Un recorrido por 500 metros de historia en la mina El Sexmo, una de las más antiguas de Ecuador

Una opción para los amantes de la historia y la naturaleza, es visitar la mina de El Sexmo, ubicada en el cantón Zaruma, en la provincia costera de El Oro. Su riqueza aurífera es solo comparada con la valiosa historia de este lugar que data desde los tiempos del imperio incaico.

Un encuentro con la historia, leyendas, aventura y naturaleza ofrece un recorrido por la antigua mina de El Sexmo, uno de los atractivos turísticos de este cantón situado en la parte montañosa de la provincia sureña de El Oro.

La mina está situada a unos 15 minutos del centro urbano de Zaruma. En sus alrededores, en lo que fue el campamento donde descansaban los trabajadores ahora ha sido adecuado a locales donde se venden artesanías, así como un centro de interpretación donde guías ofrecen charlas acerca de la historia de la mina.

Según cronistas, la mina es una de las más antiguas de Ecuador, pues desde allí los incas ya explotaban el metal precioso para ofrendarlo a sus mandos.

El guía Tito Castillo cuenta que con la captura de Atahualpa por parte de los españoles, los nativos sacaron grandes cantidades de oro del lugar para ofrecerlo a cambio de la libertad del heredero del Imperio Incaico, pero eso no bastó, pues los conquistadores se quedaron con el metal y le quitaron la vida al insigne guerrero indígena.

El recorrido por la mina, que emana un olor a azufre, se desarrolla por un tramo de 500 metros, donde impera la humedad y un constante goteo de agua de las entrañas de la montaña. Son momentos en que los visitantes pueden hacerse una idea de las duras condiciones en las que se desarrollaban las labores de los mineros.

De hecho, relata Castillo, muchos mineros, la mayoría indígenas y luego negros traídos como esclavos, murieron en el interior de esta mina debido a las deplorables condiciones de sus extenuantes jornadas.

El guía dice que el Rey Felipe II de España, después que recibió como obsequio una pepa de oro de más de 3 libras de peso encontrada en las minas de Zaruma, reemplazó el impuesto del quinto real por ‘El Sexmo’, que equivale a pagar la sexta parte de las ganancias producidas en estas tierras. De ahí el nombre que se puso luego a la mina.

Entre las minas de oro trabajadas en los primeros tiempos de la colonia ninguna fue tan famosa como la de Zaruma. Aún se pueden apreciar las vetas (depósitos) denominadas Miranda, Calderona, Elizabeth, Palacios, West Viscaya como ejemplos de la riqueza que guarda aún su subsuelo.

La empresa BIRA, propietaria, abrió la mina al público. El acceso es gratuito y durante el recorrido un guía va ofreciendo detalles históricos, técnicos y de connotación legendaria de este lugar.


En un tramo, el guía apaga las luces. La oscuridad invade el ambiente. En ese momento invoca al duende (un ser mitológico de pequeña estatura) con leves silbidos y un sonido similar al del pito de un buque. Castillo dice que este ritual lo hacían los antiguos mineros para que el duende, que cuida los tesoros, le conceda permiso para extraerlos.

A esta acción le precede una oración religiosa a la Virgen de El Carmen para que los proteja mientras se introducen en las entrañas de la Pachamama.

El recorrido llega a su fin, han pasado 30 minutos de caminata por un tramo de la rica historia ecuatoriana. Los visitantes dicen sentirse renovados, como si tuvieran energía positiva. Castillo responde que es debido al magnetismo que existe dentro de la cueva.