El mítico relato del diluvio en la etnia shuar

FOTO: Cortesía

La leyenda, que forma parte de la tradición oral de esta nacionalidad amazónica, se refiere a ‘Tsunki’, dios poderoso que puede destruir el universo con las tempestades e inundaciones.

Los abuelos de la etnia shuar cuentan leyendas muy antiguas que han pasado de generación en generación. Una de ellas es la de ‘Tsunki’, dios que puede destruir el universo con las tempestades e inundaciones. Produce lluvias abriendo el cielo para que bajen las aguas.

Este mítico relato que forma parte de la tradición oral de los shuar hace referencia al diluvio universal narrado en diferentes culturas y religiones, pero cuyo punto en común es la aniquilación de la humanidad, excepto de unas cuantas personas.

Según la leyenda shuar, ‘Tsunki’ era un ser misterioso de género común que vivía en las aguas. Para comunicar su vida y sus poderes a la humanidad tomó la forma de una hermosa mujer y se ganó el corazón de un hombre casado.

Para evitar los celos de su esposa, se la llevó a casa escondiéndola en si ‘pitiak’ (canasto impermeable con tapa) transformada en una culebra llamada ‘Titinknapi’. Las noches las pasaba junto a ella, que lo envolvía en una capa de agua para que no lo descubrieran. Cuando salía de caza, prohibía severamente a los familiares abrir el ‘pitiak’.

Pero un día, su primera esposa abrió el canasto y, al salir la culebrita, la persiguió para matarla. Entonces se obscureció el cielo, tembló la tierra y se inundaron ríos y valles con aguas turbulentas que cubrieron las altas montañas.

La humanidad entera sucumbió y fue devorada por los monstruos de los abismos. Solo se salvó el esposo de ‘Tsunki’ con su hija mayor subiéndose a la palmera más alta de una montaña: fue el inicio de una nueva humanidad.

Por la desobediencia y la curiosidad de la mujer, ‘Tsunki’ no pudo tener descendencia entre los hombres, ni comunicar sus poderes divinos.

La sabiduría shuar por tradición cultural ha sido conservada y transmitida por los varones ancianos o los mayores de cada una de las familias.

Hilario Chiriap, docente e investigador de la comunidad ‘Shiram Yaa’, ubicada en Morona Santiago señala que las leyendas y saberes se transmiten a través de conversaciones entre abuelos, padres e hijos. Sin embargo, un estudio de la Universidad Politécnica Salesiana de Quito, señala que en las seis últimas décadas se registró la pérdida de este valor debido a la llegada de los misioneros, quienes abrieron internados para menores en edad escolar y colegial, de modo que la cultura de estos jóvenes perdió su raíz ancestral. No obstante, los shuar no han dejado de buscar su identidad y transmitir sus saberes.

Los shuar actualmente se asientan en las provincias de Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Pastaza, Orellana. Además está en el Departamento de Loreto en Perú. (F)

La mitología shuar está estrechamente vinculada a la naturaleza

La creación y la ordenación del mundo en la mitología del pueblo shuar se explica mediante relatos mitológicos, que tienen como protagonistas a seres legendarios, dioses y héroes ancestrales. Estas narraciones ayudan a comprender el origen de ciertos fenómenos naturales, de costumbres y de normas sociales. La mitología shuar está vinculada a la naturaleza y a las leyes del Universo, creen que la selva está llena de espíritus que habitan en las cascadas o las orillas de los ríos y se manifiesta en una gama de seres superiores. Entre ellos, Arutam: Dios supremo que vive en las cascadas sagradas de la selva, es fuente de todo bien y hace invencible al shuar en la guerra.

Shakaim: un ser misterioso que sale del agua para enseñar los diferentes campos de trabajo.

Nunkui: tiene todo poder debajo de la tierra, a ella se debe el desarrollo de los tubérculos y la vida de los animales terrestres.

