El Chorro de Girón guarda mitos y leyendas

La cascada cae frente a las rocas donde hay algunos geroglíficos, según los habitantes de la zona. Desde ahí han visto a una mujer de cabellos dorados caminar sobre la piscina.

Estar frente a la cascada es inhalar energía, pero escuchar los relatos de los campesinos que dicen recordar haber visto a una mujer rubia salir de las aguas de ese manantial, pone a volar la imaginación. Cuando cuentan que las rocas y sus geroglíficos cobran vida cada vez que llueve, provoca verlo.

Al pararse en medio del puente de madera y cerrar los ojos se puede sentir la garúa. Es el agua helada que cae desde el primer chorro ubicado en Girón, pero que también moja todo lo que está a su alrededor.

Una cueva está detrás del chorro. También hay piedras de diferentes tamaños y formas por todos lados.

A más de sentir el frío, mojarse y respirar hondo hasta tener la sensación de cómo el aire llena los pulmones y sale bien caliente por la nariz, es imposible no recordar los relatos de Édgar Aguirre.

Él lleva 25 años viviendo en el sector Yanasacha, del cantón Girón, y conoce cada leyenda en torno a los chorros.

La que más suele relatar es la de la mujer de cabellos dorados, esa que sale desde la primera cascada y camina sobre la piscina natural de cinco metros de profundidad, cuando quiere.

“Yo nunca le he visto, pero los campesinos dicen que ellos sí”, relata. Con estos detalles es fácil imaginar a la mujer al estar ahí, pero es aún más divertido observar los geroglíficos que hay en algunas rocas.

Los más claros son los que están en la cueva. Uno de los nativos del lugar, Daniel Aguilar, asegura que cada vez que hay neblina espesa y lluvia se escucha como que si abrieran y cerraran puertas, una tras otra.

Aguilar dice que son los primeros habitantes de ese lugar que llegan a disfrutar, que son los autores de los geroglíficos que brincan sobre las rocas y se meten al agua.

Otra de las leyendas es que el chorro está encantado y cuando una persona llega a la cima comienza una lluvia ligera y dispersa, además aparece la neblina. Este fenómeno desaparece únicamente cuando las personas abandonan el lugar.

Por ser una cascada natural, sus aguas han sido consideradas como purificadoras del cuerpo y el espíritu.

Son estas leyendas y mitos los que le dan vida al chorro. Todas tienen un referente histórico y habla de esa tradición oral que sigue viva en el sector.

Ruta
Yanasacha está a 3.998 metros sobre el nivel del mar, más bajo que Cuenca, pero por estar entre las montañas hay más frío y da la sensación de que estuviera más alto. La temperatura es de entre 14 y 15 grados celsius, pero el agua en unos cinco grados celsius.

En el lugar hay más de 10 guías turísticos. Todos saben de historias, leyendas y pueden guiar a los turistas en una caminata de tres horas y media ida y vuelta hasta el tercer chorro.

Estas aguas son subterráneas y salen desde el cerro Sombrereras que está a 3.600 metros de altura. Los guías también se han unido con geólogos de diferentes universidades y durante tres años contabilizaron 64 especies de colibríes, pero lo mejor es que durante la caminata. Si hay suerte se pueden ver venados, pumas y cóndores.

Todos los animales viven protegidos en este bosque. Así que el que vaya tiene que respetar la vida silvestre y a la flora.

Desde Cuenca hasta Girón hay 45 kilómetros. Desde la Terminal Terrestre salen buses cada 30 minutos y hay que quedarse en el primer semáforo que está en la entrada al cantón.

Desde ahí se puede caminar seis kilómetros, en subidas constantes por la carretera que dice ingreso a San Fernando, o se puede coger un taxi o transporte mixto que cobra cinco dólares hasta El Chorro.

Si avanza en vehículo privado, llega a un aviso que indica la Laguna de Busa y El Chorro tomando la vía por la derecha, pasar por la iglesia Virgen del Carmen hasta legar al chorro.

Hay que disponer de unos 12 dólares para pagar transporte.

En el lugar se puede disfrutar de canopy, caminatas, paseos a caballo, escaladas y más.

Pero para los amantes de la gastronomía en los cinco restaurantes que hay en el lugar venden truchas, pollo, chocolante caliente, café y otros platillos. Los precios están desde el dólar hasta los 10 dólares. (I)

Edy Pérez Alvarado
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El Chorro de Girón guarda mitos y leyendas

La cascada cae frente a las rocas donde hay algunos geroglíficos, según los habitantes de la zona. Desde ahí han visto a una mujer de cabellos dorados caminar sobre la piscina.

