Oña se llena de pintorescas casas, lagunas y miradores

El sector azuayo está situado en los límites con la provincia de Loja. La casa ‘La Bella de París’ es considerada como una joya de la arquitectura y es parte del patrimonio. Sus pequeñas calles, llenas de romanticismo, acogen a los turistas quienes llegan de distintas partes del mundo.
Vista de la casa conocida como “La Bella de París”, situada en el barrio San Francisco, hoy convertida en un Centro Intercultural Intercomunitario y manejado por la Municipalidad.
FOTO: Fernando Machado EL TELÉGRAFO

Los paisajes en Oña se dibujan en cada esquina. Sus calles estrechas, sus lagunas, sus miradores y sus edificaciones le dan a este cantón azuayo un atractivo que llama la atención de los visitantes.

El sector está situado a 120 kilómetros de Cuenca, por lo tanto, constituye el último cantón de la provincia del Azuay. Desde la Panamericana Sur, vía a Loja, se divisa el cantón donde sobresale su iglesia que forma parte de su patrimonio.

El lugar tiene 3.200 habitantes, aproximadamente, y los mismos están dispersos en diferentes zonas. A poca distancia del centro cantonal está el barrio San Francisco. Este sitio se ha convertido en el orgullo de los oñenses. Unas calles estrechas, hasta románticas, llevan a una vivienda que es considerada uno de los íconos de esta pequeña urbe.

Se trata de la casa llamada “La Bella de París”, una estructura de dos pisos con cuartos espaciosos y un patio lo suficientemente grande para albergar a todos los que lleguen. En la parte frontal un canal de agua forma parte de la elegancia de esta casona. La misma que fue construida en el siglo pasado por la familia Merisalde-Ordóñez. Hoy en día está convertida en un Centro Intercultural Comunitario.

oña azuay

Según Jhon Ullauri, promotor cultural del Municipio de Oña, el actual nombre lo adquirió cuando llegaron pintores desde Cuenca a esta vivienda y plasmaron varios dibujos que hasta ahora existen en sus paredes. “Se cree que esta casa debe tener entre 150 y 200 años”, dijo el funcionario, agregando que en un inicio la casa sirvió de herrería y de posada para el descanso de los transeúntes quienes llegaban desde el norte o desde la Amazonía. “La historia dice que por este sector también pasaron los libertadores, entre ellos Simón Bolívar”. Hoy la casa es de propiedad de la Municipalidad de Oña.

Unos metros más abajo está la vivienda de Pedro Solano, construida el 30 de enero de 1916. La casa no ha recibido tratamiento y está en muy malas condiciones. “Es importante que tomen en consideración esta situación las autoridades porque es parte del Patrimonio de Oña”, indicó Vinicio Jaramillo, habitante y guía del lugar.

Este cantón azuayo registra una temperatura promedio de 15 °C con una estación de lluvias, entre enero y mayo, con mayor fuerza. Su suelo es bastante accidentado y va desde los 1.000 hasta los 4.000 m.s.n.m. por lo que presenta una diversidad de pisos climáticos como: páramos y bosques secundarios en las partes altas, hasta pequeños valles en las zonas bajas.

oña azuay

Los turistas no dejan de visitar la vivienda de las Hermanitas Alvarado, cinco mujeres, todas fallecidas y quienes disponían de un restaurante, considerado para muchos el mejor del sur. “El caldo de gallina criolla y su ají era lo más apetecido”, indica Rubio Torres, tras indicar que el hotel Buenos Aires, el primero que tuvo el cantón, aún conserva su estructura. El mismo está situado muy cerca de la Panamericana Sur.

Oña, la tierra del tequila
San Felipe de Oña fue proclamado como cantón el 10 de mayo de 1991. El nombre de Oña proviene de una villa española que pertenece a la provincia de Burgos.

Este sector se caracteriza también porque en sus tierras se elabora artesanalmente el famoso tequila, un licor que comenzó a tomar notoriedad desde hace unos 10 años.

