La Cueva Negra de Chobshi, un tesoro por redescubrir

“¡Esta es la cueva!”, exclama Hernán Cabrera, miembro de la Asociación Comunitaria de Chobshi, mientras camina por una angosta vía de tierra y señala el farallón de unos 25 metros de altura; pero, al bajar la mirada, justo en el centro de la formación rocosa, está un importante sitio arqueológico de los más antiguos del país.

Al acercarse, la majestuosidad de la naturaleza le obliga a observar detenidamente. Las piedras son de un color negro, por lo que se ganó el nombre de la Cueva Negra de Chobshi; pero, si se sigue detallando, se puede descubrir que el suelo, que está dentro de la cueva, luce marrón y seco, muy seco, en comparación con el de la parte exterior que permanece húmedo.


Quien se adentra puede sentir el abrigo de las rocas porque la formación geográfica no permite que la brisa penetre con fuerza, protege de la lluvia y, además, genera sombra durante la tarde, aunque en la mañana penetran los saludables rayos del sol. “Después de pasar una fría noche es bueno sentir el calor”, concibe Cabrera, al tiempo que empieza a narrar la historia que hay detrás de la cueva.

La historia
Con un tono de voz alto, el guía detalla las dimensiones de la cueva y señala que, hace más de 10.000 años, bandas de cazadores-recolectores fueron quienes la encontraron. No lucía como ahora, era aún mejor porque, justo al lado, había un chorro de agua que caía, por lo que los acampantes tenían “agua a domicilio”, pero “en 2009 hicieron un canal y desviaron el afluente”, recuerda.


Los nómadas usaron este sitio por varios miles de años, según el cálculo que hacen los arqueólogos. La utilizaban como dormitorio, cocina, taller artesanal y todo está perfectamente comprobado. En 1962 se hicieron las primeras excavaciones en las que se confirmó que el material lítico encontrado data de unos 10.000 años a.C.


El primer capítulo del libro ‘Cuenca Santa Ana de Las Aguas’ fue escrito por el arqueólogo Ernesto Salazar y se lo dedica a la cueva. El investigador se basa en los estudios de su colega Tomas Lynch, quien hizo la prueba del carbono 14 a las piezas para determinar la antigüedad y poder comprobarla.


Del lugar se sacaron más de 50 diferentes tipos de herramientas como puntas de proyectil, raspaderos, machacadores, cuchillos, punzones hechos con huesos, piedra y piedra obsidiana, entre otros. En la cueva ya no hay ninguno de estos restos, pues detalla Cabrera que el sector fue saqueado por huaqueros, personas del propio cantón que ignoraban la importancia de los hallazgos y que se llevaron gran parte de todo lo que encontraron en la zona.
La Asociación Comunitaria de Chobshi se formó hace unos 10 años, aproximadamente, y son los miembros de esta organización, conformada por al rededor de 21 personas, quienes se han encargado de recuperar parte del material para exponerlo en un museo ubicado a unos cinco minutos de la cueva.


Es en este espacio donde se puede apreciar algunas puntas de lanzas hechas con piedras, los cuchillos de obsidiana que también, se comprobó, fueron traídas por los nómadas desde el norte hasta la Cueva Negra de Chobshi para ser usadas como herramienta.


Los huesos de animales como venados, zarigüeyas, venado de cola blanca, puerco espín, sacha cuy, conejo de monte y la falsa perdiz dan muestra de que los humanos de esa época cazaban y usaban las piedras que convertían en dagas para matar, también, para cortar las piezas, utilizaban el material lítico adaptado como rapadores, cuchillos, por lo que en este lugar también hubo evidencia del Precerámico.

Sitio estratégico
Además de todos los beneficios de abrigo que tenía la cueva para los primeros pobladores de estas tierras, también era un sitio estratégico para la caza. Frente a la cueva hay un llano, pero, al caminar recto, llega un momento en que se acaba y hay un barranco de unos 30 metros de profundidad, al fondo está la Quebrada del Puente Seco.


Cabrera asegura que los primeros humanos hacían faenas de caza, tal vez a diario, para que los animales no se descompusieran. La técnica que usaban era la de “el despeñadero” que consistía en organizarse al rededor de la cueva, con palos, y elevaban gritos para lograr que la presa pasara frente al lugar, la acorralaban y, cuando trataba de escapar hacia el barranco, que era el único lugar en donde no había nadie, caía hacia el barranco.


Se cree que en el fondo había otros cazadores esperando a la presa para darle la estocada final, recogerlo y llevarlo a la cueva en donde los desmembraban y los preparaban en fogatas.
En el lugar también de hallaron rocas con huecos que, se cree, fueron utilizadas para hacer fuego.


La Cueva Negra de Chobshi es también considerada uno de los sitios más importantes en el tema arqueológico en toda América y está a escasa hora y media de Cuenca en carro particular y a unas dos horas y media en bus. (EPA) (F)

¿Cómo se formó la cueva?

Sígsig. La Cueva Negra de Chobshi es una formación natural. Explican algunos geólogos que hace varios millones de años se dio un deslave, quedó lodo y piedras que con el tiempo se petrificaron y endurecieron.

Millones de años después bajó una gran cantidad de material, represó las aguas, empezó la retroerosión y luego el deslave. El agua pasó limpiando el material que había quedado represado.

