Las decisiones sobre el tranvía

El inicio de la operación comercial del tranvía está detenida. El ofrecimiento de la actual administración fue ponerlo en marcha el pasado 8 de marzo, una meta que, por diferentes circunstancias, no se pudo cumplir. Para empezar, el nuevo sistema de transporte aún no pertenece a la Municipalidad, es decir, las obras no han sido entregadas oficialmente. Además, no ha sido posible estructurar un sistema integral de movilidad. El otro pendiente importante es la definición de la tarifa.
Si bien el tranvía es una obra que los cuencanos esperamos desde hace más de cinco años y que ha pasado un sinnúmero de dificultades, es importante que esas decisiones se tomen con sabiduría y criterio. La premura de poner en marcha este sistema no debe poner en riesgo su sostenibilidad.
Estamos a menos de un mes de que nuevas autoridades asuman el mando del Municipio. Resolver esos problemas debe ser una de sus prioridades. La tarifa debe ser analizada con cautela, para no afectar la economía de los usuarios y a la vez garantizar el funcionamiento del tranvía.
La integración también será compleja, al nuevo alcalde le tocará dialogar y negociar con la Cámara de Transporte Urbano, que ya ha anunciado sus condiciones. Las nuevas autoridades también deben resolver conflictos con las empresas contratistas, lo que ha impedido la entrega de la obra. El alcalde electo, Pedro Palacios ha dicho que poner a funcionar el tranvía será una prioridad, pero que no lo hará hasta tener todo claro sobre el proyecto.
Es momento de que el tranvía deje de ser usado de forma política y se entienda como un elemento que permitirá a Cuenca cambiar su sistema de movilidad, modernizarlo y dar un mejor servicio a los cuencanos. (O)
La premura de poner en marcha el sistema de movilidad no debe poner en riesgo la sostenibilidad del tranvía.

Las decisiones sobre el tranvía

El inicio de la operación comercial del tranvía está detenida. El ofrecimiento de la actual administración fue ponerlo en marcha el pasado 8 de marzo, una meta que, por diferentes circunstancias, no se pudo cumplir. Para empezar, el nuevo sistema de transporte aún no pertenece a la Municipalidad, es decir, las obras no han sido entregadas oficialmente. Además, no ha sido posible estructurar un sistema integral de movilidad. El otro pendiente importante es la definición de la tarifa.
Si bien el tranvía es una obra que los cuencanos esperamos desde hace más de cinco años y que ha pasado un sinnúmero de dificultades, es importante que esas decisiones se tomen con sabiduría y criterio. La premura de poner en marcha este sistema no debe poner en riesgo su sostenibilidad.
Estamos a menos de un mes de que nuevas autoridades asuman el mando del Municipio. Resolver esos problemas debe ser una de sus prioridades. La tarifa debe ser analizada con cautela, para no afectar la economía de los usuarios y a la vez garantizar el funcionamiento del tranvía.
La integración también será compleja, al nuevo alcalde le tocará dialogar y negociar con la Cámara de Transporte Urbano, que ya ha anunciado sus condiciones. Las nuevas autoridades también deben resolver conflictos con las empresas contratistas, lo que ha impedido la entrega de la obra. El alcalde electo, Pedro Palacios ha dicho que poner a funcionar el tranvía será una prioridad, pero que no lo hará hasta tener todo claro sobre el proyecto.
Es momento de que el tranvía deje de ser usado de forma política y se entienda como un elemento que permitirá a Cuenca cambiar su sistema de movilidad, modernizarlo y dar un mejor servicio a los cuencanos. (O)
La premura de poner en marcha el sistema de movilidad no debe poner en riesgo la sostenibilidad del tranvía.