Los incendios forestales siguen

Es infortunadamente habitual que en estas fechas los medios de comunicación deban dedicar sus espacios informativos a dar cuenta de incendios forestales que, por alguna razón, se han desatado en la provincia y que avanzan con fuerza gracias a los vientos y a la falta de lluvia que caracteriza a esta temporada.
Infortunadamente, este año no fue la excepción, y desde la semana pasada se han consumido más de 400 hectáreas de vegetación en la zona de Pichanillas y Gualel, correspondientes a los cantones Girón y Nabón, respectivamente; solo en ese flagelo se han perdido más de 380 hectáreas de bosques nativos y de pino.
Otro incendio, que devastó más de 10 hectáreas de vegetación, ocurrió en la parroquia Molleturo, del cantón Cuenca, y un tercero se mantiene activo en el cantón Pucará, donde, según los organismos de socorro, ya se han consumido más de 40 hectáreas de bosque.
El combate de este tipo de incendios es agobiante, pues por la magnitud y difícil acceso los vehículos de los cuerpos de bomberos poco pueden hacer, y el combate se realiza de forma manual con herramientas como batefuegos, machetes, palas y el respaldo de tractores que excavan zanjas para impedir el avance del fuego.
Por eso es que en estos sucesos la prevención juega un rol clave, pues es habitual que las llamas inicien por acciones de los ciudadanos, como quemas intencionales previas a la siembra, fogatas mal apagadas, la presencia de desechos o acciones de pirómanos. Distintos organismos e instituciones locales y nacionales emprenden cada año campañas para concienciar a la ciudadanía, pero todos los años los flagelos se repiten afectando cientos de hectáreas. Eso nos indica que hace falta una mayor conciencia ciudadana y respeto hacia la naturaleza. (O)
Más de 400 hectáreas de vegetación se han perdido, en los incendios desatados en el territorio de cuatro cantones azuayos.

Los incendios forestales siguen

Es infortunadamente habitual que en estas fechas los medios de comunicación deban dedicar sus espacios informativos a dar cuenta de incendios forestales que, por alguna razón, se han desatado en la provincia y que avanzan con fuerza gracias a los vientos y a la falta de lluvia que caracteriza a esta temporada.
Infortunadamente, este año no fue la excepción, y desde la semana pasada se han consumido más de 400 hectáreas de vegetación en la zona de Pichanillas y Gualel, correspondientes a los cantones Girón y Nabón, respectivamente; solo en ese flagelo se han perdido más de 380 hectáreas de bosques nativos y de pino.
Otro incendio, que devastó más de 10 hectáreas de vegetación, ocurrió en la parroquia Molleturo, del cantón Cuenca, y un tercero se mantiene activo en el cantón Pucará, donde, según los organismos de socorro, ya se han consumido más de 40 hectáreas de bosque.
El combate de este tipo de incendios es agobiante, pues por la magnitud y difícil acceso los vehículos de los cuerpos de bomberos poco pueden hacer, y el combate se realiza de forma manual con herramientas como batefuegos, machetes, palas y el respaldo de tractores que excavan zanjas para impedir el avance del fuego.
Por eso es que en estos sucesos la prevención juega un rol clave, pues es habitual que las llamas inicien por acciones de los ciudadanos, como quemas intencionales previas a la siembra, fogatas mal apagadas, la presencia de desechos o acciones de pirómanos. Distintos organismos e instituciones locales y nacionales emprenden cada año campañas para concienciar a la ciudadanía, pero todos los años los flagelos se repiten afectando cientos de hectáreas. Eso nos indica que hace falta una mayor conciencia ciudadana y respeto hacia la naturaleza. (O)
Más de 400 hectáreas de vegetación se han perdido, en los incendios desatados en el territorio de cuatro cantones azuayos.