Los pendientes del caso Cordero

Ha pasado un año desde que la valentía de Jorge Palacios permitió que una dolorosa verdad salga a la luz: él y cuatro personas más denunciaron al entonces sacerdote César Cordero Moscoso de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran unos niños y estudiaban en instituciones educativas fundadas por él.
El testimonio de Jorge, temeroso al principio, fue el desencadenante de una serie de acciones que terminaron con la decisión del Vaticano de retirarle el título de sacerdote a Cordero. Eso ocurrió en octubre del 2018 y es lo último que se conoce de este caso. Las víctimas, sus familias y la sociedad cuencana aún esperan la reparación integral y la acción de la justicia.
En la Fiscalía hay cinco denuncias formales por abuso sexual en contra de Cordero. Los casos están en investigación previa. Según la abogada de las víctimas hay más casos, pero han preferido guardar silencio por temor.
La situación legal es compleja. En febrero del 2018, por consulta popular, los ecuatorianos decidieron que los delitos sexuales contra niños y adolescentes no prescriban. Sin embargo, no ha quedado claro si eso se aplica de forma retroactiva, por lo que las víctimas luchan porque así sea. En noviembre del año anterior, una resolución del Consejo Nacional de la Judicatura, abrió la posibilidad de que las personas acusadas de abusos sexuales contra menores, cometidos en cualquier tiempo sean juzgadas. La resolución dispuso a los jueces, fiscales y defensores públicos que continúen las acciones investigativas relativas a esos delitos e incluye disposiciones para sancionar a los funcionarios judiciales que pongan trabas a esos procesos.
Las herramientas legales están ahí, lo que queda ahora es velar por los derechos de las víctimas y la aplicación de la justicia. (O)
Hace un año se conocieron las denuncias de abuso sexual,
las víctimas esperan que llegue la reparación integral.

Los pendientes del caso Cordero

Ha pasado un año desde que la valentía de Jorge Palacios permitió que una dolorosa verdad salga a la luz: él y cuatro personas más denunciaron al entonces sacerdote César Cordero Moscoso de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran unos niños y estudiaban en instituciones educativas fundadas por él.
El testimonio de Jorge, temeroso al principio, fue el desencadenante de una serie de acciones que terminaron con la decisión del Vaticano de retirarle el título de sacerdote a Cordero. Eso ocurrió en octubre del 2018 y es lo último que se conoce de este caso. Las víctimas, sus familias y la sociedad cuencana aún esperan la reparación integral y la acción de la justicia.
En la Fiscalía hay cinco denuncias formales por abuso sexual en contra de Cordero. Los casos están en investigación previa. Según la abogada de las víctimas hay más casos, pero han preferido guardar silencio por temor.
La situación legal es compleja. En febrero del 2018, por consulta popular, los ecuatorianos decidieron que los delitos sexuales contra niños y adolescentes no prescriban. Sin embargo, no ha quedado claro si eso se aplica de forma retroactiva, por lo que las víctimas luchan porque así sea. En noviembre del año anterior, una resolución del Consejo Nacional de la Judicatura, abrió la posibilidad de que las personas acusadas de abusos sexuales contra menores, cometidos en cualquier tiempo sean juzgadas. La resolución dispuso a los jueces, fiscales y defensores públicos que continúen las acciones investigativas relativas a esos delitos e incluye disposiciones para sancionar a los funcionarios judiciales que pongan trabas a esos procesos.
Las herramientas legales están ahí, lo que queda ahora es velar por los derechos de las víctimas y la aplicación de la justicia. (O)
Hace un año se conocieron las denuncias de abuso sexual,
las víctimas esperan que llegue la reparación integral.