Situación de las cárceles preocupa

Hace nueve días, el presidente Lenín Moreno decretó el estado de excepción por 60 días en el sistema de rehabilitación social a nivel nacional. La medida fue una respuesta a los hechos violentos que han ocurrido en las últimas semanas en los centros penitenciarios, aunque los problemas no son nuevos. Desde el 2018 hasta el día que se firmó el decreto se registraron 31 muertes en los centros de rehabilitación social, de estas 24 fueron asesinatos. Tres días después, en la cárcel de Guayaquil, una turba linchó aun preso que mató a otro a tiros.
El control en los centros de rehabilitación provocó mayor hostilidad en los internos y ahora las autoridades competentes analizan cómo mejorar la seguridad.
Estos hechos dan cuenta de que el modelo de rehabilitación social que se está aplicando en el país no está funcionando y requiere un análisis profundo y acciones correctivas. Además de los actos de violencia, hay problemas como el hacinamiento, que alcanza el 41 por ciento. Hay un déficit de agentes penitenciarios (hay 1.500 y se requieren 2.000). Los guías necesitan mejor equipamiento y tecnología para el control de armas, drogas, celulares y otros objetos prohibidos que ingresan. También hace falta preparación para enfrentar los conflictos entre internos. Un video muestra cómo un celador miraba, sin poder reaccionar, un linchamiento.
Hasta hace poco el sistema de rehabilitación social estaba a cargo del desaparecido Ministerio de Justicia, sus funciones se repartieron a otras entidades. Es importante que el Estado garantice que tras su extinción existan políticas públicas que ayuden a resolver los problemas que se suscitan al rededor del sistema penitenciario. (O)
El modelo de rehabilitación social del país no está funcionando, se requieren acciones concretas e inmediatas.

Situación de las cárceles preocupa

Hace nueve días, el presidente Lenín Moreno decretó el estado de excepción por 60 días en el sistema de rehabilitación social a nivel nacional. La medida fue una respuesta a los hechos violentos que han ocurrido en las últimas semanas en los centros penitenciarios, aunque los problemas no son nuevos. Desde el 2018 hasta el día que se firmó el decreto se registraron 31 muertes en los centros de rehabilitación social, de estas 24 fueron asesinatos. Tres días después, en la cárcel de Guayaquil, una turba linchó aun preso que mató a otro a tiros.
El control en los centros de rehabilitación provocó mayor hostilidad en los internos y ahora las autoridades competentes analizan cómo mejorar la seguridad.
Estos hechos dan cuenta de que el modelo de rehabilitación social que se está aplicando en el país no está funcionando y requiere un análisis profundo y acciones correctivas. Además de los actos de violencia, hay problemas como el hacinamiento, que alcanza el 41 por ciento. Hay un déficit de agentes penitenciarios (hay 1.500 y se requieren 2.000). Los guías necesitan mejor equipamiento y tecnología para el control de armas, drogas, celulares y otros objetos prohibidos que ingresan. También hace falta preparación para enfrentar los conflictos entre internos. Un video muestra cómo un celador miraba, sin poder reaccionar, un linchamiento.
Hasta hace poco el sistema de rehabilitación social estaba a cargo del desaparecido Ministerio de Justicia, sus funciones se repartieron a otras entidades. Es importante que el Estado garantice que tras su extinción existan políticas públicas que ayuden a resolver los problemas que se suscitan al rededor del sistema penitenciario. (O)
El modelo de rehabilitación social del país no está funcionando, se requieren acciones concretas e inmediatas.