Una mirada al trabajo infantil

Mañana se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una práctica que viola los derechos humanos fundamentales de niños, niñas y adolescentes. En Ecuador, los datos sobre esta problemática no son actuales, la última encuesta nacional se hizo en el 2012. Pero hay datos referenciales que demuestran la incidencia del trabajo infantil en la provincia y el país. Según datos proporcionados a este medio por la Coordinación zonal del Consejo Intergeneracional, se estima que hay un 9,3 por ciento de trabajo infantil en Azuay.
Los datos que se conocen muestran que debe existir un mayor esfuerzo de las instituciones para erradicar el trabajo infantil en la zona rural. Ahí la incidencia es cinco veces mayor que en el sector urbano. En el área rural, el 15,6 por ciento de niños y adolescentes está en condición de trabajo, mientras en el sector urbano el índice es el 3,3 por ciento, según la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Igualdad Intergeneracional.
El trabajo infantil en el área rural requiere ser mirado con matices. Las familias están acostumbradas a un trabajo mancomunado, los niños ayudan a sus padres en actividades como la siembra, cuidado del ganado, entre otras. Pero cuando esa ayuda se convierte en una obligación que priva a los niños y adolescentes de derechos fundamentales como la educación y el disfrute del tiempo libre, se convierte en una práctica que no debe ser permitida.
Existe un fuerte vínculo entre la pobreza de los hogares y el trabajo infantil. Si no se ataca la pobreza y se generan condiciones para mejorar la situación económica de las familias, el trabajo infantil se perpetúa.
Cambiar esta situación es una tarea compleja. Una labor colectiva, del Estado y de cada uno de nosotros. (O)
Si no se ataca la pobreza y si no se mejora la situación económica de las familias, el trabajo infantil se perpetúa.

Una mirada al trabajo infantil

Mañana se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una práctica que viola los derechos humanos fundamentales de niños, niñas y adolescentes. En Ecuador, los datos sobre esta problemática no son actuales, la última encuesta nacional se hizo en el 2012. Pero hay datos referenciales que demuestran la incidencia del trabajo infantil en la provincia y el país. Según datos proporcionados a este medio por la Coordinación zonal del Consejo Intergeneracional, se estima que hay un 9,3 por ciento de trabajo infantil en Azuay.
Los datos que se conocen muestran que debe existir un mayor esfuerzo de las instituciones para erradicar el trabajo infantil en la zona rural. Ahí la incidencia es cinco veces mayor que en el sector urbano. En el área rural, el 15,6 por ciento de niños y adolescentes está en condición de trabajo, mientras en el sector urbano el índice es el 3,3 por ciento, según la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Igualdad Intergeneracional.
El trabajo infantil en el área rural requiere ser mirado con matices. Las familias están acostumbradas a un trabajo mancomunado, los niños ayudan a sus padres en actividades como la siembra, cuidado del ganado, entre otras. Pero cuando esa ayuda se convierte en una obligación que priva a los niños y adolescentes de derechos fundamentales como la educación y el disfrute del tiempo libre, se convierte en una práctica que no debe ser permitida.
Existe un fuerte vínculo entre la pobreza de los hogares y el trabajo infantil. Si no se ataca la pobreza y se generan condiciones para mejorar la situación económica de las familias, el trabajo infantil se perpetúa.
Cambiar esta situación es una tarea compleja. Una labor colectiva, del Estado y de cada uno de nosotros. (O)
Si no se ataca la pobreza y si no se mejora la situación económica de las familias, el trabajo infantil se perpetúa.