Eudoxia Estrella Ordónez y el arte de enseñar con talleres

Su única motivación para haber realizado la labor como tallerista durante décadas fue posibilitar un campo libre de expresión para los niños.
Eudoxia Estrella en domiciliol ubicado en la Galería Casa Azul de Cuenca. Foto: EL TIEMPO

La pintora cuencana Eudoxia Estrella Ordóñez es pionera en el arte de introducir a los niños en el dibujo libre, mediante talleres que impartía en su propia casa. Esta labor la empezó hace décadas, cuando se encontraba en sus años de cosechas artísticas.

Es por ello que, además de destacar su reconocida trayectoria en el mundo de las artes plásticas, abrimos este espacio de diálogo para conocer los detalles y motivaciones que ha tenido para transmitir conocimientos a los niños y ser su guía.

La visitamos en su domicilio ubicado en la Galería Casa Azul, donde vive rodeada no solo de cuadros y pinturas auténticas, sino también de plantas, libros y un ambiente sereno que invita al sosiego.

“Yo lo único que quería era que los niños dibujen libremente. Mi finalidad con los talleres no era formar artistas o pintores sino, más bien, para un desahogo interno del niño con el papel, porque a esa edad existe la necesidad natural de expresar los sentimientos de esta forma”, así es como la reconocida artista inicia esta plática, que además deja muchas enseñanzas.

Y lo hizo, dice, porque antes a los niños se los presionaba para que hagan bien la flor, la cabeza, etc. y para ella eso no está bien. “Al niño no hay que enseñarle a dibujar, y el que quiera hacerlo con reglas y técnicas está perdido”, enfatiza.

Añade que el dibujo del niño es una expresión muy personal e interna, en la que quiere despejar sus problemas. “Para mí lo interesante era que ellos tengan un campo libre”, precisa.

Sin fines de lucro

Sus alumnos llegaban desde sectores rurales, recuerda, e incluso en sus inicios los talleres no tenían costo, porque la finalidad no era el lucro sino hacerles partícipes del arte. Su casa, que, más que recuerdos, hoy alberga testimonios de belleza artística, llegó en aquellos tiempos a recibir hasta cincuenta niños por mes, en las tardes de cada día.

Y, a manera de crítica, manifiesta que las academias de arte, deberían volver a aquella esencia de querer solo el bien para el niño y no con fines lucrativos; de ese modo, se pensaría únicamente en dejarle que se expresen.

“Desgraciadamente, han surgido cantidades de estas escuelas que no están enseñándoles lo fundamental, y es que el niño tiene un mundo interno que no conocen ni los padres, ni nadie, que solo conocen ellos mismos”, resalta.

¿Qué pasa con las técnicas para la enseñanza del dibujo? Se le preguntó a la artista, ante lo cual respondió: “Para mí la mejor técnica que puede haber en el arte es el que sienta la persona la necesidad de desahogarse en un papel. No hay técnica que valga para enseñar a un niño”.

Agrega que el dibujo de los pequeños debe, por tanto, ser respetado y no calificado. “Es mucho más importante que el dibujo de la mano o de la cabeza, porque es su fondo interno y ahí está la alegría, juegos, la tristeza o los paseos”, recalca.

Anécdotas y enseñanzas

Uno de los recuerdos que la artista Eudoxia Estrella tiene muy presente y con el que explica la importancia de dejar en libertad a los niños para expresarse a través del dibujo, es el de una alumna que asistía a su taller. Cuenta que, al revisarle lo que la niña había plasmado en la hoja, se encuentra con un círculo formado por alambre de púas y en el centro del mismo una figura pequeñita, y al preguntarle lo que significaba le respondió “estoy enojada con mi mami y yo ya le metí presa y no va a salir de ahí porque no me dio algo que quería”.

La artista recalca que, precisamente, esta forma de manifestación de la niña es el producto de su imaginación.

