Las huellas del 16 de abril

Las 18:58 del 16 de abril del 2016 quedarán marcadas para siempre en la historia de este país. Así como las imágenes de los daños y la angustia que provocó el terremoto de magnitud 7,8 con epicentro en Pedernales, Manabí, que afectó principalmente a esa provincia y a Esmeraldas.
Hoy se cumplen tres años de esa tragedia, con avances y pendientes. Así lo recogen los informes publicados estos días por diferentes medios de comunicación. En las denominadas zonas cero de Pedernales: Jama, Bahía, Manta y Portoviejo, hay contrastes. Hay espacios como el centro de Portoviejo que lucen regenerados, al igual que ciertos sectores de Manta. En cambio, en lugares de Pedernales y Jama aún se puede ver los espacios vacíos en donde antes había construcciones. En Pedernales, el epicentro del mismo hay obras pendientes como como la dotación de alcantarillado, la construcción del hospital, del edificio municipal,  un malecón, entre otros; el desarrollo todavía no ha llegado a este cantón. Mientras en Bahía de Caráquez aún hay familias que duermen en carpas.
Esas necesidades son sorteadas a diario por los habitantes de estos lugares, quienes han aprendido a levantarse, pese a las dolorosas situaciones que les tocó vivir. Son ellos quienes, con su empuje, están fortaleciendo Manabí, la provincia más golpeada con el sismo. Su capacidad de resiliencia es un ejemplo para todo el país.
El terremoto del 2016 también nos dejó como lección la necesidad de estar preparados ante los fenómenos. La tierra no ha dejado de temblar y cada vez que eso ocurre, sobre todo en las zonas que fueron afectadas hace tres años, el temor se hace presente. Superar ese miedo es uno de los desafíos que aún nos queda. (O)
Son los habitantes de Manabí quienes, con su empuje, están levantando a su provincia, la más afectada
hace tres años.

Las huellas del 16 de abril

Las 18:58 del 16 de abril del 2016 quedarán marcadas para siempre en la historia de este país. Así como las imágenes de los daños y la angustia que provocó el terremoto de magnitud 7,8 con epicentro en Pedernales, Manabí, que afectó principalmente a esa provincia y a Esmeraldas.
Hoy se cumplen tres años de esa tragedia, con avances y pendientes. Así lo recogen los informes publicados estos días por diferentes medios de comunicación. En las denominadas zonas cero de Pedernales: Jama, Bahía, Manta y Portoviejo, hay contrastes. Hay espacios como el centro de Portoviejo que lucen regenerados, al igual que ciertos sectores de Manta. En cambio, en lugares de Pedernales y Jama aún se puede ver los espacios vacíos en donde antes había construcciones. En Pedernales, el epicentro del mismo hay obras pendientes como como la dotación de alcantarillado, la construcción del hospital, del edificio municipal,  un malecón, entre otros; el desarrollo todavía no ha llegado a este cantón. Mientras en Bahía de Caráquez aún hay familias que duermen en carpas.
Esas necesidades son sorteadas a diario por los habitantes de estos lugares, quienes han aprendido a levantarse, pese a las dolorosas situaciones que les tocó vivir. Son ellos quienes, con su empuje, están fortaleciendo Manabí, la provincia más golpeada con el sismo. Su capacidad de resiliencia es un ejemplo para todo el país.
El terremoto del 2016 también nos dejó como lección la necesidad de estar preparados ante los fenómenos. La tierra no ha dejado de temblar y cada vez que eso ocurre, sobre todo en las zonas que fueron afectadas hace tres años, el temor se hace presente. Superar ese miedo es uno de los desafíos que aún nos queda. (O)
Son los habitantes de Manabí quienes, con su empuje, están levantando a su provincia, la más afectada
hace tres años.