Un museo conserva la pirotecnia artesanal

FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

Los fuegos artificiales son la alegría en las fiestas populares y religiosas. La materia prima, los químicos y las herramientas de esta labor podrán apreciarse en el primer espacio interactivo localizado en Gualaceo.

Armazones para los castillos, químicos para crear luces artificiales y los trabajos elaborados durante cuatro generaciones son parte de las salas de exhibición del primer Museo Interactivo de Pirotecnia Artesanal, que está ubicado en Gualaceo.

El museo está ubicado en la parroquia Remigio Crespo, en el Sector Tres Cruces, a dos kilómetros del centro cantonal. Su magia se encuentra desde la puerta de ingreso, que con sus colores y figuras de metal simulan los carrizos y el papel bond, elementos utilizados en las creaciones.

Este museo es el primero en la región dedicado a esa actividad. La idea nació hace dos años, cuando el artesano Rómulo Orellana dialogaba con su hijo Wilson. Ellos sabían que es una labor peligrosa y que las nuevas generaciones no estaban interesadas en continuarla, evidencia de ello es que sus hermanos se han dedicado a la producción de alimentos y al área financiera.

Otro motivo para crear este museo fue que los conocimientos adquiridos en años para construir fórmulas y lograr los destellos de luces son considerados “grandes secretos”, que desean mantenerlos.

Wilson, estudiante aún de la carrera de Turismo, elaboró su proyecto de graduación pensando en la creación de un espacio para todos, donde el único interés sea conocer este arte milenario. A su padre le gustó la idea y, aunque falleció hace un año, el joven no abandonó la idea.

Desde la puerta de ingreso se debe caminar en ascenso 100 metros hasta llegar al museo. Su recepción es un portal para adquirir artesanías del cantón, como las tradicionales macanas, bolsos de lana y otros objetos de cerámica. Un telar de carrizos divide esta zona con el mundo mágico de Rómulo y Wilson. Son seis espacios.

En el primero se recuerda que la pirotecnia es una labor que surgió en China y con la colonia llegó al Azuay en el año 1.600.
Lo aprendido por el bisabuelo de Wilson se ha mantenido durante cuatro generaciones. Aunque se desconoce quién le enseñé, sus hijos fueron los que la mantuvieron esta labor.

Los castillos y las vacas locas son los objetos icónicos de las celebraciones religiosas y las creaciones de Rómulo, objetos que con tiempo y las peticiones de los clientes iban tomando otras formas, como de ovejas o perros locos.

Otro espacio del museo está destinado para recordar la fabricación de los elementos indispensables para los castillos, como la cabuya, obtenida del penco, y el carrizo. Dos materiales que con el tiempo han dejado de utilizarse por productos importados, como soguillas plásticas y rollos de cartón.

El recorrido finaliza en el espacio donde se funde la magia y las manos inquietas de los visitantes pueden plasmar sus creaciones. En este lugar se puede elaborar globos de papel o camaretas para el recuerdo, ya que no contarán con los químicos para que exploten, para garantizar la seguridad. (I)

DATOS
-Transporte. Desde el centro cantonal de Gualaceo se puede tomar una camioneta hasta el museo.
-Horarios. Abre las puertas de lunes a viernes desde las 09:00 y los fines de semana desde las 08:00 hasta 18:00.
-Entrada. Los recorridos por el museo tienen un valor de dos dólares con cincuenta centavos para adultos.

Ximena Tapia M.
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Un museo conserva la pirotecnia artesanal

FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

Los fuegos artificiales son la alegría en las fiestas populares y religiosas. La materia prima, los químicos y las herramientas de esta labor podrán apreciarse en el primer espacio interactivo localizado en Gualaceo.

Armazones para los castillos, químicos para crear luces artificiales y los trabajos elaborados durante cuatro generaciones son parte de las salas de exhibición del primer Museo Interactivo de Pirotecnia Artesanal, que está ubicado en Gualaceo.

El museo está ubicado en la parroquia Remigio Crespo, en el Sector Tres Cruces, a dos kilómetros del centro cantonal. Su magia se encuentra desde la puerta de ingreso, que con sus colores y figuras de metal simulan los carrizos y el papel bond, elementos utilizados en las creaciones.

Este museo es el primero en la región dedicado a esa actividad. La idea nació hace dos años, cuando el artesano Rómulo Orellana dialogaba con su hijo Wilson. Ellos sabían que es una labor peligrosa y que las nuevas generaciones no estaban interesadas en continuarla, evidencia de ello es que sus hermanos se han dedicado a la producción de alimentos y al área financiera.

Otro motivo para crear este museo fue que los conocimientos adquiridos en años para construir fórmulas y lograr los destellos de luces son considerados “grandes secretos”, que desean mantenerlos.

Wilson, estudiante aún de la carrera de Turismo, elaboró su proyecto de graduación pensando en la creación de un espacio para todos, donde el único interés sea conocer este arte milenario. A su padre le gustó la idea y, aunque falleció hace un año, el joven no abandonó la idea.

Desde la puerta de ingreso se debe caminar en ascenso 100 metros hasta llegar al museo. Su recepción es un portal para adquirir artesanías del cantón, como las tradicionales macanas, bolsos de lana y otros objetos de cerámica. Un telar de carrizos divide esta zona con el mundo mágico de Rómulo y Wilson. Son seis espacios.

En el primero se recuerda que la pirotecnia es una labor que surgió en China y con la colonia llegó al Azuay en el año 1.600.
Lo aprendido por el bisabuelo de Wilson se ha mantenido durante cuatro generaciones. Aunque se desconoce quién le enseñé, sus hijos fueron los que la mantuvieron esta labor.

Los castillos y las vacas locas son los objetos icónicos de las celebraciones religiosas y las creaciones de Rómulo, objetos que con tiempo y las peticiones de los clientes iban tomando otras formas, como de ovejas o perros locos.

Otro espacio del museo está destinado para recordar la fabricación de los elementos indispensables para los castillos, como la cabuya, obtenida del penco, y el carrizo. Dos materiales que con el tiempo han dejado de utilizarse por productos importados, como soguillas plásticas y rollos de cartón.

El recorrido finaliza en el espacio donde se funde la magia y las manos inquietas de los visitantes pueden plasmar sus creaciones. En este lugar se puede elaborar globos de papel o camaretas para el recuerdo, ya que no contarán con los químicos para que exploten, para garantizar la seguridad. (I)

DATOS
-Transporte. Desde el centro cantonal de Gualaceo se puede tomar una camioneta hasta el museo.
-Horarios. Abre las puertas de lunes a viernes desde las 09:00 y los fines de semana desde las 08:00 hasta 18:00.
-Entrada. Los recorridos por el museo tienen un valor de dos dólares con cincuenta centavos para adultos.

Ximena Tapia M.
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