Puente en riesgo de colapsar

El estado del puente Sixto Durán Ballén es preocupante. Según un informe técnico del Ministerio de Transporte y Obas Públicas, dos de las cuatro vigas del tramo II de la infraestructura están desgastadas y tienen riesgo de colapsar. El problema ocurre porque el diseño original del puente tiene una resistencia para vehículos de hasta 33 toneladas, sin embargo, circulan contenedores y tanqueros de tonelaje superior. Y no han existido controles o alertas para evitarlo, hasta hace menos de un mes cuando se decidió restringir el paso a buses, camiones y otros vehículos pesados.
Esa restricción generó un malestar entendible en los ciudadanos quienes tienen problemas para llegar a sus destinos. Debido a que los buses ya no pueden circular por ahí hay personas que deben completar el recorrido a pie todos los días. Sin embargo, no había una respuesta por parte de las autoridades competentes para dar una solución efectiva.
Esta semana los moradores del sector, que son los más afectados, se tomaron el puente para exigir la intervención oportuna del puente, algo que debe ser prioridad de las autoridades por el riesgo que representa para la población. Después de diálogos entre la comunidad, el Municipio y el Ministerio de Transporte, este se comprometió a intervenir en el tramo II, el que más riesgo tiene de colapsar. Lo hará en el segundo semestre del año y la población debe estar vigilante.
Además del problema con este puente, la Cámara de la Construcción alertó que la infraestructura que está en el kilómetro 14 de la vía rápida Cuenca-Azogues tiene una deformación, por lo que también representa un riesgo para la ciudad.
Es necesario que las autoridades hagan las evaluaciones pertinentes con el fin de precautelar la seguridad de todos. (O)

Puente en riesgo de colapsar

El estado del puente Sixto Durán Ballén es preocupante. Según un informe técnico del Ministerio de Transporte y Obas Públicas, dos de las cuatro vigas del tramo II de la infraestructura están desgastadas y tienen riesgo de colapsar. El problema ocurre porque el diseño original del puente tiene una resistencia para vehículos de hasta 33 toneladas, sin embargo, circulan contenedores y tanqueros de tonelaje superior. Y no han existido controles o alertas para evitarlo, hasta hace menos de un mes cuando se decidió restringir el paso a buses, camiones y otros vehículos pesados.
Esa restricción generó un malestar entendible en los ciudadanos quienes tienen problemas para llegar a sus destinos. Debido a que los buses ya no pueden circular por ahí hay personas que deben completar el recorrido a pie todos los días. Sin embargo, no había una respuesta por parte de las autoridades competentes para dar una solución efectiva.
Esta semana los moradores del sector, que son los más afectados, se tomaron el puente para exigir la intervención oportuna del puente, algo que debe ser prioridad de las autoridades por el riesgo que representa para la población. Después de diálogos entre la comunidad, el Municipio y el Ministerio de Transporte, este se comprometió a intervenir en el tramo II, el que más riesgo tiene de colapsar. Lo hará en el segundo semestre del año y la población debe estar vigilante.
Además del problema con este puente, la Cámara de la Construcción alertó que la infraestructura que está en el kilómetro 14 de la vía rápida Cuenca-Azogues tiene una deformación, por lo que también representa un riesgo para la ciudad.
Es necesario que las autoridades hagan las evaluaciones pertinentes con el fin de precautelar la seguridad de todos. (O)