La concha spondylus y su valor histórico

La concha spondylus valía más que el oro. Era considerada alimento de los dioses, fue admirada y codiciada por civilizaciones prehispánicas desde el período Valdivia Tardío hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Se cree que los incas llegaron a territorio del actual Ecuador detrás de este preciado molusco.

Sirvió como moneda de transacción, adorno personal, para hacer estatuillas antropomorfas, esculturas zoomorfas, ofrendas funerarias, como parte de rituales religiosos y alimento de los dioses.
Las creencias mágico-religiosas en la madre naturaleza regían la cotidianidad de las culturas precolombinas, al punto que creían que poseer una concha spondylus era sinónimo de abundancia, buen augurio, de lluvia, estaba ligada a la fertilidad.


El investigador Gustavo Reinoso Hermida asegura que la concha spondylus llegó a su mayor esplendor con la llegada de los incas, quienes la guardaban como un tesoro y la tenían presente en los eventos religiosos más importantes para ellos.
“En la cultura arqueológica Narrío aparecen estas conchas Spondylus princeps de valvas color rojo, Spondylus calcifer de labio morado, Spondylus leucanthus blanco porcelanado y muchas otras variedades de concha marina llegadas por intercambio comercial con los mercaderes de la franja costera”, explica Reinoso Hermidas.

Desarrollo
Las conchas Spondylus se desarrollan en el borde de la plataforma continental submarina, entre los tres y 60 metros de profundidad, desde el Golfo de Guayaquil, Ecuador, hasta el Golfo de California, México.
Hermida Reinoso asegura que Proliferan en colonias con la presencia de la corriente cálida de El Niño, causante del recalentamiento de las aguas del Pacífico entre 25 y 30 grados centígrados de temperatura, con mayor fuerza entre enero y mayo. Este fenómeno oceánico-atmosférico se presenta con mayor intensidad cada 14 años.
“La aparición de las conchas spondylus en el agua caliente que baña las playas costaneras ecuatorianas, hizo que desde tiempo remotos los pueblos aborígenes basados en su experiencia, se pondrían en alerta de que les sobrevenían precipitaciones lluviosas torrenciales. Fenómeno climático que vincularían a las conchas marinas con la fuerza vital de la lluvia; infundiendo en el espíritu mágico-religioso de las comunidades primitivas: admiración, respeto, veneración por sus efectos sobrenaturales”, relata Hermida.

Ajuar funerario
Dentro de los objetos que los cañaris colocaban dentro de las tumbas estaban las conchas spondylus, lo hacían para que quien moría tuviera especial conección con el inframundo, pero también para que le sirviera para hacer intercambios en su nueva vida.
Los rucuyayas, que son pequeños objetos o estatuillas antropomorfas, también fueron hechas con conchas spondylus y eran exvotos que guiaban a las personas durante la vida y aún después de la muerte, también creían que les dotaba de luz en la continuidad de la vida a la ultratumba.
Los rucuyayas son figuras emblemáticas de la cultura Narrío, según plantea el investigador Juan Cordero Íñiguez.
La palabra rucuyaya viene del quichua rucu=viejo y yaya=padre-abuelo, pero lejos de parecer un anciano estas piezas tienen más parecidos con niños o bebés en una posición rígida, hay otras que parecen bebés envueltos en pañales, como lo hacen las madres con sus criatores en la Sierra.


Estas piezas pueden medir entre 25 y 90 milímetros.
“Entre los rucuyayas esculpidos en concha spondylus destaca la característica de cabeza ligeramente alargada, frente amplia, cavidades oculares pronunciadas, aveces incrustadas en placas de madreperla discoidal que realza el rostro", describe.
Rigoberto Meza Chunga, 1980, p 26, en su artículo sobre Los mullos: ¿una especie de moneda?, concluye: “En el litoral periano-ecuatoriano sí existió moneda en las sociedades prehispánicas, primero fueron los mullos, luego las hachas-moneda u otras formas como el cobre de los chinchanos”.
Después de las excavaciones hechas en Ingapirca hallaron también collares de cuentas rojas y blancas, elaboradas de concha Spóndylus; así también de piedras semipreciosas.Cuentas rojas recogidas una a una, después de que ocurren grandes aguajes en las playas centrales de Manabí: “probablemente fueron ofrendadas al mar o provienen de algún hundimiento de una balsa de mercaderes prehispánicos que transportaban este producto considerado, más valioso que el oro”, concluye Reinoso. (EPA) (F)

Cuenca.