Pablo Ortega, dueño de la marca Don Salvador, cree que este lugar es uno de los más indicados para producir este trago, que cada vez se abre campo en el sur del país. Las personas que siembran penco entregan el pulque a Ortega, este a su vez destila y fabrica el licor, como también la miel de agave, recomendado para enfermedades respiratorias. (I)

Rodrigo Matute Torre
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Oña se llena de pintorescas casas, lagunas y miradores

Vista de la casa conocida como “La Bella de París”, situada en el barrio San Francisco, hoy convertida en un Centro Intercultural Intercomunitario y manejado por la Municipalidad.
FOTO: Fernando Machado EL TELÉGRAFO

Los paisajes en Oña se dibujan en cada esquina. Sus calles estrechas, sus lagunas, sus miradores y sus edificaciones le dan a este cantón azuayo un atractivo que llama la atención de los visitantes.

El sector está situado a 120 kilómetros de Cuenca, por lo tanto, constituye el último cantón de la provincia del Azuay. Desde la Panamericana Sur, vía a Loja, se divisa el cantón donde sobresale su iglesia que forma parte de su patrimonio.

El lugar tiene 3.200 habitantes, aproximadamente, y los mismos están dispersos en diferentes zonas. A poca distancia del centro cantonal está el barrio San Francisco. Este sitio se ha convertido en el orgullo de los oñenses. Unas calles estrechas, hasta románticas, llevan a una vivienda que es considerada uno de los íconos de esta pequeña urbe.

Se trata de la casa llamada “La Bella de París”, una estructura de dos pisos con cuartos espaciosos y un patio lo suficientemente grande para albergar a todos los que lleguen. En la parte frontal un canal de agua forma parte de la elegancia de esta casona. La misma que fue construida en el siglo pasado por la familia Merisalde-Ordóñez. Hoy en día está convertida en un Centro Intercultural Comunitario.

oña azuay

Según Jhon Ullauri, promotor cultural del Municipio de Oña, el actual nombre lo adquirió cuando llegaron pintores desde Cuenca a esta vivienda y plasmaron varios dibujos que hasta ahora existen en sus paredes. “Se cree que esta casa debe tener entre 150 y 200 años”, dijo el funcionario, agregando que en un inicio la casa sirvió de herrería y de posada para el descanso de los transeúntes quienes llegaban desde el norte o desde la Amazonía. “La historia dice que por este sector también pasaron los libertadores, entre ellos Simón Bolívar”. Hoy la casa es de propiedad de la Municipalidad de Oña.

Unos metros más abajo está la vivienda de Pedro Solano, construida el 30 de enero de 1916. La casa no ha recibido tratamiento y está en muy malas condiciones. “Es importante que tomen en consideración esta situación las autoridades porque es parte del Patrimonio de Oña”, indicó Vinicio Jaramillo, habitante y guía del lugar.

Este cantón azuayo registra una temperatura promedio de 15 °C con una estación de lluvias, entre enero y mayo, con mayor fuerza. Su suelo es bastante accidentado y va desde los 1.000 hasta los 4.000 m.s.n.m. por lo que presenta una diversidad de pisos climáticos como: páramos y bosques secundarios en las partes altas, hasta pequeños valles en las zonas bajas.

oña azuay

Los turistas no dejan de visitar la vivienda de las Hermanitas Alvarado, cinco mujeres, todas fallecidas y quienes disponían de un restaurante, considerado para muchos el mejor del sur. “El caldo de gallina criolla y su ají era lo más apetecido”, indica Rubio Torres, tras indicar que el hotel Buenos Aires, el primero que tuvo el cantón, aún conserva su estructura. El mismo está situado muy cerca de la Panamericana Sur.

Oña, la tierra del tequila
San Felipe de Oña fue proclamado como cantón el 10 de mayo de 1991. El nombre de Oña proviene de una villa española que pertenece a la provincia de Burgos.

Este sector se caracteriza también porque en sus tierras se elabora artesanalmente el famoso tequila, un licor que comenzó a tomar notoriedad desde hace unos 10 años.

Pablo Ortega, dueño de la marca Don Salvador, cree que este lugar es uno de los más indicados para producir este trago, que cada vez se abre campo en el sur del país. Las personas que siembran penco entregan el pulque a Ortega, este a su vez destila y fabrica el licor, como también la miel de agave, recomendado para enfermedades respiratorias. (I)

Rodrigo Matute Torre
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