La boa guía el alma de los sáparas

Creencia | Este animal sagrado es un conductor espiritual, pero también un ente al que se teme y evita

Cuenca. Los miembros de la nacionalidad sápara se han involucrado con los quichuas amazónicos al punto que su propia identidad se ha visto amenazada y está en peligro de extinción.

Sin embargo, la investigadora Ruth Moya se dedicó a investigar entre los pocos que quedan para rescatar parte de su religiosidad, creencias, idioma y otros aspectos importantes y en ese trabajo de campo constató que la boa es un animal sagrado y un guía espiritual.


Las mujeres sáparas, en la actualidad, se pintan un diseño esquemático de la boa en el rostro o en sus dos muñecas, utilizan ‘witu’ para hacerlo. Este animal constituye una guía en el mundo espiritual mientras que las mujeres embarazadas se dibujan el animal en el vientre para proteger el alma del bebé y, además, tienen la convicción de que así, cuando nazcan, podrán ingresar al mundo espiritual de su cultura.


En el libro ‘La selva y la nacionalidad sápara: espiritualidad, conocimientos y biodiversidad’, la boa está muy ligada a los shamanes, pues ellos poseen una “boa espiritual”.
“En el mundo onírico sápara, los ancestros shimanus se transmutan en boas de agua. En la interpretación de Bilhaut (2011:234), el agua cumple una especie de función mediática porque sirve para lavar todas las impurezas y también sirven para borrar las huellas de sueños nefastos o peligrosos”, explica Moya.


Las boas son hábiles nadadoras, por lo que suelen sumergirse en los ríos, y los sáparas, al igual que los quichuas, tienen la creencia de que tienen contacto con los territorios shamánicos, que, se cree, están debajo del agua.

La serpiente humanizada
Los miembros de la cultura sápara consideran a la boa un animal mágico que se puede transformar en mujer o en hombre, y que las personas se pueden transformar en boas, y las boas, a su vez, en otro ser, un mito que sigue vigente.
Puede existir una relación amorosa e íntima entre las boas y los seres humanos, lo que implica la procreación. “Si embargo, por esta creencia de las relaciones, los sáparas buscan exterminar a las boas”, explica la experta.
Entre los mitos que más destaca Moya está el de la rana que se hace una hermosa mujer, que es violentada sexualmente por un joven cazador que, sin duda, es también pescador. Ella, en su defensa, muerde su órgano reproductiva del hombre que se estira hasta llegar a la altura de un árbol y, desde la cima, la rana observa el cambio.


El atribulado hombre deja la mentada parte en una canasta, lo que anuncia la futura transformación de esta en boas. Avergonzado, no puede retornar hasta su casa, hasta que los “hombres lobos”, nutrias, cortan dicho órgano en varios pedazos hasta volverlo a su tamaño normal. Los pedazos son arrojados a distintos ríos y es así como se originan las boas.


“Aquí se ve la confluencia de varios animales del agua que también viven en la tierra: la rana, los hombres lobos, las boas. Esta cartografía de boas explica también una geografía llena de estos poderosos animales y una referencia a una extendida difusión espacial de las prácticas shamánicas, si se piensa en la mágica relación entre los shamanes y las boas”, explica Moya.


También se registra un relato hecho por Marcos Grefa y recopilado por Moya en el 2004, se titula ‘Sawlru y los shimanus’:
“La amarun no tiene dueño. Los shamanes pueden tener las amarun. Cuando teman ayhuasca reconocen a las amarun buenas. Cuando hay amarun malas, los shamanes se van más adentro, porque estas pueden comerlos, porque son amarus malas.


Hay dos clases de amarun: amarun buena y negra, que es más mala. Son nina amarun porque matan cuando están afuera, queman los árboles. Como fuego queman, porque tienen mucho calor. Por calor matan a los árboles; como escopeta disparan, por eso no se les acerca nadie, porque, como son boas, han de coger, han de comer a la persona”.


En la tradición oral sápara, los relatos hablan de la conducta humanizada de la boa. Las boas son aliadas de los sáparas y son ellas las portadoras de las flechas mágicas que pueden provocar enfermedades o incluso la muerte.
“La boa es concebida como la dueña de los animales del agua, especialmente de los peces, por lo que es mirada con respeto porque la alimentación sápara proviene de la pesca”, las boas son cuidadas y consideradas por los miembros de esta nacionalidad. (EPA) (F)

Saguero, el hombre boa

Se cuenta que un shamán se enamoró de una joven y fue a pedirle matrimonio. La joven se negó porque aquel hombre era demasiado viejo. El shamán tomó ayahuasca en medio del río y, desde allí, envió una boa, con apariencia de un hombre joven, que llegó hasta donde vivía la muchacha. La joven se casó y se fue con él, y explicó a sus padres que tal decisión la tomaba porque el marido, es decir el hombre boa, era un buen cazador. La joven se fue a vivir a la casa del hombre boa, que era un tronco hueco.  Cierta ocasión, la hermana de la joven esposa fue a visitar a la pareja. El marido llegaba de cacería y su cuñada le preguntó si había matado a algún animal. El cuñado le respondió que había matado una danta y la regurgitó. La cuñada, llena de asco, no comió la carne y, por el contrario, fue a su casa y contó a su padre que su hermana se había casado con un hombre boa. El padre y los hermanos de la joven esposa decidieron matar al hombre. Entretanto, la hermana menor le invitó a la mayor, la esposa de la boa, a la casa del padre de ambas, para moler maíz. Aprovechando esta circunstancia, los familiares de la joven quemaron la casa boa. La esposa cayó en cuenta de lo que ocurría y quiso salir corriendo. Sus familiares la tomaron por el cabello y la joven y su hijo se convirtieron en boas. (F)