Maravillas arqueológicas en Saraguro

La cultura inca y la preinca está reflejada en diferentes puntos del cantón Saraguro, provincia de Loja. Son tres los sitios turísticos que se recorrieron, se trata del Baño del Inca, el León Dormido y el Cerro Puglla. En todos estos puntos hay historias dignas de ser escuchadas y una aventura que se puede emprender si decide visitarlos.
Turismo | Durante un recorrido hecho por este cantón de la provincia de Loja, se visitó el Baño del Inca, El León Dormido y el Cerro Puglla

El Baño del Inca
Es una hermosa creación incásica, pero que también conserva su formación natural.
Desde el centro cantonal de Saraguro hay que tomar la vía hacia Cuenca y, a solo cinco minutos, se vira a la derecha en la comunidad indígena de Ñamari. Si se va en carro particular, debe dejar el vehículo en la parte de abajo e iniciar el recorrido.
Se debe subir el cerro, pasar por un camino empedrado, y adentrarse en la montaña hasta llegar a un primer pozo. Está escondido y hay una pequeña caída de agua, se puede seguir subiendo y se encuentra una segunda formación natural con otra pequeña cascada.


Posteriormente, se llega a la parte más alta desde donde se puede apreciar la caída de agua de unos 60 metros de altura. Es una cascada de agua transparente, aunque la fosa es turbia.
La vegetación verde que rodea el lugar y las formaciones rocosas son parte del atractivo natural que pueden trasladar a los visitantes a la época del imperio incásico, cuando los emperadores iban al lugar a hacerse baños rituales.
En medio de un bosque natural, también están las cuevas del Inca, en donde, cuenta la historia, se escondían los miembros del ejército durante los días de guerra para poder descansar y recobrar fuerzas para seguir peleando, especie de trincheras estratégicas.

El León Dormido
Otro de los sitios más espectaculares y que está a pocos minutos del centro cantonal de Saraguro es el cerro conocido como El León Dormido, aunque los habitantes de la parroquia Urdaneta también la conocen como el cerro La Leona.
Desde la vía hacia Cuenca se ve la majestuosidad de esta montaña. La investigadora Yadira Luzuriaga asegura que El León Dormido es una formación geológica que se debe observar cuidadosamente para encontrar la forma del rostro y manos de león.
“El uso actual del suelo está dado en su mayoría por pastizales y pequeñas plantaciones de pino. En su conjunto, se asemejan a terrazas; esto debido a que en El León Dormido existió un pueblo preincáico, durante el periodo Saraguro Temprano, 500 d.C. a 1200”, asegura.
En esa época, las personas hacían terrazas para poder sembrar, cosechar y comer, pues eran pueblos que vivían de la agricultura.


En el lugar se evidencia un sendero, que Luzuríaga considera que puede ser inca, que conduce a la cima de la peña y, al estar arriba, se convierte en mirador desde donde se puede ver Saraguro y parte de Urdaneta.
Al subir, se puede sentir la fuerte brisa que golpea el cuerpo, solo personas fuertes, con zapatos montañosos y con bastante resistencia, se atreven a atravesar el sendero. “En la cúspide de la montaña existe una construcción con la forma de una cruz y una cabaña. En algunas ocasiones, es utilizado por los pobladores en las fiestas de las cruces”, concluye la investigadora.
Para llegar hay que tomar la vía hacia Cuenca, llegar a la parroquia Urdaneta y pasar por un camino de tierra de unos 500 metros hasta llegar a las faldas del cerro. Es una gran aventura hacer este recorrido, a 15 minutos del centro cantonal.

El Cerro Puglla
Es conocido por los habitantes de las faldas del Cerro Puglla como el ‘Taita Puglla’, es un majestuoso cerro, considerado un ‘apu’ por los Saraguros. En esta formación natural se encuentran restos cerámicos, evidencia de que allí estuvieron los primeros habitantes de estas tierras, y se habla de culturas preincásicas.
Todos quienes conocen la importancia del Taita Puglla coinciden en que se le debe respeto, admiración y cuidado por ser el protector de Saraguro; sin embargo, no es solo eso, pues a sus faldas está una laguna difícil de penetrar y que está cubierta por plantas.

Alrededor de este cerro también existe la leyenda que cuenta con total fluidez el saraguro y vecino del cerro, Juan Qhizpe, quien relata que una familia constituida por madre, padre e hija, caminaban cerca del cerro Puglla; pero, mientras iban, discutían, gritaban y se peleaban. Total irrespeto hacia el ‘apu’, por lo que, cuando estuvieron muy cerca, la joven desapareció, “se la tragó la laguna del cerro”, narra el morador.
Su padres la buscaron por horas, pero no la encontraron. Regresaron a casa y, unos días después, llegó la hija, pero con una guagua en brazos. La tenía cargada y tapada con una manta. Saludó a sus padres y les dijo que la dejaría acostada, pero les pidió que no la vieran.
La chica salió y los padres de la joven querían ver a su nieta, tenerla en sus brazos; no obstante, cuando la descubrieron, se dieron cuenta de que era una serpiente de oro. Al llegar, la joven se percató de que sus padres habían desobedecido, “amarcó a la guagua y se fue para nunca más volver”, finaliza Qhizpe. (EPA) (F)

Saraguro. 

