No más violencia de género

“No importa dónde nos encontremos, las mujeres tenemos el derecho de hablar, de denunciar lo que nos está pasando, no importa si es acá en Latinoamérica o en el Medio Oriente, no tenemos que quedarnos calladas”, esta fueron las palabras de la iraquí Nadia Murad, premio Nobel de la Paz y activista de los Derechos Humanos.
Es que la violencia contra las mujeres ha llegado a niveles alarmantes, no solo en nuestro país sino en el mundo entero. A diario se escuchan ataques y agresiones en contra de las mujeres, muchos de ellos que rayan en lo absurdo e ilógico, por la manera en que ocurre y sobre todo por quienes son los agresores.
El pasado viernes, el Tribunal de Garantías Penales de Imbabura sentenció a un ciudadano extranjero a 34 años y 8 meses de pena privativa de libertad por el femicidio de Diana Carolina R., quien era su expareja. La joven estaba embarazada y recibió más de seis puñaladas ante un grupo de 25 policías que no pudo neutralizar al agresor.
Así como este caso, muchos de los agresores se encuentran en el círculo familiar y las víctimas no tienen un lugar donde puedan estar seguras. En Cuenca hace 15 años se abrió una casa de acogida para las mujeres, un ejemplo que ahora busca acertadamente ser replicado a nivel nacional.
Representantes de 17 municipios del país se reunieron en Cuenca para conocer más de la Casa de Acogida María Amor con el objetivo de implementarlos en sus jurisdicciones, sin duda el proyecto es muy interesante, pero sin duda, más beneficios representa adoptar acciones y medidas para evitar que cualquier tipo de agresiones se registren contra las mujeres. No se trata de sancionar el delito, ni proteger a la víctima, sino de evitarlo y garantizar su seguridad. (O)

No más violencia de género

“No importa dónde nos encontremos, las mujeres tenemos el derecho de hablar, de denunciar lo que nos está pasando, no importa si es acá en Latinoamérica o en el Medio Oriente, no tenemos que quedarnos calladas”, esta fueron las palabras de la iraquí Nadia Murad, premio Nobel de la Paz y activista de los Derechos Humanos.
Es que la violencia contra las mujeres ha llegado a niveles alarmantes, no solo en nuestro país sino en el mundo entero. A diario se escuchan ataques y agresiones en contra de las mujeres, muchos de ellos que rayan en lo absurdo e ilógico, por la manera en que ocurre y sobre todo por quienes son los agresores.
El pasado viernes, el Tribunal de Garantías Penales de Imbabura sentenció a un ciudadano extranjero a 34 años y 8 meses de pena privativa de libertad por el femicidio de Diana Carolina R., quien era su expareja. La joven estaba embarazada y recibió más de seis puñaladas ante un grupo de 25 policías que no pudo neutralizar al agresor.
Así como este caso, muchos de los agresores se encuentran en el círculo familiar y las víctimas no tienen un lugar donde puedan estar seguras. En Cuenca hace 15 años se abrió una casa de acogida para las mujeres, un ejemplo que ahora busca acertadamente ser replicado a nivel nacional.
Representantes de 17 municipios del país se reunieron en Cuenca para conocer más de la Casa de Acogida María Amor con el objetivo de implementarlos en sus jurisdicciones, sin duda el proyecto es muy interesante, pero sin duda, más beneficios representa adoptar acciones y medidas para evitar que cualquier tipo de agresiones se registren contra las mujeres. No se trata de sancionar el delito, ni proteger a la víctima, sino de evitarlo y garantizar su seguridad. (O)