Mujeres rurales tripulan nuevos emprendimientos

Hace dos años Mery Córdova junto a varias emprendedoras formó la Asociación Asosemil que se dedica a la elaboración de menús diarios que son entregados a 500 niños de los Centros Infantiles del Buen Vivir, CIBVs.
Mery Córdova junto a Rosa Lojano trabajan en su emprendimiento productivo que inicio hace dos años. Diego Cáceres | El Tiempo

Esta asociación se encuentra localizada en la parroquia Baños. Cuenta con 31 socios, de los cuales solo nueve son hombres. Córdova recordó que desde hace un año ganaron un concurso público que les hizo acreedoras de la preparación de las cuatro comidas para ocho CIVBs.


Ellas son parte de decenas de mujeres que encabezan diferentes proyectos en Azuay y que cuentan con el apoyo de varias instituciones.
Según Córdova la personería jurídica les ha permitido obtener nuevos contratos de trabajo, “que individualmente no podríamos cumplirlos. Hemos juntado nuestros capitales, y con ellos hemos podido incrementar ventas y ganancias”.
De acuerdo al Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca zonal 6, MAGAP, en Azuay hay 25 asociaciones legalizadas en lo que va del año 2016, que representan a 442 personas, mayoritariamente mujeres.


Estos emprendimientos asociativos se encuentran relacionados con las actividades diarias de las zonas rurales pero que han tomado una nueva forma de organización, situación debida a factores económicos, sociales y migratorios.
Emma Mora, directora provincial del MAGAP Azuay, indicó que las mujeres rurales han quedado al mando de los sembríos, de tierra y del cuidado animal debido al flujo migratorio de los hombres hacia las ciudades, “situación que ha hecho que las mujeres busquen nuevas formas de trabajo, en algunos casos re-descubriendo sus saberes en el área del cultivo, del cuidado de animales, gastronomía o manufactura cuando elaboran tejidos o bordados”, acotó.


Estas nuevas formas de trabajo ha dado un nuevo giro comunitario, donde varias de ellas se han juntado y han iniciado negocios colectivos. En este año se han duplicado la formación de organizaciones en comparación al 2015, época en la que habían 13 asociaciones que agrupaban a 287 personas, agregó.


Según Mora uno de los beneficios que logra un grupo de personas asociadas son acceder a insumos o materiales a bajo costo por las compras mayoritarias que pueden realizar.
Para Alcibiades Jiménez, director zonal 6 del Instituto de Economía Popular y Solidaria, IEPS, entre los otros beneficios que pueden acceder las personas asociadas son incorporarse a nuevos mercados de comercialización a nivel nacional, a concursos públicos, obtener créditos y capacitación en general.


En lo que se va del año, de acuerdo a la información del IEPS, en el Azuay hay 20 asociaciones, ocho nuevas se han sumado desde el 2015, mayoritariamente son mujeres, apuntó el coordinador zonal.
De estos emprendimientos el 47,2 por ciento ofrece servicios de alimentación y limpieza, mientras el 24,4 por ciento corresponden a los proyectos del sector agropecuario, dijo Jiménez. (RET) (I)

Legalizar implica responsabilidades

Emma Mora, directora provincial del MAGAP, indicó que la personería jurídica de una asociación a más de los beneficios que pueden acceder, implica derechos y responsabilidades, como el pago mensual del seguro, un salario mínimo para cada trabajador, así como el cumplimiento con las declaraciones al SRI en cero, documento que no implica costo, pero sí tiempo para realizarlo.

Los requisitos para legalizar una asociación necesitan estatutos, documento que acredite el patrimonio del colectivo, nómina de los miembros fundadores con copias de la cédula de identidad y certificado de votación y oficio al director provincial solicitando personalidad jurídica. (I)

Cuenca. 

Mujeres rurales tripulan nuevos emprendimientos

Mery Córdova junto a Rosa Lojano trabajan en su emprendimiento productivo que inicio hace dos años. Diego Cáceres | El Tiempo

Esta asociación se encuentra localizada en la parroquia Baños. Cuenta con 31 socios, de los cuales solo nueve son hombres. Córdova recordó que desde hace un año ganaron un concurso público que les hizo acreedoras de la preparación de las cuatro comidas para ocho CIVBs.


Ellas son parte de decenas de mujeres que encabezan diferentes proyectos en Azuay y que cuentan con el apoyo de varias instituciones.
Según Córdova la personería jurídica les ha permitido obtener nuevos contratos de trabajo, “que individualmente no podríamos cumplirlos. Hemos juntado nuestros capitales, y con ellos hemos podido incrementar ventas y ganancias”.
De acuerdo al Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca zonal 6, MAGAP, en Azuay hay 25 asociaciones legalizadas en lo que va del año 2016, que representan a 442 personas, mayoritariamente mujeres.


Estos emprendimientos asociativos se encuentran relacionados con las actividades diarias de las zonas rurales pero que han tomado una nueva forma de organización, situación debida a factores económicos, sociales y migratorios.
Emma Mora, directora provincial del MAGAP Azuay, indicó que las mujeres rurales han quedado al mando de los sembríos, de tierra y del cuidado animal debido al flujo migratorio de los hombres hacia las ciudades, “situación que ha hecho que las mujeres busquen nuevas formas de trabajo, en algunos casos re-descubriendo sus saberes en el área del cultivo, del cuidado de animales, gastronomía o manufactura cuando elaboran tejidos o bordados”, acotó.


Estas nuevas formas de trabajo ha dado un nuevo giro comunitario, donde varias de ellas se han juntado y han iniciado negocios colectivos. En este año se han duplicado la formación de organizaciones en comparación al 2015, época en la que habían 13 asociaciones que agrupaban a 287 personas, agregó.


Según Mora uno de los beneficios que logra un grupo de personas asociadas son acceder a insumos o materiales a bajo costo por las compras mayoritarias que pueden realizar.
Para Alcibiades Jiménez, director zonal 6 del Instituto de Economía Popular y Solidaria, IEPS, entre los otros beneficios que pueden acceder las personas asociadas son incorporarse a nuevos mercados de comercialización a nivel nacional, a concursos públicos, obtener créditos y capacitación en general.


En lo que se va del año, de acuerdo a la información del IEPS, en el Azuay hay 20 asociaciones, ocho nuevas se han sumado desde el 2015, mayoritariamente son mujeres, apuntó el coordinador zonal.
De estos emprendimientos el 47,2 por ciento ofrece servicios de alimentación y limpieza, mientras el 24,4 por ciento corresponden a los proyectos del sector agropecuario, dijo Jiménez. (RET) (I)

Legalizar implica responsabilidades

Emma Mora, directora provincial del MAGAP, indicó que la personería jurídica de una asociación a más de los beneficios que pueden acceder, implica derechos y responsabilidades, como el pago mensual del seguro, un salario mínimo para cada trabajador, así como el cumplimiento con las declaraciones al SRI en cero, documento que no implica costo, pero sí tiempo para realizarlo.

Los requisitos para legalizar una asociación necesitan estatutos, documento que acredite el patrimonio del colectivo, nómina de los miembros fundadores con copias de la cédula de identidad y certificado de votación y oficio al director provincial solicitando personalidad jurídica. (I)

Cuenca.