Estar frente a la cascada es inhalar energía, pero escuchar los relatos de los campesinos que dicen recordar haber visto a una mujer rubia salir de las aguas de ese manantial, pone a volar la imaginación. Cuando cuentan que las rocas y sus geroglíficos cobran vida cada vez que llueve, provoca verlo.

Al pararse en medio del puente de madera y cerrar los ojos se puede sentir la garúa. Es el agua helada que cae desde el primer chorro ubicado en Girón, pero que también moja todo lo que está a su alrededor.

Una cueva está detrás del chorro. También hay piedras de diferentes tamaños y formas por todos lados.

A más de sentir el frío, mojarse y respirar hondo hasta tener la sensación de cómo el aire llena los pulmones y sale bien caliente por la nariz, es imposible no recordar los relatos de Édgar Aguirre.

Él lleva 25 años viviendo en el sector Yanasacha, del cantón Girón, y conoce cada leyenda en torno a los chorros.

La que más suele relatar es la de la mujer de cabellos dorados, esa que sale desde la primera cascada y camina sobre la piscina natural de cinco metros de profundidad, cuando quiere.

“Yo nunca le he visto, pero los campesinos dicen que ellos sí”, relata. Con estos detalles es fácil imaginar a la mujer al estar ahí, pero es aún más divertido observar los geroglíficos que hay en algunas rocas.

Los más claros son los que están en la cueva. Uno de los nativos del lugar, Daniel Aguilar, asegura que cada vez que hay neblina espesa y lluvia se escucha como que si abrieran y cerraran puertas, una tras otra.

Aguilar dice que son los primeros habitantes de ese lugar que llegan a disfrutar, que son los autores de los geroglíficos que brincan sobre las rocas y se meten al agua.

Otra de las leyendas es que el chorro está encantado y cuando una persona llega a la cima comienza una lluvia ligera y dispersa, además aparece la neblina. Este fenómeno desaparece únicamente cuando las personas abandonan el lugar.

Por ser una cascada natural, sus aguas han sido consideradas como purificadoras del cuerpo y el espíritu.

Son estas leyendas y mitos los que le dan vida al chorro. Todas tienen un referente histórico y habla de esa tradición oral que sigue viva en el sector.

Ruta
Yanasacha está a 3.998 metros sobre el nivel del mar, más bajo que Cuenca, pero por estar entre las montañas hay más frío y da la sensación de que estuviera más alto. La temperatura es de entre 14 y 15 grados celsius, pero el agua en unos cinco grados celsius.

En el lugar hay más de 10 guías turísticos. Todos saben de historias, leyendas y pueden guiar a los turistas en una caminata de tres horas y media ida y vuelta hasta el tercer chorro.

Estas aguas son subterráneas y salen desde el cerro Sombrereras que está a 3.600 metros de altura. Los guías también se han unido con geólogos de diferentes universidades y durante tres años contabilizaron 64 especies de colibríes, pero lo mejor es que durante la caminata. Si hay suerte se pueden ver venados, pumas y cóndores.

Todos los animales viven protegidos en este bosque. Así que el que vaya tiene que respetar la vida silvestre y a la flora.

Desde Cuenca hasta Girón hay 45 kilómetros. Desde la Terminal Terrestre salen buses cada 30 minutos y hay que quedarse en el primer semáforo que está en la entrada al cantón.

Desde ahí se puede caminar seis kilómetros, en subidas constantes por la carretera que dice ingreso a San Fernando, o se puede coger un taxi o transporte mixto que cobra cinco dólares hasta El Chorro.

Si avanza en vehículo privado, llega a un aviso que indica la Laguna de Busa y El Chorro tomando la vía por la derecha, pasar por la iglesia Virgen del Carmen hasta legar al chorro.

Hay que disponer de unos 12 dólares para pagar transporte.

En el lugar se puede disfrutar de canopy, caminatas, paseos a caballo, escaladas y más.

Pero para los amantes de la gastronomía en los cinco restaurantes que hay en el lugar venden truchas, pollo, chocolante caliente, café y otros platillos. Los precios están desde el dólar hasta los 10 dólares. (I)

Edy Pérez Alvarado
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