La ‘Ciudad Creativa’ celebra el talento de su gente

Las hábiles manos de los habitantes de Chordeleg le permitieron a este cantón ganar, hace un año, esa designación de la UNESCO. Hasta el domingo habrá actividades para celebrarlo. diego cáceres EL TIEMPO

Las vitrinas de Chordeleg son su principal atractivo turístico. En este cantón azuayo, siete de cada diez personas que tienen una actividad económica dependen de la artesanía. Aquí hay 100 joyerías y talleres de orfebrería, 49 locales de alfarería, 110 de calzado y 478 tejedoras de sombrero de paja toquilla asociadas.

La destreza de su gente para elaborar productos a mano le permitió a Chordeleg ganar, hace un año, el título de Ciudad Creativa que otorga la UNESCO.

“Podemos ser potencia cultural, aquellas ciudades que conservan esa identidad pueden proyectase al futuro y Chordeleg tienen ese potencial, son los artesanos en las diferentes ramas los que nos han permitido crecer”, expresa el alcalde Jorge Coello.


Todos lo que llegan a esta localidad saben que aquí podrán encontrar joyas elaboradas con filigrana -una técnica que consiste en trabajar los diseños con hilos de oro o plata tan finos como un cabello-, pero muy pocos saben que también es cuna de talentosos alfareros, tejedores de paja toquilla y zapateros.

Basta caminar un poco para encontrarse con un taller artesanal. Como el de Jorge Espinoza (62 años), quien empezó como obrero de un maestro zapatero cuando acabó la escuela y a los 20 años instaló su propio taller de calzado.   Su trabajo es totalmente artesanal:  un cuchillo, una pinza y una selladora son sus principales herramientas. Vende el calzado por pares o en serie.

Aunque ahora hay fábricas que compiten con su actividad no se desmotiva: “El reto es aprender y adaptarse, ponerme a la par con la juventud”, asegura.

Saliendo del casco patrimonial, en el sector de Zhaurinzhin, está la galería -taller de Fernando Loja y Rosa Guzmán, una pareja de esposos que hace 28 años decidió aprender a moldear la arcilla para no separarse. Por la mala situación económica, él quería migrar a Estados Unidos, pero ella le animó a no hacerlo.

Rosa tenía conocimientos básicos y Fernando, la ilusión de tallar figuras en miniatura, como las de Salvador López, uno de los alfareros más antiguos de Chordeleg.


“Empezamos a investigar, nos tomó cinco años aprender, los primeros modelos eran un mendigo pidiendo caridad, un pastor con un jarro de leche y una mujer en el mercado asando cuy”, recuerda el artesano. Esta galería-taller es una parada obligatoria de los guías de turismo, pues los artesanos han sabido convertir su talento en un atractivo para los visitantes.  

Eso ocurre porque aquí “todo está vivo”, explica Marcelo Ordóñez, director de Desarrollo Social del Municipio de Chordeleg. Se refiere a lo fácil que es encontrar en las calles de este cantón artesanos trabajando. Hay sectores como Principal, Delegsol, Puzhio, donde hombres, mujeres y niños tejen paja toquilla. Una escena que no es común en otras poblaciones.

Magdaly Gómez, de 50 años, aprendió de su madre a tejer la paja. Desde hace 20 años se dedica a la producción de esta materia prima con lo que los artesanos no solo elaboran sombreros, también hacen bolsos, calzado y otros accesorios. Ella resalta la cadena productiva que hay en torno a esta actividad: están quienes tejen la paja, otros se dedican a los acabados y detalles y otros a la comercialización.

Todo ese trabajo será reconocido desde hoy hasta el sábado, con una agenda especial que ha preparado el Municipio de Chordeleg por el aniversario de la declaratoria. El viernes y sábado habrá una feria donde los artesanos exhibirán sus habilidades. (I)

EL DATO
7 de cada diez personas que tienen una actividad económica son artesanos.

