Mujercitas: la revisión feminista de un clásico

Una de las tomas de la película de la última versión de ‘Mujercitas’ que fue estrenada en diciembre del año anterior.

La última de estas adaptaciones, cuyos personajes son los mismos y diferentes a la vez, ofrece una Jo March más ambiciosa, rebelde y feminista de todas y otorga a otras compañeras de reparto.

Pocos libros han sido objeto de tantas adaptaciones cinematográficas como “Mujercitas”, obra de Louisa May Alcott.

En las seis ocasiones que se ha llevado a la gran pantalla, sin contar obras menores, el personaje principal Josephine March, y también el de sus tres hermanas, han ido mutando, siendo las mismas y diferentes cada vez.

La última de estas adaptaciones, a cargo de la guionista y directora Greta Gerwig, es la que nos ofrece a la Jo March más ambiciosa, rebelde y feminista de todas y otorga a otras compañeras de reparto, como es el caso de Florence Pugh, que interpreta el papel de Amy, de una personalidad crítica con la situación de las mujeres de la época hasta ahora no explorada.

“Es que siento que las mujeres tienen mente, tienen alma, además de corazón, y tienen ambición. Tienen talento, además de belleza, y estoy harta de que la gente diga que una mujer solo vale para el amor, no lo soporto”, afirma Jo March, en una de las escenas finales de la película, en un diálogo con su madre que es toda una declaración de intenciones.

De la primera Jo March, interpretada por una jovencísima Katharine Hepburn en las “Mujercitas” de 1933, de George Cukor, a la que da vida en esta última versión la actriz Saoirse Ronan, se ve cómo la temperamental protagonista expresa con más claridad sus ideales y valores y su defensa del feminismo.

Si la Jo de Katharine Hepburn protestaba porque no quería ser elegante ni cursi, ni una señorita y prometía a su padre que dejaría de ser “tosca y salvaje” para “ser una mujercita en vez de querer ir a la guerra a ayudarlo”, la de Saoirse Ronan es más contemporánea y moderna. (E)

Mujercitas: la revisión feminista de un clásico

Una de las tomas de la película de la última versión de ‘Mujercitas’ que fue estrenada en diciembre del año anterior.

La última de estas adaptaciones, cuyos personajes son los mismos y diferentes a la vez, ofrece una Jo March más ambiciosa, rebelde y feminista de todas y otorga a otras compañeras de reparto.

Pocos libros han sido objeto de tantas adaptaciones cinematográficas como “Mujercitas”, obra de Louisa May Alcott.

En las seis ocasiones que se ha llevado a la gran pantalla, sin contar obras menores, el personaje principal Josephine March, y también el de sus tres hermanas, han ido mutando, siendo las mismas y diferentes cada vez.

La última de estas adaptaciones, a cargo de la guionista y directora Greta Gerwig, es la que nos ofrece a la Jo March más ambiciosa, rebelde y feminista de todas y otorga a otras compañeras de reparto, como es el caso de Florence Pugh, que interpreta el papel de Amy, de una personalidad crítica con la situación de las mujeres de la época hasta ahora no explorada.

“Es que siento que las mujeres tienen mente, tienen alma, además de corazón, y tienen ambición. Tienen talento, además de belleza, y estoy harta de que la gente diga que una mujer solo vale para el amor, no lo soporto”, afirma Jo March, en una de las escenas finales de la película, en un diálogo con su madre que es toda una declaración de intenciones.

De la primera Jo March, interpretada por una jovencísima Katharine Hepburn en las “Mujercitas” de 1933, de George Cukor, a la que da vida en esta última versión la actriz Saoirse Ronan, se ve cómo la temperamental protagonista expresa con más claridad sus ideales y valores y su defensa del feminismo.

Si la Jo de Katharine Hepburn protestaba porque no quería ser elegante ni cursi, ni una señorita y prometía a su padre que dejaría de ser “tosca y salvaje” para “ser una mujercita en vez de querer ir a la guerra a ayudarlo”, la de Saoirse Ronan es más contemporánea y moderna. (E)