Etsa: es Arutam que sale de los ríos para ayudar en la cacería. Es el señor de los animales de la selva y de la fuerza parar cazarlos. Identificado con el sol. (F)

El mítico relato del diluvio en la etnia shuar

FOTO: Cortesía

La leyenda, que forma parte de la tradición oral de esta nacionalidad amazónica, se refiere a ‘Tsunki’, dios poderoso que puede destruir el universo con las tempestades e inundaciones.

Los abuelos de la etnia shuar cuentan leyendas muy antiguas que han pasado de generación en generación. Una de ellas es la de ‘Tsunki’, dios que puede destruir el universo con las tempestades e inundaciones. Produce lluvias abriendo el cielo para que bajen las aguas.

Este mítico relato que forma parte de la tradición oral de los shuar hace referencia al diluvio universal narrado en diferentes culturas y religiones, pero cuyo punto en común es la aniquilación de la humanidad, excepto de unas cuantas personas.

Según la leyenda shuar, ‘Tsunki’ era un ser misterioso de género común que vivía en las aguas. Para comunicar su vida y sus poderes a la humanidad tomó la forma de una hermosa mujer y se ganó el corazón de un hombre casado.

Para evitar los celos de su esposa, se la llevó a casa escondiéndola en si ‘pitiak’ (canasto impermeable con tapa) transformada en una culebra llamada ‘Titinknapi’. Las noches las pasaba junto a ella, que lo envolvía en una capa de agua para que no lo descubrieran. Cuando salía de caza, prohibía severamente a los familiares abrir el ‘pitiak’.

Pero un día, su primera esposa abrió el canasto y, al salir la culebrita, la persiguió para matarla. Entonces se obscureció el cielo, tembló la tierra y se inundaron ríos y valles con aguas turbulentas que cubrieron las altas montañas.

La humanidad entera sucumbió y fue devorada por los monstruos de los abismos. Solo se salvó el esposo de ‘Tsunki’ con su hija mayor subiéndose a la palmera más alta de una montaña: fue el inicio de una nueva humanidad.

Por la desobediencia y la curiosidad de la mujer, ‘Tsunki’ no pudo tener descendencia entre los hombres, ni comunicar sus poderes divinos.

La sabiduría shuar por tradición cultural ha sido conservada y transmitida por los varones ancianos o los mayores de cada una de las familias.

Hilario Chiriap, docente e investigador de la comunidad ‘Shiram Yaa’, ubicada en Morona Santiago señala que las leyendas y saberes se transmiten a través de conversaciones entre abuelos, padres e hijos. Sin embargo, un estudio de la Universidad Politécnica Salesiana de Quito, señala que en las seis últimas décadas se registró la pérdida de este valor debido a la llegada de los misioneros, quienes abrieron internados para menores en edad escolar y colegial, de modo que la cultura de estos jóvenes perdió su raíz ancestral. No obstante, los shuar no han dejado de buscar su identidad y transmitir sus saberes.

Los shuar actualmente se asientan en las provincias de Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Pastaza, Orellana. Además está en el Departamento de Loreto en Perú. (F)

La mitología shuar está estrechamente vinculada a la naturaleza

La creación y la ordenación del mundo en la mitología del pueblo shuar se explica mediante relatos mitológicos, que tienen como protagonistas a seres legendarios, dioses y héroes ancestrales. Estas narraciones ayudan a comprender el origen de ciertos fenómenos naturales, de costumbres y de normas sociales. La mitología shuar está vinculada a la naturaleza y a las leyes del Universo, creen que la selva está llena de espíritus que habitan en las cascadas o las orillas de los ríos y se manifiesta en una gama de seres superiores. Entre ellos, Arutam: Dios supremo que vive en las cascadas sagradas de la selva, es fuente de todo bien y hace invencible al shuar en la guerra.

Shakaim: un ser misterioso que sale del agua para enseñar los diferentes campos de trabajo.

Nunkui: tiene todo poder debajo de la tierra, a ella se debe el desarrollo de los tubérculos y la vida de los animales terrestres.

Etsa: es Arutam que sale de los ríos para ayudar en la cacería. Es el señor de los animales de la selva y de la fuerza parar cazarlos. Identificado con el sol. (F)