Lo que suponen los expertos es que ese día ocurrió la rotura que originó la peña vertical, el agua pasó erosionando y “lavando” una bolsa de arcilla hasta que quedó la cueva que luego fue usada como refugio de los primeros humanos que pisaron el oriente de lo que ahora es la provincia del Azuay. (F)

Sígsig. 

La Cueva Negra de Chobshi, un tesoro por redescubrir

Al acercarse, la majestuosidad de la naturaleza le obliga a observar detenidamente. Las piedras son de un color negro, por lo que se ganó el nombre de la Cueva Negra de Chobshi; pero, si se sigue detallando, se puede descubrir que el suelo, que está dentro de la cueva, luce marrón y seco, muy seco, en comparación con el de la parte exterior que permanece húmedo.


Quien se adentra puede sentir el abrigo de las rocas porque la formación geográfica no permite que la brisa penetre con fuerza, protege de la lluvia y, además, genera sombra durante la tarde, aunque en la mañana penetran los saludables rayos del sol. “Después de pasar una fría noche es bueno sentir el calor”, concibe Cabrera, al tiempo que empieza a narrar la historia que hay detrás de la cueva.

La historia
Con un tono de voz alto, el guía detalla las dimensiones de la cueva y señala que, hace más de 10.000 años, bandas de cazadores-recolectores fueron quienes la encontraron. No lucía como ahora, era aún mejor porque, justo al lado, había un chorro de agua que caía, por lo que los acampantes tenían “agua a domicilio”, pero “en 2009 hicieron un canal y desviaron el afluente”, recuerda.


Los nómadas usaron este sitio por varios miles de años, según el cálculo que hacen los arqueólogos. La utilizaban como dormitorio, cocina, taller artesanal y todo está perfectamente comprobado. En 1962 se hicieron las primeras excavaciones en las que se confirmó que el material lítico encontrado data de unos 10.000 años a.C.


El primer capítulo del libro ‘Cuenca Santa Ana de Las Aguas’ fue escrito por el arqueólogo Ernesto Salazar y se lo dedica a la cueva. El investigador se basa en los estudios de su colega Tomas Lynch, quien hizo la prueba del carbono 14 a las piezas para determinar la antigüedad y poder comprobarla.


Del lugar se sacaron más de 50 diferentes tipos de herramientas como puntas de proyectil, raspaderos, machacadores, cuchillos, punzones hechos con huesos, piedra y piedra obsidiana, entre otros. En la cueva ya no hay ninguno de estos restos, pues detalla Cabrera que el sector fue saqueado por huaqueros, personas del propio cantón que ignoraban la importancia de los hallazgos y que se llevaron gran parte de todo lo que encontraron en la zona.
La Asociación Comunitaria de Chobshi se formó hace unos 10 años, aproximadamente, y son los miembros de esta organización, conformada por al rededor de 21 personas, quienes se han encargado de recuperar parte del material para exponerlo en un museo ubicado a unos cinco minutos de la cueva.


Es en este espacio donde se puede apreciar algunas puntas de lanzas hechas con piedras, los cuchillos de obsidiana que también, se comprobó, fueron traídas por los nómadas desde el norte hasta la Cueva Negra de Chobshi para ser usadas como herramienta.


Los huesos de animales como venados, zarigüeyas, venado de cola blanca, puerco espín, sacha cuy, conejo de monte y la falsa perdiz dan muestra de que los humanos de esa época cazaban y usaban las piedras que convertían en dagas para matar, también, para cortar las piezas, utilizaban el material lítico adaptado como rapadores, cuchillos, por lo que en este lugar también hubo evidencia del Precerámico.

Sitio estratégico
Además de todos los beneficios de abrigo que tenía la cueva para los primeros pobladores de estas tierras, también era un sitio estratégico para la caza. Frente a la cueva hay un llano, pero, al caminar recto, llega un momento en que se acaba y hay un barranco de unos 30 metros de profundidad, al fondo está la Quebrada del Puente Seco.


Cabrera asegura que los primeros humanos hacían faenas de caza, tal vez a diario, para que los animales no se descompusieran. La técnica que usaban era la de “el despeñadero” que consistía en organizarse al rededor de la cueva, con palos, y elevaban gritos para lograr que la presa pasara frente al lugar, la acorralaban y, cuando trataba de escapar hacia el barranco, que era el único lugar en donde no había nadie, caía hacia el barranco.


Se cree que en el fondo había otros cazadores esperando a la presa para darle la estocada final, recogerlo y llevarlo a la cueva en donde los desmembraban y los preparaban en fogatas.
En el lugar también de hallaron rocas con huecos que, se cree, fueron utilizadas para hacer fuego.


La Cueva Negra de Chobshi es también considerada uno de los sitios más importantes en el tema arqueológico en toda América y está a escasa hora y media de Cuenca en carro particular y a unas dos horas y media en bus. (EPA) (F)

¿Cómo se formó la cueva?

Sígsig. La Cueva Negra de Chobshi es una formación natural. Explican algunos geólogos que hace varios millones de años se dio un deslave, quedó lodo y piedras que con el tiempo se petrificaron y endurecieron.

Millones de años después bajó una gran cantidad de material, represó las aguas, empezó la retroerosión y luego el deslave. El agua pasó limpiando el material que había quedado represado.

Lo que suponen los expertos es que ese día ocurrió la rotura que originó la peña vertical, el agua pasó erosionando y “lavando” una bolsa de arcilla hasta que quedó la cueva que luego fue usada como refugio de los primeros humanos que pisaron el oriente de lo que ahora es la provincia del Azuay. (F)

Sígsig.