Leyendas que marcan la vida de los pobladores de Baños

En la parroquia Baños, a ocho kilómetros al sur de Cuenca, los abuelitos cuentan las leyendas de fantasmas, seres diabólicos y situaciones que marcaron su infancia y que nunca pudieron explicar.
El predio que ocupa la iglesia y el parque central fueron escenarios de varias leyendas. Diego Cáceres EL TIEMPO

David Gutiérrez, presidente del GAD, cuenta que el predio que ocupa la iglesia y el parque central fueron escenarios de varias leyendas, una de ellas es la aparición de la imagen de La Virgen de Guadalupe, patrona de la parroquia.

A inicios de siglo varios campesinos pasaban cerca del pantano, quienes encontraron la imagen de la Virgen y la trasladaron a una gruta en el barrio La Merced, junto a la Escuela Enriqueta Cordero; sin embargo, cuando los pobladores la visitaban no la encontraban, desaparecía y la volvían a ver en el pantano.
Según Miguel Gutiérrez, padre de David, esta situación se repitió por varias ocasiones hasta que decidieron edificar la iglesia sobre el lugar en donde la encontraron, en el centro parroquial.
Enma Brito, vicerrectora de la Unidad Educativa Manuel Córdova y autora del libro Baños Ensueños del Alma, publicado en el 2006, mencionó que varias de las leyendas redactadas en su texto fueron recopilaciones de las versiones contadas por los vecinos y pobladores de su natal Baños, y que en su mayoría son historias relacionadas a la fe católica.

Mano lanuda
Una de las leyendas que evocó Brito, fue la relatada hace 20 años por Zenaida Ochoa. En 1910, Ochoa era una niña muy tímida que no le gustaba jugar ni tener amigos.
Al salir de la escuela solía pasar por el cementerio, actual parque central, hasta que un día observó que una mano lanuda de color gris salía de la puerta de madera que se encontraba al ingreso de aquel lugar. Ésta se movía indicándole que se acercara, la pequeña al mirarla se alejó.
Para el otro día nuevamente observó la mano en el mismo lugar, aquel episodio hizo que se desmayara, desde entonces nunca mas volvió a verla.

Bola de oro
Por esa misma época, dos hermanas solían ir a misa y en cierto día por el sector de la Unión Alta en medio de la pampa divisaron un objeto que brillaba; era una bola de oro.
Se apresuraron en tomarla para trasladarla a su casa, sin embargo una de ellas prefería llegar temprano a la ceremonia, que llevar el objeto. Entonces decidieron taparla y dejarla debajo de unos montes para recogerla a la salida de la misa.
Cuando regresaron no lo encontraron, pese a que la buscaron insistentemente.

Rezos
Jesús Gutiérrez y Rosa Alemán eran dos mujeres que madrugaban a diario para rezar el rosario en la iglesia. En cierta ocasión a pocos metros de la entrada lateral, escucharon voces, por lo que la una le regañó a la otra por la demora ocasionada en el trayecto, apresuraron su paso y en cuanto entraron no observaron a nadie.


Luego se arrodillaron, cerraron los ojos e iniciaron con el rosario. Ellas sentían que la gente llegaba, se sacaban los sombreros y que el sacerdote con una luz se trasladaba de la sacristía hasta el santísimo para encender algunas velas.
Cuando terminaron sus rezos, abrieron los ojos y nuevamente observaron que estaban solas, buscaron al sacerdote y tampoco lo encontraron.

Fantasmas
Pero no solo la iglesia tiene historias. A media hora del centro parroquial se encuentran los boquerones o las entradas hacia las minas de oro y plata que fueron explotadas en la época de la colonia.
En el sector de Chuchugua, en la bajada de la mina donde se juntan los ríos de Minas con el Yanuncay, era una zona tenebrosa debido a los ruidos existentes. Hace cuatro décadas, por este lugar transitada un ciudadano a quien llamaban “Don Fajardo”, encargado del agua potable de la parroquia.


En cierta ocasión llevó a su hija, quien vio fantasmas saliendo de la montaña. Decidió tomarle fotos con su cámara de rollo, lo intentó varias veces. Sin lograrlo ella se percató que desde la cima se abría una puerta de donde salían algunos fantasmas y en ese preciso instante cuando nuevamente intentaba dar el click para capturar la imagen, el rollo saltó de la cámara.

El Diablo de alpachaca
Subiendo las escalinatas que se dirigen a la iglesia hay una imagen de la Virgen.
En aquel lugar un grupo de señoritas observaron a un diablo. Ellas estaban acostumbrabas a ir a los charcos de aguas calientes que luego fueron transformadas en las actuales piscinas.
En ese entonces casi anocheciendo y sabiendo que sus madres se preocuparían y las regañarían, al subir las escaleras volvieron a observar al diablo que les llamaba, corrieron y durante largo tiempo decidieron no pasar por el sector. (RET) (F)

Cuenca. 

