La Batalla de Tarqui guarda su legado en un museo

El museo ‘Casa de los Tratados’ está ubicado en Girón y es el custodio de piezas únicas como armas, documentos, uniformes, entre otras.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La Casa de los Tratados y el Templete funcionan como algo más que un recorrido turístico. Son las pruebas tangibles de una guerra histórica que por minutos abandona los libros escolares para apropiarse de los cinco sentidos del visitante que conoce o por lo menos interpreta la realidad.

Todo lo que cuentan los libros sobre la Batalla de Tarqui puede ser contemplado pero sobre todo, interpretado con libre albedrío a tan solo 45 kilómetros de Cuenca.

El museo ‘Casa de los Tratados’ que se ubica en Girón se inauguró el 27 de febrero de 1979, al cumplirse 150 años del combate entre las tropas de la Gran Colombia, comandadas por Antonio José de Sucre y Juan José Flores, y las tropas peruanas lideradas por José de La Mar.

Esta edificación recibe al visitante con un busto de Sucre fabricado en mármol por el escultor cuencano Benigno Vintimilla. Debajo lucen cinco placas conmemorativas de distintas instituciones que rinden homenaje al Mariscal.

La arquitectura del sitio es del tipo ‘casa de hacienda’, caracterizada por la adaptación al medio ambiente y la presencia de galerías o portales que se reparten en las salas.

Sin duda, son los jardines los que logran el enganche inmediato por su tonalidad verde intenso sobre el que se divisan las flores y por donde camina Aída Abril, la administradora del museo por más de 20 años y quien, conoce quizá más que cualquiera sobre una de las batallas más representativas del territorio ecuatoriano.

Sala de armas
Aquí es inevitable moverse con cuidado porque el tamaño y la imponencia de las armas, aunque estén detrás de los cristales intimidad. Abril asegura que el costo de este armamento fue pagado 150 años después de la batalla.

La pieza que resalta en la sala porque está considerada como “un trofeo de guerra” es el estandarte del ‘Batallón Callao Nº 2’ que perteneció a Perú.

Algunos de los fusiles son tan grandes y potentes que, además de que tienen un alcance de 50 metros, se requerían de tres personas para usarlos: la una lo levantaba, otra lo cargaba y la última lo disparaba.

Iniciativa
Si bien los propietarios de esta casa fueron Gabriel Ullauri y su esposa Dolores Monroy, en 1927 pasa a ser propiedad del Estado y el exministro de Defensa, Andrés Arrata inicia la restauración y la convierte en una galería de arsenales, documentos y objetos con un valor agregado.

Sin embargo, en más de una placa se nombra al arquitecto Jaime Palacios como el restaurador y gestor de su funcionamiento.

Sala del tratado
El museo hace total honor a su nombre en esta simbólica sala en la que se divisa una larga mesa con sillas, donde según los documentos “se procedió a acordar y sentar bases para un tratado definitivo de la paz entre ambas repúblicas”.

Las figuras de Simón Bolívar y Sucre sobresalen en el espacio y además, varios retratos de los guerreros que destacaron en el acto.
De lunes a domingo, de 08:00 a 16:30 esta casa abre sus puertas al público.

Templete de Tarqui
Aunque en el museo se reconstruye la batalla a través de armas, documentos, oleografías, estandartes, uniformes y muebles; el Templete de Tarqui ubicado a 38 kilómetros del Centro Histórico de Cuenca, es el sitio donde “el ejército peruano fue totalmente derrotado”, convirtiéndose así en “una campaña juzgada militarmente como la mejor de las ejecutadas por Sucre”.

En el templete de aproximadamente 15 hectáreas, el viento sopla con potencia y se levanta una fortaleza con dos mosaicos que representan la Batalla de Tarqui, con los colores del artista Hernán Illescas.

