Una deuda con la equidad de género

Las últimas elecciones seccionales marcaron un giro en la política local, los candidatos que fueron elegidos para presidir la Alcaldía de Cuenca y la Prefectura del Azuay llegan a esos cargos desde distintas corrientes de pensamiento y desde un pasado marcado por la actividad privada, en el un caso, y por el activismo antiminero y la lucha indígena en el caso del Prefecto. Los líderes históricos de la provincia no ganaron el favor popular y apenas obtuvieron un puñado de concejales y representantes de juntas parroquiales.
Por eso, tanto el Concejo Cantonal de Cuenca, como la Cámara Provincial del Azuay ahora estarán integrados por bloques pequeños, con dos o tres representantes la mayoría. Esto nos habla de una gran diversidad política, frente a la dinámica previa, en la que -por ejemplo- el Concejo Cantonal estuvo compuesto por dos grupos políticos que luego se fueron fraccionando.
Hoy el Concejo Cantonal y la Cámara Provincial serán más diversos en términos políticos, pero mucho menos diversos en términos de equidad de género. Apenas dos de los 15 concejales de Cuenca serán mujeres, en Azuay no se eligieron alcaldesas, así mismo las 21 juntas parroquiales estarán a cargo de hombres.
Es verdad que la presencia de la mujer no garantiza que los órganos legislativos prioricen las agendas en favor de las mujeres, contra la violencia de género, o en busca de la equidad, pero es indudable que la presencia de mujeres en las instancias de poder es un un aporte importante al debate e incorpora visiones de desarrollo que no vayan en función de los clásicos enfoques masculinos. La tarea de la sociedad y de los partidos para las próximas elecciones es lograr una paridad cierta, con mujeres encabezando las listas y con proyección a futuro. (O)
Las últimas elecciones dejaron a menos mujeres ocupando dignidades. En la provincia no habrá alcaldesas.

Una deuda con la equidad de género

Las últimas elecciones seccionales marcaron un giro en la política local, los candidatos que fueron elegidos para presidir la Alcaldía de Cuenca y la Prefectura del Azuay llegan a esos cargos desde distintas corrientes de pensamiento y desde un pasado marcado por la actividad privada, en el un caso, y por el activismo antiminero y la lucha indígena en el caso del Prefecto. Los líderes históricos de la provincia no ganaron el favor popular y apenas obtuvieron un puñado de concejales y representantes de juntas parroquiales.
Por eso, tanto el Concejo Cantonal de Cuenca, como la Cámara Provincial del Azuay ahora estarán integrados por bloques pequeños, con dos o tres representantes la mayoría. Esto nos habla de una gran diversidad política, frente a la dinámica previa, en la que -por ejemplo- el Concejo Cantonal estuvo compuesto por dos grupos políticos que luego se fueron fraccionando.
Hoy el Concejo Cantonal y la Cámara Provincial serán más diversos en términos políticos, pero mucho menos diversos en términos de equidad de género. Apenas dos de los 15 concejales de Cuenca serán mujeres, en Azuay no se eligieron alcaldesas, así mismo las 21 juntas parroquiales estarán a cargo de hombres.
Es verdad que la presencia de la mujer no garantiza que los órganos legislativos prioricen las agendas en favor de las mujeres, contra la violencia de género, o en busca de la equidad, pero es indudable que la presencia de mujeres en las instancias de poder es un un aporte importante al debate e incorpora visiones de desarrollo que no vayan en función de los clásicos enfoques masculinos. La tarea de la sociedad y de los partidos para las próximas elecciones es lograr una paridad cierta, con mujeres encabezando las listas y con proyección a futuro. (O)
Las últimas elecciones dejaron a menos mujeres ocupando dignidades. En la provincia no habrá alcaldesas.