La vocación de educar

Esta semana, Diario EL TIEMPO acompañó a una maestra en una rutina que para muchos puede sonar a sacrificio, pero para ella es un modo de vida. El que escogió cuando sintió la vocación de servir, de educar a las personas. Esa vocación es homenajeada hoy en el país, con la conmemoración del Día del Maestro Ecuatoriano, una fecha que fue instituida en honor a un recordado maestro y escritor, el ambateño Juan Montalvo, quien nació un día como hoy. Esta una fecha para reflexionar sobre esta importante labor. Los maestros tienen una responsabilidad enorme: son los encargados, junto a los padres, de la primera formación de los niños. Son ellos quienes ayudan a desarrollar habilidades y a despertar vocaciones.
Los buenos maestros reconocen las potencialidades y las debilidades de sus estudiantes. Los buenos maestros saben que la enseñanza no es fácil, que requiere de habilidades especiales para lograr sus objetivos y se preparan para lograrlo. Lo reafirman cada día cuando llegan a clases y cuando salen del aula. La docencia es una de las profesiones que se ha visto obligada a evolucionar, debido a los avances tecnológicos. El principio sigue siendo el mismo: enseñar con pasión, y ahora hay muchas herramientas nuevas para cumplir esa misión. Es por ello que los maestros están obligados a seguir preparándose, a no dejar de aprender, a convertirse en un ejemplo de lo que ellos predican. El aprendizaje permanente es uno de los retos de nuestro tiempo. Hay quienes auguran que en el futuro ya no se requerirá de maestros para aprender, pues han aparecido nuevas formas de estudio. Indudablemente, la docencia se enfrenta a nuevas dinámicas con la tecnología, pero la vocación de servicio, la habilidad de escuchar, la paciencia para enseñar, la comprensión y el afecto son cualidades que los avances tecnológicos no pueden sustituir. (O)
Los maestros reconocen las potencialidades y las debilidades de sus estudiantes, para motivarlos o reforzar su trabajo.

La vocación de educar

Esta semana, Diario EL TIEMPO acompañó a una maestra en una rutina que para muchos puede sonar a sacrificio, pero para ella es un modo de vida. El que escogió cuando sintió la vocación de servir, de educar a las personas. Esa vocación es homenajeada hoy en el país, con la conmemoración del Día del Maestro Ecuatoriano, una fecha que fue instituida en honor a un recordado maestro y escritor, el ambateño Juan Montalvo, quien nació un día como hoy. Esta una fecha para reflexionar sobre esta importante labor. Los maestros tienen una responsabilidad enorme: son los encargados, junto a los padres, de la primera formación de los niños. Son ellos quienes ayudan a desarrollar habilidades y a despertar vocaciones.
Los buenos maestros reconocen las potencialidades y las debilidades de sus estudiantes. Los buenos maestros saben que la enseñanza no es fácil, que requiere de habilidades especiales para lograr sus objetivos y se preparan para lograrlo. Lo reafirman cada día cuando llegan a clases y cuando salen del aula. La docencia es una de las profesiones que se ha visto obligada a evolucionar, debido a los avances tecnológicos. El principio sigue siendo el mismo: enseñar con pasión, y ahora hay muchas herramientas nuevas para cumplir esa misión. Es por ello que los maestros están obligados a seguir preparándose, a no dejar de aprender, a convertirse en un ejemplo de lo que ellos predican. El aprendizaje permanente es uno de los retos de nuestro tiempo. Hay quienes auguran que en el futuro ya no se requerirá de maestros para aprender, pues han aparecido nuevas formas de estudio. Indudablemente, la docencia se enfrenta a nuevas dinámicas con la tecnología, pero la vocación de servicio, la habilidad de escuchar, la paciencia para enseñar, la comprensión y el afecto son cualidades que los avances tecnológicos no pueden sustituir. (O)
Los maestros reconocen las potencialidades y las debilidades de sus estudiantes, para motivarlos o reforzar su trabajo.