Los servicios turísticos de este lugar se activan los viernes de 14:00 a 18:00, y los sábados y domingos de 09:00 a 17:00. (I)

Isabel Aguilar
redaccióEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

La Batalla de Tarqui guarda su legado en un museo

El museo ‘Casa de los Tratados’ está ubicado en Girón y es el custodio de piezas únicas como armas, documentos, uniformes, entre otras.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La Casa de los Tratados y el Templete funcionan como algo más que un recorrido turístico. Son las pruebas tangibles de una guerra histórica que por minutos abandona los libros escolares para apropiarse de los cinco sentidos del visitante que conoce o por lo menos interpreta la realidad.

Todo lo que cuentan los libros sobre la Batalla de Tarqui puede ser contemplado pero sobre todo, interpretado con libre albedrío a tan solo 45 kilómetros de Cuenca.

El museo ‘Casa de los Tratados’ que se ubica en Girón se inauguró el 27 de febrero de 1979, al cumplirse 150 años del combate entre las tropas de la Gran Colombia, comandadas por Antonio José de Sucre y Juan José Flores, y las tropas peruanas lideradas por José de La Mar.

Esta edificación recibe al visitante con un busto de Sucre fabricado en mármol por el escultor cuencano Benigno Vintimilla. Debajo lucen cinco placas conmemorativas de distintas instituciones que rinden homenaje al Mariscal.

La arquitectura del sitio es del tipo ‘casa de hacienda’, caracterizada por la adaptación al medio ambiente y la presencia de galerías o portales que se reparten en las salas.

Sin duda, son los jardines los que logran el enganche inmediato por su tonalidad verde intenso sobre el que se divisan las flores y por donde camina Aída Abril, la administradora del museo por más de 20 años y quien, conoce quizá más que cualquiera sobre una de las batallas más representativas del territorio ecuatoriano.

Sala de armas
Aquí es inevitable moverse con cuidado porque el tamaño y la imponencia de las armas, aunque estén detrás de los cristales intimidad. Abril asegura que el costo de este armamento fue pagado 150 años después de la batalla.

La pieza que resalta en la sala porque está considerada como “un trofeo de guerra” es el estandarte del ‘Batallón Callao Nº 2’ que perteneció a Perú.

Algunos de los fusiles son tan grandes y potentes que, además de que tienen un alcance de 50 metros, se requerían de tres personas para usarlos: la una lo levantaba, otra lo cargaba y la última lo disparaba.

Iniciativa
Si bien los propietarios de esta casa fueron Gabriel Ullauri y su esposa Dolores Monroy, en 1927 pasa a ser propiedad del Estado y el exministro de Defensa, Andrés Arrata inicia la restauración y la convierte en una galería de arsenales, documentos y objetos con un valor agregado.

Sin embargo, en más de una placa se nombra al arquitecto Jaime Palacios como el restaurador y gestor de su funcionamiento.

Sala del tratado
El museo hace total honor a su nombre en esta simbólica sala en la que se divisa una larga mesa con sillas, donde según los documentos “se procedió a acordar y sentar bases para un tratado definitivo de la paz entre ambas repúblicas”.

Las figuras de Simón Bolívar y Sucre sobresalen en el espacio y además, varios retratos de los guerreros que destacaron en el acto.
De lunes a domingo, de 08:00 a 16:30 esta casa abre sus puertas al público.

Templete de Tarqui
Aunque en el museo se reconstruye la batalla a través de armas, documentos, oleografías, estandartes, uniformes y muebles; el Templete de Tarqui ubicado a 38 kilómetros del Centro Histórico de Cuenca, es el sitio donde “el ejército peruano fue totalmente derrotado”, convirtiéndose así en “una campaña juzgada militarmente como la mejor de las ejecutadas por Sucre”.

En el templete de aproximadamente 15 hectáreas, el viento sopla con potencia y se levanta una fortaleza con dos mosaicos que representan la Batalla de Tarqui, con los colores del artista Hernán Illescas.

Los servicios turísticos de este lugar se activan los viernes de 14:00 a 18:00, y los sábados y domingos de 09:00 a 17:00. (I)

Isabel Aguilar
redaccióEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.