Jackeline Beltrán
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La ‘Ciudad Creativa’ celebra el talento de su gente

Las hábiles manos de los habitantes de Chordeleg le permitieron a este cantón ganar, hace un año, esa designación de la UNESCO. Hasta el domingo habrá actividades para celebrarlo. diego cáceres EL TIEMPO

Las vitrinas de Chordeleg son su principal atractivo turístico. En este cantón azuayo, siete de cada diez personas que tienen una actividad económica dependen de la artesanía. Aquí hay 100 joyerías y talleres de orfebrería, 49 locales de alfarería, 110 de calzado y 478 tejedoras de sombrero de paja toquilla asociadas.

La destreza de su gente para elaborar productos a mano le permitió a Chordeleg ganar, hace un año, el título de Ciudad Creativa que otorga la UNESCO.

“Podemos ser potencia cultural, aquellas ciudades que conservan esa identidad pueden proyectase al futuro y Chordeleg tienen ese potencial, son los artesanos en las diferentes ramas los que nos han permitido crecer”, expresa el alcalde Jorge Coello.


Todos lo que llegan a esta localidad saben que aquí podrán encontrar joyas elaboradas con filigrana -una técnica que consiste en trabajar los diseños con hilos de oro o plata tan finos como un cabello-, pero muy pocos saben que también es cuna de talentosos alfareros, tejedores de paja toquilla y zapateros.

Basta caminar un poco para encontrarse con un taller artesanal. Como el de Jorge Espinoza (62 años), quien empezó como obrero de un maestro zapatero cuando acabó la escuela y a los 20 años instaló su propio taller de calzado.   Su trabajo es totalmente artesanal:  un cuchillo, una pinza y una selladora son sus principales herramientas. Vende el calzado por pares o en serie.

Aunque ahora hay fábricas que compiten con su actividad no se desmotiva: “El reto es aprender y adaptarse, ponerme a la par con la juventud”, asegura.

Saliendo del casco patrimonial, en el sector de Zhaurinzhin, está la galería -taller de Fernando Loja y Rosa Guzmán, una pareja de esposos que hace 28 años decidió aprender a moldear la arcilla para no separarse. Por la mala situación económica, él quería migrar a Estados Unidos, pero ella le animó a no hacerlo.

Rosa tenía conocimientos básicos y Fernando, la ilusión de tallar figuras en miniatura, como las de Salvador López, uno de los alfareros más antiguos de Chordeleg.


“Empezamos a investigar, nos tomó cinco años aprender, los primeros modelos eran un mendigo pidiendo caridad, un pastor con un jarro de leche y una mujer en el mercado asando cuy”, recuerda el artesano. Esta galería-taller es una parada obligatoria de los guías de turismo, pues los artesanos han sabido convertir su talento en un atractivo para los visitantes.  

Eso ocurre porque aquí “todo está vivo”, explica Marcelo Ordóñez, director de Desarrollo Social del Municipio de Chordeleg. Se refiere a lo fácil que es encontrar en las calles de este cantón artesanos trabajando. Hay sectores como Principal, Delegsol, Puzhio, donde hombres, mujeres y niños tejen paja toquilla. Una escena que no es común en otras poblaciones.

Magdaly Gómez, de 50 años, aprendió de su madre a tejer la paja. Desde hace 20 años se dedica a la producción de esta materia prima con lo que los artesanos no solo elaboran sombreros, también hacen bolsos, calzado y otros accesorios. Ella resalta la cadena productiva que hay en torno a esta actividad: están quienes tejen la paja, otros se dedican a los acabados y detalles y otros a la comercialización.

Todo ese trabajo será reconocido desde hoy hasta el sábado, con una agenda especial que ha preparado el Municipio de Chordeleg por el aniversario de la declaratoria. El viernes y sábado habrá una feria donde los artesanos exhibirán sus habilidades. (I)

EL DATO
7 de cada diez personas que tienen una actividad económica son artesanos.

Jackeline Beltrán
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