Agujero negro tragó una estrella de neutrones

El evento se habría producido hace unos 900 millones de años a la inabarcable distancia de unos 8550 millones de billones de kilómetros de la Tierra, hasta donde el pasado día 14 llegaron las ondas que generó.

Un agujero negro que se traga una estrella de neutrones, esto es lo que, gracias a las ondas gravitacionales, considera que ha detectado, por primera vez, un equipo internacional de científicos.

Tanto las estrellas de neutrones como los agujeros negros son restos superdensos procedentes de estrellas muertas, recordó ayer la Universidad Nacional Australiana, una de las participantes en el descubrimiento.

El evento se habría producido hace unos 900 millones de años a la inabarcable distancia de unos 8550 millones de billones de kilómetros de la Tierra, hasta donde el pasado día 14 llegaron las ondas gravitacionales que generó.

Esas ondas, cuya existencia fue predicha por Albert Einstein, son como pequeñas arrugas u ondulaciones que se producen en el tejido espacio-tiempo del Universo, debido a sucesos de gran violencia que generan masivas cantidades de energía.

En la Tierra, las ondas fueron captadas por dos de las instalaciones especializadas en este tipo de señales: el Observatorio de interferometría láser de ondas gravitacionales (LIGO) en Estados Unidos, y el Virgo en Italia. (I)

Agujero negro tragó una estrella de neutrones

El evento se habría producido hace unos 900 millones de años a la inabarcable distancia de unos 8550 millones de billones de kilómetros de la Tierra, hasta donde el pasado día 14 llegaron las ondas que generó.

Un agujero negro que se traga una estrella de neutrones, esto es lo que, gracias a las ondas gravitacionales, considera que ha detectado, por primera vez, un equipo internacional de científicos.

Tanto las estrellas de neutrones como los agujeros negros son restos superdensos procedentes de estrellas muertas, recordó ayer la Universidad Nacional Australiana, una de las participantes en el descubrimiento.

El evento se habría producido hace unos 900 millones de años a la inabarcable distancia de unos 8550 millones de billones de kilómetros de la Tierra, hasta donde el pasado día 14 llegaron las ondas gravitacionales que generó.

Esas ondas, cuya existencia fue predicha por Albert Einstein, son como pequeñas arrugas u ondulaciones que se producen en el tejido espacio-tiempo del Universo, debido a sucesos de gran violencia que generan masivas cantidades de energía.

En la Tierra, las ondas fueron captadas por dos de las instalaciones especializadas en este tipo de señales: el Observatorio de interferometría láser de ondas gravitacionales (LIGO) en Estados Unidos, y el Virgo en Italia. (I)