Mario Abdo ganó presidencia de Paraguay con poco margen

El presidente electo de Paraguay, Mario Abdo Benítez (izquierda), con su esposa Silvana López Moreira, saluda a la multitud en la sede del Partido Colorado.
FOTO: Foto: EFE

El derechista Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, ganó por estrecho margen la presidencia de Paraguay y esperaba los resultados de su Partido Colorado en el Congreso, clave para su gobernabilidad.

“El pueblo votó por la unidad y no por la división. Me comprometo a ser factor de unión de Paraguay”, enfatizó conciliador Abdo Benítez en su primer discurso después de ser proclamado presidente electo.

Su elección fue saludada por el departamento de Estado de Estados Unidos, que destacó “el compromiso de Paraguay con los valores democráticos”.

El presidente argentino, Mauricio Macri, también se congratuló por la elección. “Espero que pronto podamos trabajar juntos por el bienestar de nuestros pueblos”.

“Marito”, como es conocido popularmente, ganó por 3,7 puntos de ventaja al liberal Efraín Alegre, quien postuló por la coalición de centro izquierda Alianza Ganar.

El resultado es inferior a la proyección de las encuestas, que llegaron a darle hasta 20 puntos de ventaja.

70 años de dominio colorado 
En las elecciones, con el 61,40% de participación de los 4,2 millones de votantes, se decidió también la composición del nuevo Congreso y los gobernadores de los 17 departamentos.

Aunque el Partido Colorado ratificó la hegemonía que casi ininterrumpidamente mantiene hace 70 años, las encuestas no le aseguran una mayoría parlamentaria.

El Tribunal Electoral dará resultados preliminares de la votación parlamentaria hoy, pero aún no anunciará la nueva composición del Congreso, “considerando los márgenes mínimos que puede haber entre dos postulantes”.

“La diferencia con la que ganó Abdo Benítez puede causarle problemas de gobernabilidad. El Partido Colorado tiene que replantearse”, comentó la analista Ati Snead, de la firma de sondeos Ati Snead y Asociados.

Al aceptar su derrota en la presidencial, Alegre lanzó una advertencia. “Creemos que el cambio en Paraguay es irreversible, más temprano que tarde”.

Paraguay, que salió de 35 años de dictadura en 1989, vive bajo la hegemonía del Partido Colorado desde 1947, con la excepción del gobierno del exobispo y expresidente izquierdista Fernando Lugo (2008-2012), quien fue destituido en un juicio político un año antes de completar su mandato.

La función pública, en la que se desempeñan 300.000 personas, es una de las pocas fuentes de empleo en el país, ya que la pobreza alcanza al 26,4% de la población y la informalidad abarca el 40% de la economía. En su discurso de la victoria Abdo Benítez agradeció de manera directa a los funcionarios públicos.

El retorno del stronismo
Las primeras palabras de “Marito” tras el triunfo fueron también para evocar a su padre, mano derecha de Stroessner, cuya dictadura dejó al menos 400 muertos, además de exiliados y desaparecidos.

“No puedo olvidarme de recordar a mi padre, que fue un gran colorado. Pero la posibilidad de un regreso a un sistema autoritario y represivo es descartada”.

“Los jóvenes ya no conocen el autoritarismo. No es una vuelta del stronismo.”, aseguró Snead. (I)

Los retos 
La deuda social
Para Abdo Benítez, que asumirá  el próximo 15 de agosto la presidencia, uno de sus primeros desafíos es combatir la pobreza. El saliente presidente Horacio Cartes reconoció que deja una “deuda social”.

46 años de edad, Mario Abdo se erigió como la principal figura colorada en los últimos 5 años.

No apoyó reelección
En 2017 fue una de las principales figuras políticas que se opuso a la idea de la reelección de Horacio Cartes. (I)

Mario Abdo ganó presidencia de Paraguay con poco margen

El presidente electo de Paraguay, Mario Abdo Benítez (izquierda), con su esposa Silvana López Moreira, saluda a la multitud en la sede del Partido Colorado.
FOTO: Foto: EFE

El derechista Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, ganó por estrecho margen la presidencia de Paraguay y esperaba los resultados de su Partido Colorado en el Congreso, clave para su gobernabilidad.

“El pueblo votó por la unidad y no por la división. Me comprometo a ser factor de unión de Paraguay”, enfatizó conciliador Abdo Benítez en su primer discurso después de ser proclamado presidente electo.

Su elección fue saludada por el departamento de Estado de Estados Unidos, que destacó “el compromiso de Paraguay con los valores democráticos”.

El presidente argentino, Mauricio Macri, también se congratuló por la elección. “Espero que pronto podamos trabajar juntos por el bienestar de nuestros pueblos”.

“Marito”, como es conocido popularmente, ganó por 3,7 puntos de ventaja al liberal Efraín Alegre, quien postuló por la coalición de centro izquierda Alianza Ganar.

El resultado es inferior a la proyección de las encuestas, que llegaron a darle hasta 20 puntos de ventaja.

70 años de dominio colorado 
En las elecciones, con el 61,40% de participación de los 4,2 millones de votantes, se decidió también la composición del nuevo Congreso y los gobernadores de los 17 departamentos.

Aunque el Partido Colorado ratificó la hegemonía que casi ininterrumpidamente mantiene hace 70 años, las encuestas no le aseguran una mayoría parlamentaria.

El Tribunal Electoral dará resultados preliminares de la votación parlamentaria hoy, pero aún no anunciará la nueva composición del Congreso, “considerando los márgenes mínimos que puede haber entre dos postulantes”.

“La diferencia con la que ganó Abdo Benítez puede causarle problemas de gobernabilidad. El Partido Colorado tiene que replantearse”, comentó la analista Ati Snead, de la firma de sondeos Ati Snead y Asociados.

Al aceptar su derrota en la presidencial, Alegre lanzó una advertencia. “Creemos que el cambio en Paraguay es irreversible, más temprano que tarde”.

Paraguay, que salió de 35 años de dictadura en 1989, vive bajo la hegemonía del Partido Colorado desde 1947, con la excepción del gobierno del exobispo y expresidente izquierdista Fernando Lugo (2008-2012), quien fue destituido en un juicio político un año antes de completar su mandato.

La función pública, en la que se desempeñan 300.000 personas, es una de las pocas fuentes de empleo en el país, ya que la pobreza alcanza al 26,4% de la población y la informalidad abarca el 40% de la economía. En su discurso de la victoria Abdo Benítez agradeció de manera directa a los funcionarios públicos.

El retorno del stronismo
Las primeras palabras de “Marito” tras el triunfo fueron también para evocar a su padre, mano derecha de Stroessner, cuya dictadura dejó al menos 400 muertos, además de exiliados y desaparecidos.

“No puedo olvidarme de recordar a mi padre, que fue un gran colorado. Pero la posibilidad de un regreso a un sistema autoritario y represivo es descartada”.

“Los jóvenes ya no conocen el autoritarismo. No es una vuelta del stronismo.”, aseguró Snead. (I)

Los retos 
La deuda social
Para Abdo Benítez, que asumirá  el próximo 15 de agosto la presidencia, uno de sus primeros desafíos es combatir la pobreza. El saliente presidente Horacio Cartes reconoció que deja una “deuda social”.

46 años de edad, Mario Abdo se erigió como la principal figura colorada en los últimos 5 años.

No apoyó reelección
En 2017 fue una de las principales figuras políticas que se opuso a la idea de la reelección de Horacio Cartes. (I)