Leyendas que marcan la vida de los pobladores de Baños

El predio que ocupa la iglesia y el parque central fueron escenarios de varias leyendas. Diego Cáceres EL TIEMPO

David Gutiérrez, presidente del GAD, cuenta que el predio que ocupa la iglesia y el parque central fueron escenarios de varias leyendas, una de ellas es la aparición de la imagen de La Virgen de Guadalupe, patrona de la parroquia.

A inicios de siglo varios campesinos pasaban cerca del pantano, quienes encontraron la imagen de la Virgen y la trasladaron a una gruta en el barrio La Merced, junto a la Escuela Enriqueta Cordero; sin embargo, cuando los pobladores la visitaban no la encontraban, desaparecía y la volvían a ver en el pantano.
Según Miguel Gutiérrez, padre de David, esta situación se repitió por varias ocasiones hasta que decidieron edificar la iglesia sobre el lugar en donde la encontraron, en el centro parroquial.
Enma Brito, vicerrectora de la Unidad Educativa Manuel Córdova y autora del libro Baños Ensueños del Alma, publicado en el 2006, mencionó que varias de las leyendas redactadas en su texto fueron recopilaciones de las versiones contadas por los vecinos y pobladores de su natal Baños, y que en su mayoría son historias relacionadas a la fe católica.

Mano lanuda
Una de las leyendas que evocó Brito, fue la relatada hace 20 años por Zenaida Ochoa. En 1910, Ochoa era una niña muy tímida que no le gustaba jugar ni tener amigos.
Al salir de la escuela solía pasar por el cementerio, actual parque central, hasta que un día observó que una mano lanuda de color gris salía de la puerta de madera que se encontraba al ingreso de aquel lugar. Ésta se movía indicándole que se acercara, la pequeña al mirarla se alejó.
Para el otro día nuevamente observó la mano en el mismo lugar, aquel episodio hizo que se desmayara, desde entonces nunca mas volvió a verla.

Bola de oro
Por esa misma época, dos hermanas solían ir a misa y en cierto día por el sector de la Unión Alta en medio de la pampa divisaron un objeto que brillaba; era una bola de oro.
Se apresuraron en tomarla para trasladarla a su casa, sin embargo una de ellas prefería llegar temprano a la ceremonia, que llevar el objeto. Entonces decidieron taparla y dejarla debajo de unos montes para recogerla a la salida de la misa.
Cuando regresaron no lo encontraron, pese a que la buscaron insistentemente.

Rezos
Jesús Gutiérrez y Rosa Alemán eran dos mujeres que madrugaban a diario para rezar el rosario en la iglesia. En cierta ocasión a pocos metros de la entrada lateral, escucharon voces, por lo que la una le regañó a la otra por la demora ocasionada en el trayecto, apresuraron su paso y en cuanto entraron no observaron a nadie.


Luego se arrodillaron, cerraron los ojos e iniciaron con el rosario. Ellas sentían que la gente llegaba, se sacaban los sombreros y que el sacerdote con una luz se trasladaba de la sacristía hasta el santísimo para encender algunas velas.
Cuando terminaron sus rezos, abrieron los ojos y nuevamente observaron que estaban solas, buscaron al sacerdote y tampoco lo encontraron.

Fantasmas
Pero no solo la iglesia tiene historias. A media hora del centro parroquial se encuentran los boquerones o las entradas hacia las minas de oro y plata que fueron explotadas en la época de la colonia.
En el sector de Chuchugua, en la bajada de la mina donde se juntan los ríos de Minas con el Yanuncay, era una zona tenebrosa debido a los ruidos existentes. Hace cuatro décadas, por este lugar transitada un ciudadano a quien llamaban “Don Fajardo”, encargado del agua potable de la parroquia.


En cierta ocasión llevó a su hija, quien vio fantasmas saliendo de la montaña. Decidió tomarle fotos con su cámara de rollo, lo intentó varias veces. Sin lograrlo ella se percató que desde la cima se abría una puerta de donde salían algunos fantasmas y en ese preciso instante cuando nuevamente intentaba dar el click para capturar la imagen, el rollo saltó de la cámara.

El Diablo de alpachaca
Subiendo las escalinatas que se dirigen a la iglesia hay una imagen de la Virgen.
En aquel lugar un grupo de señoritas observaron a un diablo. Ellas estaban acostumbrabas a ir a los charcos de aguas calientes que luego fueron transformadas en las actuales piscinas.
En ese entonces casi anocheciendo y sabiendo que sus madres se preocuparían y las regañarían, al subir las escaleras volvieron a observar al diablo que les llamaba, corrieron y durante largo tiempo decidieron no pasar por el sector. (RET) (F)

Cuenca.