Los desafíos de la nueva fiscal

Foto cortesía.

Diana Salazar asumió ayer la Fiscalía General del Estado no solo con una carga de expedientes por revisar, la nueva funcionaria asume también la responsabilidad de devolver la credibilidad a una institución que tiene entre sus fines la garantía de los derechos humanos. La nueva funcionaria llega a una institución que tiene 902 expedientes represados, centenares de casos de corrupción, entre las que destacan la trama Odebrecht, el caso Singue, la Refinería de Esmeraldas, la investigación por peculado en la Secretaría de Comunicación; también están otros que han sacudido al país, como la muerte del general Jorge Gabela, el secuestro y asesinato del equipo periodístico de El Comercio, ocurrido hace un año; casos de desaparecidos, como el de David Romo, entre otros.
Diana Salazar ofreció un proceso de revisión exhaustiva de cada uno de los casos. Sin adelantar criterio sobre cuáles serán priorizados, aseguró que habrá que reorientarlos. Su primera función será iniciar una auditoría a cada uno de los procesos.
En sus primeras declaraciones públicas, la fiscal dijo que su agenda incluirá tres ejes: transparencia, efectividad e innovación, en el que prevé la reingeniería de los procesos y una revisión a la estructura de la Fiscalía. Los temas prioritarios en su agenda serán los casos relacionados con corrupción, con violencia de género, con narcotráfico, con derechos humanos, principalmente.
La fiscal tendrá que lidiar con presiones que lleguen de diferentes frentes. Su tarea, además de agilitar los procesos, deberá ser mantenerse firme ante esas presiones. Salazar ha dicho que está consciente de que no puede fallarle al país, sobre todo en un momento en que las tensiones políticas están a flor de piel. (O)
La Asamblea Nacional posesionó ayer a Diana Salazar como la nueva fiscal general del Estado, a quien le espera una larga tarea.

Los desafíos de la nueva fiscal

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Diana Salazar asumió ayer la Fiscalía General del Estado no solo con una carga de expedientes por revisar, la nueva funcionaria asume también la responsabilidad de devolver la credibilidad a una institución que tiene entre sus fines la garantía de los derechos humanos. La nueva funcionaria llega a una institución que tiene 902 expedientes represados, centenares de casos de corrupción, entre las que destacan la trama Odebrecht, el caso Singue, la Refinería de Esmeraldas, la investigación por peculado en la Secretaría de Comunicación; también están otros que han sacudido al país, como la muerte del general Jorge Gabela, el secuestro y asesinato del equipo periodístico de El Comercio, ocurrido hace un año; casos de desaparecidos, como el de David Romo, entre otros.
Diana Salazar ofreció un proceso de revisión exhaustiva de cada uno de los casos. Sin adelantar criterio sobre cuáles serán priorizados, aseguró que habrá que reorientarlos. Su primera función será iniciar una auditoría a cada uno de los procesos.
En sus primeras declaraciones públicas, la fiscal dijo que su agenda incluirá tres ejes: transparencia, efectividad e innovación, en el que prevé la reingeniería de los procesos y una revisión a la estructura de la Fiscalía. Los temas prioritarios en su agenda serán los casos relacionados con corrupción, con violencia de género, con narcotráfico, con derechos humanos, principalmente.
La fiscal tendrá que lidiar con presiones que lleguen de diferentes frentes. Su tarea, además de agilitar los procesos, deberá ser mantenerse firme ante esas presiones. Salazar ha dicho que está consciente de que no puede fallarle al país, sobre todo en un momento en que las tensiones políticas están a flor de piel. (O)
La Asamblea Nacional posesionó ayer a Diana Salazar como la nueva fiscal general del Estado, a quien le espera una larga tarea.