Los problemas del CRS Turi

Debido a la emergencia carcelaria que vive el país, el Ministerio del Interior prepara una reorganización y traslado de los privados de libertad. Eso despertó preocupación en Cuenca, por lo que la cartera de Estado y la Policía Nacional trabajan en un análisis estadístico para encontrar una relación entre la inseguridad en la ciudad y el centro carcelario. En los últimos días ese ha sido un tema de discusión, incluso autoridades locales como el alcalde Pedro Palacios consideran que este lugar se ha convertido en un foco de inseguridad.
El problema carcelario es complejo. El de Cuenca es el único centro de rehabilitación social que no tiene hacinamiento, pero está por llegar al límite. Empezó a funcionar en el 2014, se construyó con una capacidad para 2.700 y actualmente tiene 2.700 internos. Antes de la declaratoria de emergencia por parte del Gobierno, un preso asesinó a otro y el hecho fue grabado y difundido en redes sociales. Otro hecho que ha marcado la corta vida de este centro carcelario es el ocurrido en mayo de 2016 y que quedó registrado en un video: un numeroso grupo de policías se extralimitó y vulneró los derechos humanos de los reclusos. Por ese caso hay un proceso legal.
En el Centro de Rehabilitación Social Turi se han identificado tres nudos críticos: los privados de libertad fabrican armas artesanales, el ingreso de objetos prohibidos y una constante pugna de poderes que provoca enfrentamientos entre los internos. Además, urge reparar los escáneres de revisión de las visitas de los internos que por el momento no funcionan, reparar mallas y muros entre pabellones, así como la instalación de luces en puntos ciegos y de las cámaras que se encuentran averiadas. Las necesidades ya se conocen, es hora de tomar medidas para mejorar el sistema de rehabilitación. (O)

Tres puntos críticos han identificado las autoridades en el Centro de Rehabilitación Social Turi, que funciona desde el 2014.

Los problemas del CRS Turi

Debido a la emergencia carcelaria que vive el país, el Ministerio del Interior prepara una reorganización y traslado de los privados de libertad. Eso despertó preocupación en Cuenca, por lo que la cartera de Estado y la Policía Nacional trabajan en un análisis estadístico para encontrar una relación entre la inseguridad en la ciudad y el centro carcelario. En los últimos días ese ha sido un tema de discusión, incluso autoridades locales como el alcalde Pedro Palacios consideran que este lugar se ha convertido en un foco de inseguridad.
El problema carcelario es complejo. El de Cuenca es el único centro de rehabilitación social que no tiene hacinamiento, pero está por llegar al límite. Empezó a funcionar en el 2014, se construyó con una capacidad para 2.700 y actualmente tiene 2.700 internos. Antes de la declaratoria de emergencia por parte del Gobierno, un preso asesinó a otro y el hecho fue grabado y difundido en redes sociales. Otro hecho que ha marcado la corta vida de este centro carcelario es el ocurrido en mayo de 2016 y que quedó registrado en un video: un numeroso grupo de policías se extralimitó y vulneró los derechos humanos de los reclusos. Por ese caso hay un proceso legal.
En el Centro de Rehabilitación Social Turi se han identificado tres nudos críticos: los privados de libertad fabrican armas artesanales, el ingreso de objetos prohibidos y una constante pugna de poderes que provoca enfrentamientos entre los internos. Además, urge reparar los escáneres de revisión de las visitas de los internos que por el momento no funcionan, reparar mallas y muros entre pabellones, así como la instalación de luces en puntos ciegos y de las cámaras que se encuentran averiadas. Las necesidades ya se conocen, es hora de tomar medidas para mejorar el sistema de rehabilitación. (O)

Tres puntos críticos han identificado las autoridades en el Centro de Rehabilitación Social Turi, que funciona desde el 2014.