La zona rural ofrece sus encantos para días de feriado

La rica gastronomía como el chacho hornado, cuy asado, trucha frita o empanadas; los paisajes y rutas para hacer senderismo, y opciones de deportes como pesca y otros extremos, son varias de las alternativas que tienen los cuencanos y visitantes para entretenerse durante los cuatro días de asueto.

Si desconectarse del trajín, el estrés y el ruido de la ciudad es lo que busca en este feriado, las parroquias rurales de Cuenca ofrecen una gama de opciones para cumplir este deseo.

Visitar huertos agroecológicos, degustar comida exquisita, ascender a los cerros, observar la ciudad desde lo lejos y conocer tradiciones que cuentan historias, son algunas de las opciones a escoger.

En estos sitios se puede pasar momentos sin aprietos ni estrés, sin ruido y ni presiones donde solo predominan la diversión y relajación con rutas cuya estrategia es direccionar el movimiento turístico.

Carlos García, presidente del Consorcio de Juntas Parroquiales de Cuenca, indicó que lo ideal es que el visitante no se limite a conocer solo el Centro Histórico de Cuenca y su urbanidad, sino que recorra las parroquias que también ofrecen cultura, tradiciones o lugares para descanso.

El Valle, San Joaquín, Sayausí, Ricaurte y Baños, son cinco parroquias rurales con mayor potencial turístico, sin embargo, hay otras que también permiten disfrutar de rincones atesorados por su gente.

A siete kilómetros, al noroeste de Cuenca, en medio de valles y sembríos se encuentra la parroquia conocida como la ‘Despensa hortícola del Austro’, San Joaquín.

Allí hay un amplio valle de huertos de hortalizas, el Biocorredor Turístico Yanuncay, artesanías en duda conocida como una fibra natural, paja toquilla y platos típicos como carne asada, choclos, cuy, mote pillo, entre otros, que se pueden degustar en los restaurantes de la zona.

Eva Morocho es la propietaria de ‘El Che’, negocio que desde hace más de 20 años deleita paladares no solo locales, sino también internacionales. “Llegan visitas desde otros lados del mundo a consumir nuestra especialidad que es el chancho a la barbosa”, contó.

Las artesanías también destacan en esta parroquia, sobre todo la cestería, oficio en el que Ariolfo Montaleza se cataloga como el único artesano que sobrevive en la parroquia, quien lleva más de 35 años elaborando artículos.

El itinerario termina en las termas de San Vicente, en la comunidad de Soldados, donde la pesca deportiva es una de las principales actividades del lugar.

A un kilómetro de esta parroquia se ubica Baños, que ofrece deportes de aventura, descanso, gastronomía, artesanía, pero su principal atractivo son las piscinas de aguas termales que nacen de una falla geológica ubicada en la loma de los Hervideros y que es aprovechada por cuatro hosterías y dos spa.

En el sitio se puede degustar también las tradicionales empanadas de viento. Miriam Duchi prepara estas delicias en el centro parroquial y es una de las pioneras en la elaboración de este platillo. Indicó que se pone un toque de amor para inflar a las empanadas y por eso es tan vendido su producto.

La parroquia Sayausí está en el norte de San Joaquín y tiene su ruta ecoturística que incluye valles, cerros, cascadas, lagunas… y se extiende hasta el Parque Nacional Cajas.

La comunidad de San Miguel tiene un gran potencial turístico para los amantes de la naturaleza. Desde allí parten las caminatas de 25 minutos hacia el cerro y la cascada de Cabogana, donde se puede observar el paisaje rural.

En El Valle, ubicado en el otro extremo a 12 kilómetros de Cuenca, está el Ecoparque sobre nueve hectáreas donde hay áreas verdes, juegos infantiles, un pequeño centro de rescate de animales, canchas deportivas, ciclovías y más.

Esta parroquia también se caracteriza por la comida típica, al igual que Ricaurte, que creció por su desarrollo gastronómico basado en los cuyes y carnes asadas, mote pillo, llapingachos y más.

Aventura
A 10 minutos movilizados en transporte urbano desde el centro de Cuenca, se ubica la parroquia Turi. Aquí, además de observar la ciudad en toda su extensión a través del mirador, también hay un espacio donde la adrenalina fluye y se puede ver a la ciudad desde un columpio.

Este atractivo es parte del parque recreativo de aventura, ideado y construido por Miguel Toledo, denominado Aventuri, que consiste en una silla y cuatro cables de hierro de 15 metros de longitud que aguantan un peso de unas 800 a 1.000 libras, 363-454 kilogramos, amarrados a los árboles, que permite ver la ciudad desde el aire durante tres minutos.

