La molienda 'Don Arturo' lucha por no desaparecer

FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

Sembrar caña de azúcar y producir sus derivados hace 30 años era común en la parroquia Abdón Calderón, conocida como La Unión, en Santa Isabel. Ahora son menos quienes se dedican a estas actividades, pero hay quiene luchan por mantener estos que también eran oficios tradicionales.

La parroquia Abdón Calderón, allá entre los años 70 y 80, era popular por la producción de caña de azúcar, panela, guarapo y miel de caña. En la actualidad esta actividad ha disminuido y quedan muy pocas moliendas que producen estos productos, entre ellas, la de don Arturo Vanegas.

El olor a caña se percibe al ingresar a esta molienda ubicada en la vía Cuenca-Girón-Pasaje, justo en la entrada a la parroquia. El trapiche chanca la caña y sale el jugo. Las abejas vuelan sobre las pailas donde se almacena el guarapo y la música del cantante Jerry Rivera con “Qué hay de malo en quererte como yo te quiero, regalarte una flor y vivir para ti”, le pone más sabor a las labores.

Arturo Vanegas es parte de la tercera generación de una familia dedicada a la producción de los derivados de la caña de azúcar y él piensa que es el último. Hace más de 50 años su abuela, doña Amalia Terreros, comenzó con el negocio dedicándose a sembrar la caña y producir la panela, pero también comercializaba el guarapo y el trago de caña.

Después, Arturo Vanegas, el padre de don Rturo, tomó las riendas de la molienda. Tenía trapiches de madera que funcionaban con ayuda de bueyes, y como el negocio era tan próspero, le dieren crédito para automatizar la producción y comprar un trapiche eléctrico, el mismo que conservan en la actualidad.

“Desde pequeño estaba aquí y trabajaba con mi padre”, recuerda Arturo y cuenta que al crecer se dedicó a sembrar rosas y buscó otras formas de ganarse la vida. Hasta que decidió seguir con la tradición familiar y dejó de arrendar la molienda para dedicarse a producir.
Hace cuatro años retomó el trabajo. Tiene dos hijos a quienes les ha inculcado los estudios y se mantienen lejos de la actividad, por lo que cree que la tradición desaparecerá con él.

Hace unos 20 años la siembra de caña de azúcar era más popular en el sitio. Ahora se ha vuelto “muy costoso” y pagan muy poco por el producto final, según don Arturo, así que ha dejado este cultivo para dedicarse a sembrar frutas y hortalizas.

Por eso esta molienda, más que un espacio para producir los derivados de la caña de azúcar, se ha convertido en un sitio popular por ser uno de los últimos en la zona. Los turistas llegan para ver la producción, el trapiche, las pailas, conversar con don Arturo y degustar los productos.

Una de las personas que llega siempre al sitio es Emperatriz Durán, pide cuatro litros de miel de caña y paga 5,00 dólares. “Es muy buena esta miel. Le meto en la nevera y cuando hago coladas le uso para endulzar. En diciembre también hago buñuelos y le coloco la miel por encima”, comenta.

La música sigue alegrando la tarde en la molienda. Al son de: “De vuelta la tristeza al hombro fantasía herida”, del grupo Niche, los trabajadores sirven una jarra con guarapo de caña, le agregan limón y brindan a los presentes.

Quien desea mapanagua también puede comprar. Esta bebida se la prepara con guarapo, trago de caña de azúcar, que es un licor transparente con más de 60 grados de concentración, y limón.

Don Arturo asegura que quienes deseen ser parte de esta experiencia solo deben entrar a la molienda y aunque no se cobra para ingresar, nadie se puede salir sin probar los productos como la panela en 1,50 dólares, el guarapo en 1,50 un litro o la mapanagua 2,00 dólares el litro.

