Red de mujeres de Paute, un ejemplo

Dedicarse al campo, criar a sus animales, organizarse y participar en espacios de toma de decisiones son parte de la labor diaria de las 110 productoras pertenecientes de la Red de Mujeres de Paute.
Mujeres rurales mantienen esta organización, desde hace un cuarto de siglo. X. Tapia I EL TIEMPO

Esta organización se formó hace 24 años, luego del desastre natural de la Josefina, y, hace 12 años, fue instituida jurídicamente.
Para María Barrera, coordinadora de la red y cofundadora de esta organización, la asociatividad nació de la necesidad de mejorar en aquellas épocas del desastre, cuando sus hogares fueron afectados por la migración y la falta de fuentes de empleo.
“Las mujeres descubrieron y potencializaron sus destrezas en las áreas productivas. Inicialmente, fuimos 600 mujeres, pero, con el tiempo y las circunstancias, el número se disminuyó; algunas (se fueron) por sus trabajos o por el machismo, sus esposos no les permitían juntarse porque decían que volvían respondonas”, agregó.

Participación
Barrera resalta que uno de los ejes de la organización es la capacitación constante en diferentes áreas, en la productiva, así como en derechos y participación.
“Orgullosas podemos decir que, en nuestra red, tenemos a presidentas y expresidentas de juntas parroquiales, juntas de agua y de los comités de promejoras. También hemos participado en espacios de toma de decisión cantonal, como en el Consejo de Desarrollo de Paute”, subrayó.

Logros
María Magdalena Rojas, presidenta recién electa de la organización así como del Comité de Mejoras de Cachillaco, mencionó que su objetivo actual es continuar creciendo.
Unos de sus logros hace 15 años fue la adquisición de un espacio propio para el comercio justo, que está localizado diagonal al Mercado Ventiseis de Febrero, lugar donde atiende los días miércoles, sábados y domingos.
Otra de sus conquistas es contar con un espacio dedicado a la producción agrícola y para la crianza de animales. Hace tres años, la red firmó un comodato con el Instituto de Economía Popular y Solidaria, IEPS, para ocupar un terreno de 12 hectáreas, conocido como la Granja de Guachapala, por un lapso de 10 años.
“Aunque todavía no generamos ganancia, porque invertimos cerca de 100.000 dólares para adecuar el espacio, los gastos son solventados con los mismos productos que cultivamos, como el tomate riñón que cada semana se comercializa en Cuenca y la venta de cárnicos y hortalizas en los mercados locales”, enfatizó.

Mujeres
Mercedes Gómez, de la comunidad Bellavista, localizada en la parroquia El Cabo, forma parte de la red desde el año 2.000 y fue presidenta de la organización durante cuatro años.
Señaló que cada una de las socias tiene una tarea por cumplir y es a partir de la organización semanal y mensual.
“Las tareas nos dividimos por grupos, durante una semana a un colectivo le corresponden deshierbar, sembrar, cultivar, regar, dar de comer a los animales”, explicó.
En la granja, cuentan con seis invernaderos, criaderos de aves, cuyes, además de sembríos de alfalfa y un criadero de alevines de trucha.
Resalta que “es un trabajo arduo, pero solo el apoyo en conjunto es con el que podemos seguir adelante”. (XTM) (I)

Paute.