Un crimen espeluznante

Solo imaginar el dolor que sufre una madre al perder a su hijo es capaz de conmover al más fuerte de lo seres humanos, por ello nadie se puede imaginar lo que pasaba por la cabeza de una mujer para planificar el asesinato de su hermanastra con el objetivo de arrebatarle su hijo de apenas días de nacido para luego venderlo por 2.000 dólares a desconocidos, de quien poco se conoce las intenciones que tenían con esta pequeña e inocente criatura.


Este atroz crimen conmocionó a la ciudad, pese a que el asesinato ocurrió en Guayaquil, el bebé fue recuperado en Cuenca en circunstancias que son investigadas; ya que aparentemente se utilizó a la red social Facebook para contactarse con las personas que podían entregar un niño recién nacido.


A principios de semana nos conmocionaba la noticia del brutal ataque a miembros de la comunidad LeBarón en México, el cual dejó un saldo de nueve muertos, entre ellos 6 niños. Además de que otros seis menores quedaron lesionados, una menor resultó ilesa y otra fue reportada como desaparecida y hallada horas después.
Este horrendo crimen parecía tan distante a nuestro país como lo está México, pero en cuestión de horas se conoció el caso del bebé, lo que nos demuestra que la violencia y la destrucción de los valores de las personas han superado toda frontera, todo nivel de entendimiento y comprensión.


Sin duda alguna, la justicia enfrenta uno de sus mayores retos; determinar la responsabilidad o no de los detenidos y aplicarles el mayor peso de ley, con el objetivo de que acciones como esta no se repitan, que no queden en la impunidad ante los ojos de una sociedad que continúa buscando explicaciones a esta clase de delitos.  (O)

Un crimen espeluznante

Solo imaginar el dolor que sufre una madre al perder a su hijo es capaz de conmover al más fuerte de lo seres humanos, por ello nadie se puede imaginar lo que pasaba por la cabeza de una mujer para planificar el asesinato de su hermanastra con el objetivo de arrebatarle su hijo de apenas días de nacido para luego venderlo por 2.000 dólares a desconocidos, de quien poco se conoce las intenciones que tenían con esta pequeña e inocente criatura.


Este atroz crimen conmocionó a la ciudad, pese a que el asesinato ocurrió en Guayaquil, el bebé fue recuperado en Cuenca en circunstancias que son investigadas; ya que aparentemente se utilizó a la red social Facebook para contactarse con las personas que podían entregar un niño recién nacido.


A principios de semana nos conmocionaba la noticia del brutal ataque a miembros de la comunidad LeBarón en México, el cual dejó un saldo de nueve muertos, entre ellos 6 niños. Además de que otros seis menores quedaron lesionados, una menor resultó ilesa y otra fue reportada como desaparecida y hallada horas después.
Este horrendo crimen parecía tan distante a nuestro país como lo está México, pero en cuestión de horas se conoció el caso del bebé, lo que nos demuestra que la violencia y la destrucción de los valores de las personas han superado toda frontera, todo nivel de entendimiento y comprensión.


Sin duda alguna, la justicia enfrenta uno de sus mayores retos; determinar la responsabilidad o no de los detenidos y aplicarles el mayor peso de ley, con el objetivo de que acciones como esta no se repitan, que no queden en la impunidad ante los ojos de una sociedad que continúa buscando explicaciones a esta clase de delitos.  (O)