Añade a esta anécdota que, transcurridos varios días, la niña había abierto el círculo y al ser interrogada al respecto reveló que “ya había liberado a su madre”.

Se trata, reafirma la artista, de ese mundo infantil que necesita desahogarse.

Un mundo lleno de sencillez y bondad, que es imposible expresar con esa naturalidad por los adultos, quienes tienen otra visión de las cosas.

Otro de los recuerdos de Eudoxia Estrella de su época como tallerista está relacionado con un niño que llega a su taller vestido de negro y, cuando ella le pregunta si está de duelo, le responde que sí, que había fallecido su papá. “Entonces empieza a contar en el papel cómo murió el papi, dibuja varios cuadros en una sucesión de hechos desde que el papá sale de casa despidiéndose, toma el carro, viaja, y así hasta representa el hecho de que lo esperaban y no llegaba hasta saber la noticia que había muerto en un accidente de tránsito. Y así cuenta su historia, de ese mundo apretado e interno”.

Y da a conocer que, al no tener la facilidad de comunicación con los mayores, por más confianza que tengan con los padres, siempre temen al dedo señalándoles, sea de la mamá el papá o de otro adulto. (EMB) (I)

Perfil y trayectoria

Eudoxia Estrella Ordóñez, ha sido durante 70 años una de las pintoras más importantes de Cuenca y del país.

Fue fundadora de la Bienal Internacional de Cuenca y primera directora fundadora del Museo de Arte Moderno.

A lo largo de sus años como artista ha destacado con obras como: Negrita, Niña indígena de primera comunión, Domingo de Ramos, Orilla de Ríos y Carita de niña que recibió el premio a la Excelencia en la primera Trienal de Acuarela, en el año 2003 en Colombia. Su legado en las artes plástica tiene reconocimiento nacional e internacional.

Ha experimentado con acuarela y fruto de aquello tiene varias pinturas. Utilizó la técnica de mezclar acuarelas con agua, y que al ser diluidas dejaba trazos de transparencias únicas. A este proceso auténtico lo llamó casualismo dirigido.

Perfil y trayectoria

Eudoxia Estrella Ordónez y el arte de enseñar con talleres

Eudoxia Estrella en domiciliol ubicado en la Galería Casa Azul de Cuenca. Foto: EL TIEMPO

La pintora cuencana Eudoxia Estrella Ordóñez es pionera en el arte de introducir a los niños en el dibujo libre, mediante talleres que impartía en su propia casa. Esta labor la empezó hace décadas, cuando se encontraba en sus años de cosechas artísticas.

Es por ello que, además de destacar su reconocida trayectoria en el mundo de las artes plásticas, abrimos este espacio de diálogo para conocer los detalles y motivaciones que ha tenido para transmitir conocimientos a los niños y ser su guía.

La visitamos en su domicilio ubicado en la Galería Casa Azul, donde vive rodeada no solo de cuadros y pinturas auténticas, sino también de plantas, libros y un ambiente sereno que invita al sosiego.

“Yo lo único que quería era que los niños dibujen libremente. Mi finalidad con los talleres no era formar artistas o pintores sino, más bien, para un desahogo interno del niño con el papel, porque a esa edad existe la necesidad natural de expresar los sentimientos de esta forma”, así es como la reconocida artista inicia esta plática, que además deja muchas enseñanzas.

Y lo hizo, dice, porque antes a los niños se los presionaba para que hagan bien la flor, la cabeza, etc. y para ella eso no está bien. “Al niño no hay que enseñarle a dibujar, y el que quiera hacerlo con reglas y técnicas está perdido”, enfatiza.

Añade que el dibujo del niño es una expresión muy personal e interna, en la que quiere despejar sus problemas. “Para mí lo interesante era que ellos tengan un campo libre”, precisa.

Sin fines de lucro

Sus alumnos llegaban desde sectores rurales, recuerda, e incluso en sus inicios los talleres no tenían costo, porque la finalidad no era el lucro sino hacerles partícipes del arte. Su casa, que, más que recuerdos, hoy alberga testimonios de belleza artística, llegó en aquellos tiempos a recibir hasta cincuenta niños por mes, en las tardes de cada día.

