De Basca a Ancestro Espiritual

Los cuencanos de más de 25 años que gustan del rock crecieron con el bajo de  Fernando Ordóñez, la batería de Eduardo Heredia, la guitarra de Paulo Freire. La generación de hoy disfruta  de Ancestro Espiritual, Le Teléfono, La Madre Tirana, Xarcasmo, por mencionar algunas bandas que componen la escena musical del rock en Cuenca.

Este género, cuyo día se conmemora este sábado 13 de julio de 2019, siempre ha tenido un espacio importante en la  cultura local. Incluso hay quienes defienden que  Cuenca es la capital del Rock. “Eso se concibe porque las bandas son las que alimentan ese título, pero hace falta que el público lo entienda”, explica Renato Zamora, productor musical e integrante de la banda Sobrepeso.

“Si vamos un poco a generaciones anteriores, la sonoridad, por ejemplo, de bandas como Bajos Sueños o Basca era un poco análoga a lo que pasaba en la época, pero había una identidad sonora”, insiste.

En esto coincide Juan Fernando Bermeo, baterista de la banda ‘Animosh’, quien explica que el origen  del título ‘Cuenca capital del Rock’ es porque las primeras bandas que tuvieron una trascendencia internacional dentro de este género salieron de esta ciudad. “Concretamente se habla de Basca, Bajos Sueños, Sobrepeso, que ya tienen una larga trayectoria”.

Zamora  y Bermeo consideran que en Cuenca hay una excelente composición musical basada en la guitarra, una lírica más poética que en otras ciudades, “mucho más de las calles, de lo social y lo político”.

Ellos parten de la premisa de que el rock es un género que “siempre tendrá marcada la palabra libertad” y que desde la década de 1960 en adelante ha sido un espacio en el que los discursos sociales, políticos y culturales tienen vitrina para hablar de las cosas que se callan desde el ‘status quo’.

Así lo reafirma David Jara, vocalista y guitarrista de Maga Monfor, quien sostiene que el rock en su historia ha significado rebeldía, contracorriente y una permanente deconstrucción y reconfiguración.

Considera que “felizmente, Cuenca atraviesa un momento muy importante por su prolífica producción de nuevas bandas y propuestas”, pero discrepa en que el título de capital del rock sea real.  “No estoy tan seguro de que Cuenca sea la capital del rock, Quito también es la capital del rock, hay mucho talento allá. Prefiero pensar que puede ser una ciudad tan amante del rock, como amante del reguetón”, sentencia el vocalista.

Nuevas propuestas
Zamora cree que hay un despertar de nuevas bandas y músicos independientes con una “influencia generacional de hardcore, heavy metal y otras fusiones”. Menciona a agrupaciones como ‘Los Perros de Fú’, ‘Mr. Monkey’, ‘Neoma’, entre otras, “que tienen calidad y que fomentan el género”.

Aunque hay posturas distintas en cuanto a la sonoridad, “todo el mundo, desde todas las esquinas de la escena cuencana están haciendo grandes cosas, trabajan en producir música de muy buena calidad”, dice Jaime Martínez, músico y poeta.

La nueva cara del rock cuencano está conformada, además de las bandas mencionadas anteriormente, por: Nemesek, Cascos de Arena,  Interferencia, Los Despachos... cuya proyección se demuestra al estar presentes en eventos como La Fiesta de la Música o el Rotofest.

A pesar de la diferencia que pueda existir entre las influencias musicales entre las bandas, la pasión por el rock sigue latiendo fuerte en Cuenca. (E)

De Basca a Ancestro Espiritual

Los cuencanos de más de 25 años que gustan del rock crecieron con el bajo de  Fernando Ordóñez, la batería de Eduardo Heredia, la guitarra de Paulo Freire. La generación de hoy disfruta  de Ancestro Espiritual, Le Teléfono, La Madre Tirana, Xarcasmo, por mencionar algunas bandas que componen la escena musical del rock en Cuenca.

Este género, cuyo día se conmemora este sábado 13 de julio de 2019, siempre ha tenido un espacio importante en la  cultura local. Incluso hay quienes defienden que  Cuenca es la capital del Rock. “Eso se concibe porque las bandas son las que alimentan ese título, pero hace falta que el público lo entienda”, explica Renato Zamora, productor musical e integrante de la banda Sobrepeso.

“Si vamos un poco a generaciones anteriores, la sonoridad, por ejemplo, de bandas como Bajos Sueños o Basca era un poco análoga a lo que pasaba en la época, pero había una identidad sonora”, insiste.

En esto coincide Juan Fernando Bermeo, baterista de la banda ‘Animosh’, quien explica que el origen  del título ‘Cuenca capital del Rock’ es porque las primeras bandas que tuvieron una trascendencia internacional dentro de este género salieron de esta ciudad. “Concretamente se habla de Basca, Bajos Sueños, Sobrepeso, que ya tienen una larga trayectoria”.

Zamora  y Bermeo consideran que en Cuenca hay una excelente composición musical basada en la guitarra, una lírica más poética que en otras ciudades, “mucho más de las calles, de lo social y lo político”.

Ellos parten de la premisa de que el rock es un género que “siempre tendrá marcada la palabra libertad” y que desde la década de 1960 en adelante ha sido un espacio en el que los discursos sociales, políticos y culturales tienen vitrina para hablar de las cosas que se callan desde el ‘status quo’.

Así lo reafirma David Jara, vocalista y guitarrista de Maga Monfor, quien sostiene que el rock en su historia ha significado rebeldía, contracorriente y una permanente deconstrucción y reconfiguración.

Considera que “felizmente, Cuenca atraviesa un momento muy importante por su prolífica producción de nuevas bandas y propuestas”, pero discrepa en que el título de capital del rock sea real.  “No estoy tan seguro de que Cuenca sea la capital del rock, Quito también es la capital del rock, hay mucho talento allá. Prefiero pensar que puede ser una ciudad tan amante del rock, como amante del reguetón”, sentencia el vocalista.

Nuevas propuestas
Zamora cree que hay un despertar de nuevas bandas y músicos independientes con una “influencia generacional de hardcore, heavy metal y otras fusiones”. Menciona a agrupaciones como ‘Los Perros de Fú’, ‘Mr. Monkey’, ‘Neoma’, entre otras, “que tienen calidad y que fomentan el género”.

Aunque hay posturas distintas en cuanto a la sonoridad, “todo el mundo, desde todas las esquinas de la escena cuencana están haciendo grandes cosas, trabajan en producir música de muy buena calidad”, dice Jaime Martínez, músico y poeta.

La nueva cara del rock cuencano está conformada, además de las bandas mencionadas anteriormente, por: Nemesek, Cascos de Arena,  Interferencia, Los Despachos... cuya proyección se demuestra al estar presentes en eventos como La Fiesta de la Música o el Rotofest.

A pesar de la diferencia que pueda existir entre las influencias musicales entre las bandas, la pasión por el rock sigue latiendo fuerte en Cuenca. (E)