la mancomunidad es garantizar el bien de la gente.


Jorge Coello, presidente de la mancomunidad durante los últimos seis meses, dijo que esta organización es un esfuerzo colectivo de décadas y que su importancia radica en  asegura el líquido vital de más de 90.000 personas.


Pese a las limitantes financieras, según Coello,  la mancomunidad ha logrado mantener los nueve guardabosques encargados en efectuar controles de tala e incendios en las 29.076 hectáreas del bosque.


Esta gigantesca área aporta con 111 vertientes  de agua, que además de abastecer a las comunidades, llegan al río Paute y provisiona de recurso hídirco al complejo Hidroeléctrico de Paute que aporta con electricidad al país.


Integrantes
La Mancomunidad de El Collay está integrada por cinco municipios de Azuay: Chordeleg, Gualaceo, Paute, El Pan, Sevilla de Oro; y uno de Morona Santiago, el cantón Santiago.


Además se han sumado 12 parroquias: La Unión, Delegsol,  San Martín de Puzhío,  Luis Cordero Vega, Mariano Moreno,  Chicán, San Vicente, Palmas, Chupianza y  Copal, entre otras organizaciones comunitarias.


El reto, según los entrevistados, es mantener su funcionamiento no solo ha nivel de estructura sino con recursos suficientes, porque solo así garantizan la disponibilidad de agua para las comunidades. (I)


Conectividad. El Collay conecta el Parque Nacional Sangay, ubicado al norte, y con el Podocarpus que está en Loja.
Inicio. En agosto de 1985 bajo acuerdo ministerial nació el Collay como un bosque protector y un área de 7.955 hectáreas.
gestión. Bajo el plan de manejo aprobado por el MAE en 2007 se estable como modelo de gestión la Mancomunidad.


Collay es el único bosque que está protegido por habitantes y autoridades de seis municipios y 12 juntas parroquiales.
90.000
habitantes se benefician de las vertientes de agua del bosque Collay.