El reto de ordenar los mercados

Uno de los problemas recurrentes y punzantes que han tenido que enfrentar las administraciones municipales de Cuenca es el ordenamiento del comercio en calles y mercados.


El Arenal, el centro de abastos más grande y representativo de la ciudad, es también el ejemplo del fracaso en la forma de gestionar un mercado. La inseguridad, el desorden, la presencia de personas alcohólicas recostadas en las calles y veredas son las postales diarias de este sector. Ayer, un numeroso grupo de comerciantes de este mercado marchó por las calles de la ciudad para pedir mayor seguridad y una intervención que evite la proliferación de vendedores informales.


Ninguna de las dos acciones son fáciles. Y serán las que deban asumir las nuevas autoridades que tomen el control de la ciudad el 14 de mayo próximo. Poner orden en este espacio requerirá de una decisión política, quizá no popular.


Otro análisis merece el tema de la informalidad, considerando que la calidad del empleo se ha deteriorado en el país. Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, publicado esta semana,  la tasa de empleo adecuado cayó 3,2 puntos porcentuales entre marzo de 2018 y el mismo mes de este año. Pasó del 41,1 por ciento al 37,9 por ciento.

El empleo adecuado consiste en tener un salario igual o superior al mínimo y trabajar igual o más de 40 horas a la semana. Si bien es cierto que el desempleo no crece, el aumento de la informalidad es preocupante. Eso se evidencia con la presencia de vendedores en las calles, como los que llegan a El Arenal. Es por ello que el problema de la informalidad debe ser analizado y tratado de forma integral, incluyendo a las otras instituciones que pueden ofrecer soluciones con el fin de mejorar la calidad de vida de los cuencanos. (O)

Poner orden en los mercados requerirá de una decisión política, quizá no popular,  que deberán asumir las nuevas autoridades.

El reto de ordenar los mercados

Uno de los problemas recurrentes y punzantes que han tenido que enfrentar las administraciones municipales de Cuenca es el ordenamiento del comercio en calles y mercados.


El Arenal, el centro de abastos más grande y representativo de la ciudad, es también el ejemplo del fracaso en la forma de gestionar un mercado. La inseguridad, el desorden, la presencia de personas alcohólicas recostadas en las calles y veredas son las postales diarias de este sector. Ayer, un numeroso grupo de comerciantes de este mercado marchó por las calles de la ciudad para pedir mayor seguridad y una intervención que evite la proliferación de vendedores informales.


Ninguna de las dos acciones son fáciles. Y serán las que deban asumir las nuevas autoridades que tomen el control de la ciudad el 14 de mayo próximo. Poner orden en este espacio requerirá de una decisión política, quizá no popular.


Otro análisis merece el tema de la informalidad, considerando que la calidad del empleo se ha deteriorado en el país. Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INEC, publicado esta semana,  la tasa de empleo adecuado cayó 3,2 puntos porcentuales entre marzo de 2018 y el mismo mes de este año. Pasó del 41,1 por ciento al 37,9 por ciento.

El empleo adecuado consiste en tener un salario igual o superior al mínimo y trabajar igual o más de 40 horas a la semana. Si bien es cierto que el desempleo no crece, el aumento de la informalidad es preocupante. Eso se evidencia con la presencia de vendedores en las calles, como los que llegan a El Arenal. Es por ello que el problema de la informalidad debe ser analizado y tratado de forma integral, incluyendo a las otras instituciones que pueden ofrecer soluciones con el fin de mejorar la calidad de vida de los cuencanos. (O)

Poner orden en los mercados requerirá de una decisión política, quizá no popular,  que deberán asumir las nuevas autoridades.