Las mujeres que no descansan

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, ayer, la convocatoria mundial fue a que las mujeres se sumen a un paro de sus actividades. En países como España, Argentina, eso ocurrió; las mujeres dejaron sus actividades cotidianas para mostrar la importancia de su labor silenciosa en un mundo que por años las ha marginado y encasillado en actividades específicas. Actividades como cuidar de sus hijos y de su familia, cocinar, mantener limpia su casa, destinar tiempo para las compras, para el pago de los servicios básicos o para trasladarse en búsqueda de sus hijos. Este tiempo destinado por las mujeres que han sido consideradas mantenedoras de los hogares no es reconocido. Reconocer que un niño se encuentra en buen estado de salud es entender que hubo una mujer que atendió de él. Saber que un oficinista, médico o profesor llegó a su trabajo alimentado, con ropa limpia es entender que alguien más está haciendo aquel trabajo no remunerado, actividades que toman tiempo, pero que nadie las reconoce. Saber que en el supermercado se encuentran nuestros alimentos es recordar que hay manos campesinas de mujeres sembrando. ¿Qué pasaría si todas las mujeres por un solo minuto dejan de hacer lo que hacen? El sistema colapsa.
En Cuenca ese paro fue más simbólico, la mayoría de mujeres no tienen las facilidades para dejar sus actividades, en casa o en el trabajo, ni siquiera por un solo día. Incluso la protesta se realizó a partir de las 17:00, para que las mujeres puedan acudir luego de salir de sus trabajos. Pese a esa limitante alzaron su voz para exigir que el Estado y las autoridades garanticen sus derechos. Rechazaron las decenas de muertes violentas de mujeres, rechazaron los embarazos forzosos a niñas, rechazaron el sistema judicial que no creen en ellas cuando ponen sus denuncias. (O)
Pese a los limitantes, ayer las mujeres alzaron su voz para exigir que el Estado y las autoridades garanticen sus derechos.

Las mujeres que no descansan

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, ayer, la convocatoria mundial fue a que las mujeres se sumen a un paro de sus actividades. En países como España, Argentina, eso ocurrió; las mujeres dejaron sus actividades cotidianas para mostrar la importancia de su labor silenciosa en un mundo que por años las ha marginado y encasillado en actividades específicas. Actividades como cuidar de sus hijos y de su familia, cocinar, mantener limpia su casa, destinar tiempo para las compras, para el pago de los servicios básicos o para trasladarse en búsqueda de sus hijos. Este tiempo destinado por las mujeres que han sido consideradas mantenedoras de los hogares no es reconocido. Reconocer que un niño se encuentra en buen estado de salud es entender que hubo una mujer que atendió de él. Saber que un oficinista, médico o profesor llegó a su trabajo alimentado, con ropa limpia es entender que alguien más está haciendo aquel trabajo no remunerado, actividades que toman tiempo, pero que nadie las reconoce. Saber que en el supermercado se encuentran nuestros alimentos es recordar que hay manos campesinas de mujeres sembrando. ¿Qué pasaría si todas las mujeres por un solo minuto dejan de hacer lo que hacen? El sistema colapsa.
En Cuenca ese paro fue más simbólico, la mayoría de mujeres no tienen las facilidades para dejar sus actividades, en casa o en el trabajo, ni siquiera por un solo día. Incluso la protesta se realizó a partir de las 17:00, para que las mujeres puedan acudir luego de salir de sus trabajos. Pese a esa limitante alzaron su voz para exigir que el Estado y las autoridades garanticen sus derechos. Rechazaron las decenas de muertes violentas de mujeres, rechazaron los embarazos forzosos a niñas, rechazaron el sistema judicial que no creen en ellas cuando ponen sus denuncias. (O)
Pese a los limitantes, ayer las mujeres alzaron su voz para exigir que el Estado y las autoridades garanticen sus derechos.