En San Francisco bendicen las semillas para la siembra

Las semillas están listas para ser enterradas en la tierra después de que fueron regadas con agua bendita por los frailes franciscanos que, en nombre de San Francisco de Asís, ayer cumplieron con esa misión para que germine la nueva vida que alimentará a las familias

Azogues.La misa de bendición se desarrolló ayer en la iglesia de San Francisco. Minutos antes de las 11:00 decenas de personas se instalaron en las bancas al interior del templo y colocaron los saquillos, canastos y otros recipientes llenos de variedades de semillas, con los que formaron una especie de calle de honor.

"Dios bendice los campos cuando se riega con agua bendita y en nombre se San Francisco", dice Florentina Santos, de 84 años, oriunda de Biblián. Ella cada año participa de ese ritual que se convirtió en una tradición porque recuerda las prácticas del creador de la Orden Franciscana.

Historia

San Francisco, nativo de Italia, era hijo de un acomodado comerciante, pero pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y no se alejó del evangelio. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas.

San Francisco que nació bajo el nombre de Giovanni es considerado el Santo Patrón de los animales, pues se acostumbró a llevarlos al templo para la misa especial nombrada como "bendición de los animales". Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra cada 4 de octubre.

Práctica

Gloria Álvarez llevó granos de poroto, maíz y fréjol, también tres perros recién nacidos, el uno estaba enfermo y tenía la esperanza de que con la bendición se mejore. "Antes de sembrar tenemos que pedir la bendición de Dios para que la semilla brote y dé buenos frutos", dice la mujer, mientras abre las bolsas para que el agua caiga en los granos.

La mayoría de creyentes son hombres y mujeres de edad avanzada que mantienen la tradición. "Tengo tanta fe que en este año voy a cosechar buenos granos para repartir a toda mi familia, traje para bendecir hasta pepa de zambo", dice Alejandrina Siguencia, 78, nativa de Chuquipata. Al final de la misa el sacerdote pidió a los campesinos que mientras siembran los granos levanten oraciones para que no falte el pan de cada día.

Los indígenas agradecen a la Tierra

Para los pueblos indígenas esta fecha es importante, porque comienza el trabajo en el campo. En la creencia andina, antes de colocar las semillas en el suelo, practican un ritual de homenaje a la Pachamama (Tierra) que permite el crecimiento de las plantas.

La Madre Tierra, cada año, cada ciclo telúrico, concibe fecundada por el sol y el agua y así sucesivamente. La fiesta que organizan cada año a finales de septiembre en el Killa Raymi, donde también le rinde homenaje a la Luna.

En San Francisco bendicen las semillas para la siembra

Azogues.La misa de bendición se desarrolló ayer en la iglesia de San Francisco. Minutos antes de las 11:00 decenas de personas se instalaron en las bancas al interior del templo y colocaron los saquillos, canastos y otros recipientes llenos de variedades de semillas, con los que formaron una especie de calle de honor.

"Dios bendice los campos cuando se riega con agua bendita y en nombre se San Francisco", dice Florentina Santos, de 84 años, oriunda de Biblián. Ella cada año participa de ese ritual que se convirtió en una tradición porque recuerda las prácticas del creador de la Orden Franciscana.

Historia

San Francisco, nativo de Italia, era hijo de un acomodado comerciante, pero pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y no se alejó del evangelio. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas.

San Francisco que nació bajo el nombre de Giovanni es considerado el Santo Patrón de los animales, pues se acostumbró a llevarlos al templo para la misa especial nombrada como "bendición de los animales". Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra cada 4 de octubre.

Práctica

Gloria Álvarez llevó granos de poroto, maíz y fréjol, también tres perros recién nacidos, el uno estaba enfermo y tenía la esperanza de que con la bendición se mejore. "Antes de sembrar tenemos que pedir la bendición de Dios para que la semilla brote y dé buenos frutos", dice la mujer, mientras abre las bolsas para que el agua caiga en los granos.

La mayoría de creyentes son hombres y mujeres de edad avanzada que mantienen la tradición. "Tengo tanta fe que en este año voy a cosechar buenos granos para repartir a toda mi familia, traje para bendecir hasta pepa de zambo", dice Alejandrina Siguencia, 78, nativa de Chuquipata. Al final de la misa el sacerdote pidió a los campesinos que mientras siembran los granos levanten oraciones para que no falte el pan de cada día.

Los indígenas agradecen a la Tierra

Para los pueblos indígenas esta fecha es importante, porque comienza el trabajo en el campo. En la creencia andina, antes de colocar las semillas en el suelo, practican un ritual de homenaje a la Pachamama (Tierra) que permite el crecimiento de las plantas.

La Madre Tierra, cada año, cada ciclo telúrico, concibe fecundada por el sol y el agua y así sucesivamente. La fiesta que organizan cada año a finales de septiembre en el Killa Raymi, donde también le rinde homenaje a la Luna.