Las abejas viven en la molienda y la salsa sigue alegrando la producción diaria de la molienda ‘Don Arturo’. (I)

La molienda 'Don Arturo' lucha por no desaparecer

FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

Sembrar caña de azúcar y producir sus derivados hace 30 años era común en la parroquia Abdón Calderón, conocida como La Unión, en Santa Isabel. Ahora son menos quienes se dedican a estas actividades, pero hay quiene luchan por mantener estos que también eran oficios tradicionales.

La parroquia Abdón Calderón, allá entre los años 70 y 80, era popular por la producción de caña de azúcar, panela, guarapo y miel de caña. En la actualidad esta actividad ha disminuido y quedan muy pocas moliendas que producen estos productos, entre ellas, la de don Arturo Vanegas.

El olor a caña se percibe al ingresar a esta molienda ubicada en la vía Cuenca-Girón-Pasaje, justo en la entrada a la parroquia. El trapiche chanca la caña y sale el jugo. Las abejas vuelan sobre las pailas donde se almacena el guarapo y la música del cantante Jerry Rivera con “Qué hay de malo en quererte como yo te quiero, regalarte una flor y vivir para ti”, le pone más sabor a las labores.

Arturo Vanegas es parte de la tercera generación de una familia dedicada a la producción de los derivados de la caña de azúcar y él piensa que es el último. Hace más de 50 años su abuela, doña Amalia Terreros, comenzó con el negocio dedicándose a sembrar la caña y producir la panela, pero también comercializaba el guarapo y el trago de caña.

Después, Arturo Vanegas, el padre de don Rturo, tomó las riendas de la molienda. Tenía trapiches de madera que funcionaban con ayuda de bueyes, y como el negocio era tan próspero, le dieren crédito para automatizar la producción y comprar un trapiche eléctrico, el mismo que conservan en la actualidad.

“Desde pequeño estaba aquí y trabajaba con mi padre”, recuerda Arturo y cuenta que al crecer se dedicó a sembrar rosas y buscó otras formas de ganarse la vida. Hasta que decidió seguir con la tradición familiar y dejó de arrendar la molienda para dedicarse a producir.
Hace cuatro años retomó el trabajo. Tiene dos hijos a quienes les ha inculcado los estudios y se mantienen lejos de la actividad, por lo que cree que la tradición desaparecerá con él.

Hace unos 20 años la siembra de caña de azúcar era más popular en el sitio. Ahora se ha vuelto “muy costoso” y pagan muy poco por el producto final, según don Arturo, así que ha dejado este cultivo para dedicarse a sembrar frutas y hortalizas.

Por eso esta molienda, más que un espacio para producir los derivados de la caña de azúcar, se ha convertido en un sitio popular por ser uno de los últimos en la zona. Los turistas llegan para ver la producción, el trapiche, las pailas, conversar con don Arturo y degustar los productos.

Una de las personas que llega siempre al sitio es Emperatriz Durán, pide cuatro litros de miel de caña y paga 5,00 dólares. “Es muy buena esta miel. Le meto en la nevera y cuando hago coladas le uso para endulzar. En diciembre también hago buñuelos y le coloco la miel por encima”, comenta.

La música sigue alegrando la tarde en la molienda. Al son de: “De vuelta la tristeza al hombro fantasía herida”, del grupo Niche, los trabajadores sirven una jarra con guarapo de caña, le agregan limón y brindan a los presentes.

Quien desea mapanagua también puede comprar. Esta bebida se la prepara con guarapo, trago de caña de azúcar, que es un licor transparente con más de 60 grados de concentración, y limón.

Don Arturo asegura que quienes deseen ser parte de esta experiencia solo deben entrar a la molienda y aunque no se cobra para ingresar, nadie se puede salir sin probar los productos como la panela en 1,50 dólares, el guarapo en 1,50 un litro o la mapanagua 2,00 dólares el litro.

Las abejas viven en la molienda y la salsa sigue alegrando la producción diaria de la molienda ‘Don Arturo’. (I)