Maravillas arqueológicas en Saraguro

Turismo | Durante un recorrido hecho por este cantón de la provincia de Loja, se visitó el Baño del Inca, El León Dormido y el Cerro Puglla

El Baño del Inca
Es una hermosa creación incásica, pero que también conserva su formación natural.
Desde el centro cantonal de Saraguro hay que tomar la vía hacia Cuenca y, a solo cinco minutos, se vira a la derecha en la comunidad indígena de Ñamari. Si se va en carro particular, debe dejar el vehículo en la parte de abajo e iniciar el recorrido.
Se debe subir el cerro, pasar por un camino empedrado, y adentrarse en la montaña hasta llegar a un primer pozo. Está escondido y hay una pequeña caída de agua, se puede seguir subiendo y se encuentra una segunda formación natural con otra pequeña cascada.


Posteriormente, se llega a la parte más alta desde donde se puede apreciar la caída de agua de unos 60 metros de altura. Es una cascada de agua transparente, aunque la fosa es turbia.
La vegetación verde que rodea el lugar y las formaciones rocosas son parte del atractivo natural que pueden trasladar a los visitantes a la época del imperio incásico, cuando los emperadores iban al lugar a hacerse baños rituales.
En medio de un bosque natural, también están las cuevas del Inca, en donde, cuenta la historia, se escondían los miembros del ejército durante los días de guerra para poder descansar y recobrar fuerzas para seguir peleando, especie de trincheras estratégicas.

El León Dormido
Otro de los sitios más espectaculares y que está a pocos minutos del centro cantonal de Saraguro es el cerro conocido como El León Dormido, aunque los habitantes de la parroquia Urdaneta también la conocen como el cerro La Leona.
Desde la vía hacia Cuenca se ve la majestuosidad de esta montaña. La investigadora Yadira Luzuriaga asegura que El León Dormido es una formación geológica que se debe observar cuidadosamente para encontrar la forma del rostro y manos de león.
“El uso actual del suelo está dado en su mayoría por pastizales y pequeñas plantaciones de pino. En su conjunto, se asemejan a terrazas; esto debido a que en El León Dormido existió un pueblo preincáico, durante el periodo Saraguro Temprano, 500 d.C. a 1200”, asegura.
En esa época, las personas hacían terrazas para poder sembrar, cosechar y comer, pues eran pueblos que vivían de la agricultura.


En el lugar se evidencia un sendero, que Luzuríaga considera que puede ser inca, que conduce a la cima de la peña y, al estar arriba, se convierte en mirador desde donde se puede ver Saraguro y parte de Urdaneta.
Al subir, se puede sentir la fuerte brisa que golpea el cuerpo, solo personas fuertes, con zapatos montañosos y con bastante resistencia, se atreven a atravesar el sendero. “En la cúspide de la montaña existe una construcción con la forma de una cruz y una cabaña. En algunas ocasiones, es utilizado por los pobladores en las fiestas de las cruces”, concluye la investigadora.
Para llegar hay que tomar la vía hacia Cuenca, llegar a la parroquia Urdaneta y pasar por un camino de tierra de unos 500 metros hasta llegar a las faldas del cerro. Es una gran aventura hacer este recorrido, a 15 minutos del centro cantonal.

El Cerro Puglla
Es conocido por los habitantes de las faldas del Cerro Puglla como el ‘Taita Puglla’, es un majestuoso cerro, considerado un ‘apu’ por los Saraguros. En esta formación natural se encuentran restos cerámicos, evidencia de que allí estuvieron los primeros habitantes de estas tierras, y se habla de culturas preincásicas.
Todos quienes conocen la importancia del Taita Puglla coinciden en que se le debe respeto, admiración y cuidado por ser el protector de Saraguro; sin embargo, no es solo eso, pues a sus faldas está una laguna difícil de penetrar y que está cubierta por plantas.

Alrededor de este cerro también existe la leyenda que cuenta con total fluidez el saraguro y vecino del cerro, Juan Qhizpe, quien relata que una familia constituida por madre, padre e hija, caminaban cerca del cerro Puglla; pero, mientras iban, discutían, gritaban y se peleaban. Total irrespeto hacia el ‘apu’, por lo que, cuando estuvieron muy cerca, la joven desapareció, “se la tragó la laguna del cerro”, narra el morador.
Su padres la buscaron por horas, pero no la encontraron. Regresaron a casa y, unos días después, llegó la hija, pero con una guagua en brazos. La tenía cargada y tapada con una manta. Saludó a sus padres y les dijo que la dejaría acostada, pero les pidió que no la vieran.
La chica salió y los padres de la joven querían ver a su nieta, tenerla en sus brazos; no obstante, cuando la descubrieron, se dieron cuenta de que era una serpiente de oro. Al llegar, la joven se percató de que sus padres habían desobedecido, “amarcó a la guagua y se fue para nunca más volver”, finaliza Qhizpe. (EPA) (F)

Saraguro.