Cuenca tiene rincones que se pueden recorrer en un día y disfrutarlos eternamente. (I)

Sandra Altafulla
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La zona rural ofrece sus encantos para días de feriado

La rica gastronomía como el chacho hornado, cuy asado, trucha frita o empanadas; los paisajes y rutas para hacer senderismo, y opciones de deportes como pesca y otros extremos, son varias de las alternativas que tienen los cuencanos y visitantes para entretenerse durante los cuatro días de asueto.

Si desconectarse del trajín, el estrés y el ruido de la ciudad es lo que busca en este feriado, las parroquias rurales de Cuenca ofrecen una gama de opciones para cumplir este deseo.

Visitar huertos agroecológicos, degustar comida exquisita, ascender a los cerros, observar la ciudad desde lo lejos y conocer tradiciones que cuentan historias, son algunas de las opciones a escoger.

En estos sitios se puede pasar momentos sin aprietos ni estrés, sin ruido y ni presiones donde solo predominan la diversión y relajación con rutas cuya estrategia es direccionar el movimiento turístico.

Carlos García, presidente del Consorcio de Juntas Parroquiales de Cuenca, indicó que lo ideal es que el visitante no se limite a conocer solo el Centro Histórico de Cuenca y su urbanidad, sino que recorra las parroquias que también ofrecen cultura, tradiciones o lugares para descanso.

El Valle, San Joaquín, Sayausí, Ricaurte y Baños, son cinco parroquias rurales con mayor potencial turístico, sin embargo, hay otras que también permiten disfrutar de rincones atesorados por su gente.

A siete kilómetros, al noroeste de Cuenca, en medio de valles y sembríos se encuentra la parroquia conocida como la ‘Despensa hortícola del Austro’, San Joaquín.

Allí hay un amplio valle de huertos de hortalizas, el Biocorredor Turístico Yanuncay, artesanías en duda conocida como una fibra natural, paja toquilla y platos típicos como carne asada, choclos, cuy, mote pillo, entre otros, que se pueden degustar en los restaurantes de la zona.

Eva Morocho es la propietaria de ‘El Che’, negocio que desde hace más de 20 años deleita paladares no solo locales, sino también internacionales. “Llegan visitas desde otros lados del mundo a consumir nuestra especialidad que es el chancho a la barbosa”, contó.

Las artesanías también destacan en esta parroquia, sobre todo la cestería, oficio en el que Ariolfo Montaleza se cataloga como el único artesano que sobrevive en la parroquia, quien lleva más de 35 años elaborando artículos.

El itinerario termina en las termas de San Vicente, en la comunidad de Soldados, donde la pesca deportiva es una de las principales actividades del lugar.

A un kilómetro de esta parroquia se ubica Baños, que ofrece deportes de aventura, descanso, gastronomía, artesanía, pero su principal atractivo son las piscinas de aguas termales que nacen de una falla geológica ubicada en la loma de los Hervideros y que es aprovechada por cuatro hosterías y dos spa.

En el sitio se puede degustar también las tradicionales empanadas de viento. Miriam Duchi prepara estas delicias en el centro parroquial y es una de las pioneras en la elaboración de este platillo. Indicó que se pone un toque de amor para inflar a las empanadas y por eso es tan vendido su producto.

La parroquia Sayausí está en el norte de San Joaquín y tiene su ruta ecoturística que incluye valles, cerros, cascadas, lagunas… y se extiende hasta el Parque Nacional Cajas.

La comunidad de San Miguel tiene un gran potencial turístico para los amantes de la naturaleza. Desde allí parten las caminatas de 25 minutos hacia el cerro y la cascada de Cabogana, donde se puede observar el paisaje rural.

En El Valle, ubicado en el otro extremo a 12 kilómetros de Cuenca, está el Ecoparque sobre nueve hectáreas donde hay áreas verdes, juegos infantiles, un pequeño centro de rescate de animales, canchas deportivas, ciclovías y más.

Esta parroquia también se caracteriza por la comida típica, al igual que Ricaurte, que creció por su desarrollo gastronómico basado en los cuyes y carnes asadas, mote pillo, llapingachos y más.

Aventura
A 10 minutos movilizados en transporte urbano desde el centro de Cuenca, se ubica la parroquia Turi. Aquí, además de observar la ciudad en toda su extensión a través del mirador, también hay un espacio donde la adrenalina fluye y se puede ver a la ciudad desde un columpio.

Este atractivo es parte del parque recreativo de aventura, ideado y construido por Miguel Toledo, denominado Aventuri, que consiste en una silla y cuatro cables de hierro de 15 metros de longitud que aguantan un peso de unas 800 a 1.000 libras, 363-454 kilogramos, amarrados a los árboles, que permite ver la ciudad desde el aire durante tres minutos.

Cuenca tiene rincones que se pueden recorrer en un día y disfrutarlos eternamente. (I)

Sandra Altafulla
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