Venezuela no halla una salida

La situación en Venezuela está lejos de resolverse. El actual gobernante Nicolás Maduro se aferra al poder, niega el ingreso de ayuda humanitaria y mantiene el respaldo de la Guardia Nacional Bolivariana, que es hasta la fecha su principal sostén, junto al apoyo internacional de países como Rusia y China. En la orilla opuesta se encuentra Juan Guaidó, quien se proclamó presidente de ese país y recibió el respaldo inmediato de Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de países de América Latina, entre ellos Ecuador.


Guaidó ha demostrado en las calles que el apoyo popular que tiene su causa es superior al del chavismo y que a escala internacional tiene un amplio respaldo, sin embargo sus intenciones chocan con la lealtad de una cúpula militar que se mantiene firme, a pesar de la promesa de amnistía para quienes colaboren con el retorno a la democracia del vecino país, que atraviesa desde hace varios años una de las peores crisis de su historia, con una devaluación galopante, una hiperinflación que no parece detenerse, y que por el contrario ha generado que millones de venezolanos huyan de su país ante la escasez de alimentos, medicamentos y hasta servicios básicos.


Ecuador ha tenido una posición digna y lejos de apoyar al totalitarismo bajo el pretexto de respetar soberanía, se ha pronunciado a favor de la salida de Maduro y la convocatoria a elecciones libres y que permitan el ejercicio de una verdadera democracia. Algo que no es posible cuando un solo grupo ha cooptado el poder la mayoría de poderes del Estado y ha decidido desconocer a un órgano legítimo como la Asamblea Nacional, pero además ha coartado la libertad de expresión y reprimido las protestas con una fuerza desproporcionada que ha ocasionado varios cientos de muertos. (O)


Las Fuerzas Armadas son el principal sostén de Maduro, que ha llevado a una crisis profunda a uno de los países más ricos de la región.

Venezuela no halla una salida

La situación en Venezuela está lejos de resolverse. El actual gobernante Nicolás Maduro se aferra al poder, niega el ingreso de ayuda humanitaria y mantiene el respaldo de la Guardia Nacional Bolivariana, que es hasta la fecha su principal sostén, junto al apoyo internacional de países como Rusia y China. En la orilla opuesta se encuentra Juan Guaidó, quien se proclamó presidente de ese país y recibió el respaldo inmediato de Estados Unidos, la Unión Europea y la mayoría de países de América Latina, entre ellos Ecuador.


Guaidó ha demostrado en las calles que el apoyo popular que tiene su causa es superior al del chavismo y que a escala internacional tiene un amplio respaldo, sin embargo sus intenciones chocan con la lealtad de una cúpula militar que se mantiene firme, a pesar de la promesa de amnistía para quienes colaboren con el retorno a la democracia del vecino país, que atraviesa desde hace varios años una de las peores crisis de su historia, con una devaluación galopante, una hiperinflación que no parece detenerse, y que por el contrario ha generado que millones de venezolanos huyan de su país ante la escasez de alimentos, medicamentos y hasta servicios básicos.


Ecuador ha tenido una posición digna y lejos de apoyar al totalitarismo bajo el pretexto de respetar soberanía, se ha pronunciado a favor de la salida de Maduro y la convocatoria a elecciones libres y que permitan el ejercicio de una verdadera democracia. Algo que no es posible cuando un solo grupo ha cooptado el poder la mayoría de poderes del Estado y ha decidido desconocer a un órgano legítimo como la Asamblea Nacional, pero además ha coartado la libertad de expresión y reprimido las protestas con una fuerza desproporcionada que ha ocasionado varios cientos de muertos. (O)


Las Fuerzas Armadas son el principal sostén de Maduro, que ha llevado a una crisis profunda a uno de los países más ricos de la región.