‘El Halcón’: los desaparecidos que le llevaron a prisión

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FOTO: Ilustración EL TIEMPO

Manuel Isidro Bravo Nugra, apodado como “El Halcón”, es uno de los padres del sistema de extorsión que desangra a los familiares de los inmigrantes.

Está sentenciado y guardará prisión durante 22 años por el delito de tráfico ilegal de migrantes con agravante de muerte por la desaparición del azuayo, José Morocho, quien falleció en su tercer intento por cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

De acuerdo con la versión de la Fiscalía, “El Halcón” no pagó por los gastos de los pasadores en la frontera de Estados Unidos, tampoco por el hospedaje de José Morocho y otros migrantes, por lo que, como un castigo de los traficantes mexicanos, los viajeros ecuatorianos fueron obligados a cruzar el Río Grande en la noche y durante una crecida, lo que provocó la muerte del azuayo.

Durante el allanamiento a la vivienda de “El Halcón”, previo a su detención el 28 de julio del 2017, la Policía encontró un cúmulo de declaraciones juramentadas, avaladas por notarías locales, en las que se documentaba la compra de conciencias como una práctica común.

Durante los allanamientos se incautaron evidencias relevantes para la investigación como cuadernos con apuntes de nombres de presuntos migrantes, montos de pagos y números de cuentas bancarias, cuatro vehículos, 12.500 dólares, 2.000 euros, cuatro armas de fuego, celulares, computadores y abundante documentación. (I)

‘El Halcón’: los desaparecidos que le llevaron a prisión

FOTO: Ilustración EL TIEMPO

Manuel Isidro Bravo Nugra, apodado como “El Halcón”, es uno de los padres del sistema de extorsión que desangra a los familiares de los inmigrantes.

Está sentenciado y guardará prisión durante 22 años por el delito de tráfico ilegal de migrantes con agravante de muerte por la desaparición del azuayo, José Morocho, quien falleció en su tercer intento por cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

De acuerdo con la versión de la Fiscalía, “El Halcón” no pagó por los gastos de los pasadores en la frontera de Estados Unidos, tampoco por el hospedaje de José Morocho y otros migrantes, por lo que, como un castigo de los traficantes mexicanos, los viajeros ecuatorianos fueron obligados a cruzar el Río Grande en la noche y durante una crecida, lo que provocó la muerte del azuayo.

Durante el allanamiento a la vivienda de “El Halcón”, previo a su detención el 28 de julio del 2017, la Policía encontró un cúmulo de declaraciones juramentadas, avaladas por notarías locales, en las que se documentaba la compra de conciencias como una práctica común.

Durante los allanamientos se incautaron evidencias relevantes para la investigación como cuadernos con apuntes de nombres de presuntos migrantes, montos de pagos y números de cuentas bancarias, cuatro vehículos, 12.500 dólares, 2.000 euros, cuatro armas de fuego, celulares, computadores y abundante documentación. (I)