Visita a la frontera norte

El viernes 12 de abril, un grupo de periodistas y los familiares del equipo secuestrado y asesinado de El Comercio, hace un año en la frontera con Colombia, visitaron Mataje, el pequeño y abandonado poblado del territorio ecuatoriano en el que Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra fueron retenidos por hombres de Guacho.
Fue la primera vez que Galo Ortega, Cristian Segarra y Ricardo Rivas llegaron al lugar del secuestro de sus familiares. Y lo hicieron con un mensaje para los pobladores: “Cuenten con nosotros”. Hablaron especialmente con los niños del lugar, a los que aconsejaban “seguir el camino recto” y no unirse al narcotráfico, un mal que aqueja al territorio fronterizo debido a la presencia de grupos irregulares.
Esa visita fue un mensaje para todos: ese territorio no puede ser olvidado, esa población que crece en medio de la pobreza tampoco puede ser olvidada y mucho menos se puede olvidar a los al menos 10 ecuatorianos muertos desde que en el 2018 Guacho le declaró la guerra a Ecuador.
Hace un año, algo cambió en la frontera norte de Ecuador. Desde enero hasta marzo hubo frecuentes ataques por parte del Frente Óliver Sinisterra en territorio ecuatoriano. Esa fue la forma con la que este grupo disidente de las armadas FARC pedía al Gobierno ecuatoriano que deje de actuar en su territorio. A partir de eso se vino una serie de atentados y el secuestro y asesinato del equipo periodístico y de Katty y Óscar. El 21 de diciembre de 2018, las autoridades anunciaron que Guacho murió en una operación de fuerzas colombianas. Su muerte no significa el fin del conflicto que existe en la frontera ecuatoriana-colombiana. Muchos grupos irregulares se disputan el territorio y las rutas del narcotráfico. Es por eso que la zona fronteriza no puede ser olvidada por los Estados, así como tampoco la búsqueda de la verdad y la justicia. (O)
Hace un año, un conflicto estalló en la frontera norte, un territorio vulnerable que no puede ser olvidado por los Estados.

Visita a la frontera norte

El viernes 12 de abril, un grupo de periodistas y los familiares del equipo secuestrado y asesinado de El Comercio, hace un año en la frontera con Colombia, visitaron Mataje, el pequeño y abandonado poblado del territorio ecuatoriano en el que Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra fueron retenidos por hombres de Guacho.
Fue la primera vez que Galo Ortega, Cristian Segarra y Ricardo Rivas llegaron al lugar del secuestro de sus familiares. Y lo hicieron con un mensaje para los pobladores: “Cuenten con nosotros”. Hablaron especialmente con los niños del lugar, a los que aconsejaban “seguir el camino recto” y no unirse al narcotráfico, un mal que aqueja al territorio fronterizo debido a la presencia de grupos irregulares.
Esa visita fue un mensaje para todos: ese territorio no puede ser olvidado, esa población que crece en medio de la pobreza tampoco puede ser olvidada y mucho menos se puede olvidar a los al menos 10 ecuatorianos muertos desde que en el 2018 Guacho le declaró la guerra a Ecuador.
Hace un año, algo cambió en la frontera norte de Ecuador. Desde enero hasta marzo hubo frecuentes ataques por parte del Frente Óliver Sinisterra en territorio ecuatoriano. Esa fue la forma con la que este grupo disidente de las armadas FARC pedía al Gobierno ecuatoriano que deje de actuar en su territorio. A partir de eso se vino una serie de atentados y el secuestro y asesinato del equipo periodístico y de Katty y Óscar. El 21 de diciembre de 2018, las autoridades anunciaron que Guacho murió en una operación de fuerzas colombianas. Su muerte no significa el fin del conflicto que existe en la frontera ecuatoriana-colombiana. Muchos grupos irregulares se disputan el territorio y las rutas del narcotráfico. Es por eso que la zona fronteriza no puede ser olvidada por los Estados, así como tampoco la búsqueda de la verdad y la justicia. (O)
Hace un año, un conflicto estalló en la frontera norte, un territorio vulnerable que no puede ser olvidado por los Estados.