Y, a manera de crítica, manifiesta que las academias de arte, deberían volver a aquella esencia de querer solo el bien para el niño y no con fines lucrativos; de ese modo, se pensaría únicamente en dejarle que se expresen.

“Desgraciadamente, han surgido cantidades de estas escuelas que no están enseñándoles lo fundamental, y es que el niño tiene un mundo interno que no conocen ni los padres, ni nadie, que solo conocen ellos mismos”, resalta.

¿Qué pasa con las técnicas para la enseñanza del dibujo? Se le preguntó a la artista, ante lo cual respondió: “Para mí la mejor técnica que puede haber en el arte es el que sienta la persona la necesidad de desahogarse en un papel. No hay técnica que valga para enseñar a un niño”.

Agrega que el dibujo de los pequeños debe, por tanto, ser respetado y no calificado. “Es mucho más importante que el dibujo de la mano o de la cabeza, porque es su fondo interno y ahí está la alegría, juegos, la tristeza o los paseos”, recalca.

Anécdotas y enseñanzas

Uno de los recuerdos que la artista Eudoxia Estrella tiene muy presente y con el que explica la importancia de dejar en libertad a los niños para expresarse a través del dibujo, es el de una alumna que asistía a su taller. Cuenta que, al revisarle lo que la niña había plasmado en la hoja, se encuentra con un círculo formado por alambre de púas y en el centro del mismo una figura pequeñita, y al preguntarle lo que significaba le respondió “estoy enojada con mi mami y yo ya le metí presa y no va a salir de ahí porque no me dio algo que quería”.

La artista recalca que, precisamente, esta forma de manifestación de la niña es el producto de su imaginación.

Añade a esta anécdota que, transcurridos varios días, la niña había abierto el círculo y al ser interrogada al respecto reveló que “ya había liberado a su madre”.

Se trata, reafirma la artista, de ese mundo infantil que necesita desahogarse.

Un mundo lleno de sencillez y bondad, que es imposible expresar con esa naturalidad por los adultos, quienes tienen otra visión de las cosas.

Otro de los recuerdos de Eudoxia Estrella de su época como tallerista está relacionado con un niño que llega a su taller vestido de negro y, cuando ella le pregunta si está de duelo, le responde que sí, que había fallecido su papá. “Entonces empieza a contar en el papel cómo murió el papi, dibuja varios cuadros en una sucesión de hechos desde que el papá sale de casa despidiéndose, toma el carro, viaja, y así hasta representa el hecho de que lo esperaban y no llegaba hasta saber la noticia que había muerto en un accidente de tránsito. Y así cuenta su historia, de ese mundo apretado e interno”.

Y da a conocer que, al no tener la facilidad de comunicación con los mayores, por más confianza que tengan con los padres, siempre temen al dedo señalándoles, sea de la mamá el papá o de otro adulto. (EMB) (I)

Perfil y trayectoria

Eudoxia Estrella Ordóñez, ha sido durante 70 años una de las pintoras más importantes de Cuenca y del país.

Fue fundadora de la Bienal Internacional de Cuenca y primera directora fundadora del Museo de Arte Moderno.

A lo largo de sus años como artista ha destacado con obras como: Negrita, Niña indígena de primera comunión, Domingo de Ramos, Orilla de Ríos y Carita de niña que recibió el premio a la Excelencia en la primera Trienal de Acuarela, en el año 2003 en Colombia. Su legado en las artes plástica tiene reconocimiento nacional e internacional.

Ha experimentado con acuarela y fruto de aquello tiene varias pinturas. Utilizó la técnica de mezclar acuarelas con agua, y que al ser diluidas dejaba trazos de transparencias únicas. A este proceso auténtico lo llamó casualismo dirigido.

Perfil y trayectoria