Filtros dotan de agua segura a 200 personas

Johnny Ortega bebe una taza con agua limpia que fue purificada con el filtro. Le acompañan la médica del barrio y los vecinos de la comunidad.
FOTO: EL TIEMPO

Con ollas y tazas de plásticos, los niños y padres de familia van desde sus casas hasta los cuatro tachos de agua, distribuidos en la comunidad Buravalle perteneciente al cantón Nabón, para acceder por primera vez a líquido vital limpio y de calidad.

El poblado de 200 personas está localizado en la parroquia rural de Cochapata, a 15 kilómetros del centro cantonal, pero sus accesos de lastres están en mal estado, no tienen servicio de transporte público, no hay alcantarillado y tampoco tienen agua potable.

Pese a que la comunidad pertenece a la parroquia más antigua del cantón con 122 años de creación, los servicios básicos no llegan por falta de recursos y porque la población se encuentra dispersa.  

Buravalle está ubicado en la cima de la cordillera, el viento sopla fuerte y pese al sol de la mañana es necesario usar poncho o un sombrero.
En las mañanas son los niños, quienes al estar de vacaciones, van con baldes hacía el río ubicado en la parte baja de la comunidad o van hacia el reservorio de la comuna para conseguir agua, luego la hacer hervir y la toman.

En época de sequía, la falta de agua empeora este panorama, en especial con el incremento de los casos de gastroenteritis, parásitos intestinales, diarrea, problemas de piel o deshidratación; estas enfermedades sufren casi todos los habitantes de esta zona y están ligadas con la desnutrición.

Hace 18 años, esta comunidad no tenía ningún acceso al agua, según el reporte  de la municipalidad, luego con trabajo mancomunado lograron instalar un sistema de riego y en los próximos meses prevé el gobierno local entregar un presupuesto para mejorar el sistema y ampliarlo.

La médica familiar del Centro de Salud Nabón, Lucy Matailo, quien es docente de la Universidad del Azuay, recorrió el pasado miércoles la comunidad para observar como están usando los filtros de agua donados por la Fundación The Waterbearers en un convenio logrado con la institución educativa.

Ella reconoce que esta comunidad no cuenta con agua segura y que de ahí nació la necesidad de cambiar las estadísticas, “ el filtro se puede utilizar para purificar agua de las sequías, de la lluvia, lo que garantiza acceso por mayor tiempo”.
Cada filtro puede purificar 100 litros diarios y durar de 10 años.

En seis meses, los médicos de la casa de salud evaluarán la disminución de los casos, como parte del proyecto que busca mejorar la calidad de vida de este sector.  
Durante la visita, como si de un examen se tratase, Johny Ortega, de ocho años de edad, corre con su tacita al tacho para tomar agua y comentar que está deliciosa. (I)

Ximena Tapia M.
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Población. La falta de acceso al agua segura causa enfermedades a la piel intestinales y gástricas.
Donación. Un trabajo articulado entre el centro de salud, fundación y la universidad logró la dotación de los filtros.
Control. En seis meses, los médicos del centro de salud verificarán la disminución de casos por agua insegura.

Filtros dotan de agua segura a 200 personas

Johnny Ortega bebe una taza con agua limpia que fue purificada con el filtro. Le acompañan la médica del barrio y los vecinos de la comunidad.
FOTO: EL TIEMPO

Con ollas y tazas de plásticos, los niños y padres de familia van desde sus casas hasta los cuatro tachos de agua, distribuidos en la comunidad Buravalle perteneciente al cantón Nabón, para acceder por primera vez a líquido vital limpio y de calidad.

El poblado de 200 personas está localizado en la parroquia rural de Cochapata, a 15 kilómetros del centro cantonal, pero sus accesos de lastres están en mal estado, no tienen servicio de transporte público, no hay alcantarillado y tampoco tienen agua potable.

Pese a que la comunidad pertenece a la parroquia más antigua del cantón con 122 años de creación, los servicios básicos no llegan por falta de recursos y porque la población se encuentra dispersa.  

Buravalle está ubicado en la cima de la cordillera, el viento sopla fuerte y pese al sol de la mañana es necesario usar poncho o un sombrero.
En las mañanas son los niños, quienes al estar de vacaciones, van con baldes hacía el río ubicado en la parte baja de la comunidad o van hacia el reservorio de la comuna para conseguir agua, luego la hacer hervir y la toman.

En época de sequía, la falta de agua empeora este panorama, en especial con el incremento de los casos de gastroenteritis, parásitos intestinales, diarrea, problemas de piel o deshidratación; estas enfermedades sufren casi todos los habitantes de esta zona y están ligadas con la desnutrición.

Hace 18 años, esta comunidad no tenía ningún acceso al agua, según el reporte  de la municipalidad, luego con trabajo mancomunado lograron instalar un sistema de riego y en los próximos meses prevé el gobierno local entregar un presupuesto para mejorar el sistema y ampliarlo.

La médica familiar del Centro de Salud Nabón, Lucy Matailo, quien es docente de la Universidad del Azuay, recorrió el pasado miércoles la comunidad para observar como están usando los filtros de agua donados por la Fundación The Waterbearers en un convenio logrado con la institución educativa.

Ella reconoce que esta comunidad no cuenta con agua segura y que de ahí nació la necesidad de cambiar las estadísticas, “ el filtro se puede utilizar para purificar agua de las sequías, de la lluvia, lo que garantiza acceso por mayor tiempo”.
Cada filtro puede purificar 100 litros diarios y durar de 10 años.

En seis meses, los médicos de la casa de salud evaluarán la disminución de los casos, como parte del proyecto que busca mejorar la calidad de vida de este sector.  
Durante la visita, como si de un examen se tratase, Johny Ortega, de ocho años de edad, corre con su tacita al tacho para tomar agua y comentar que está deliciosa. (I)

Ximena Tapia M.
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Población. La falta de acceso al agua segura causa enfermedades a la piel intestinales y gástricas.
Donación. Un trabajo articulado entre el centro de salud, fundación y la universidad logró la dotación de los filtros.
Control. En seis meses, los médicos del centro de salud verificarán la disminución de casos por agua insegura.