La seguridad en Internet

En agosto, Cuenca supo de un caso que alarmó: un hombre utilizaba las redes sociales para contactar con adolescentes mujeres y agredirlas sexualmente. El denominado caso ‘Mangajo’ fue la señal de alerta de una realidad a la que poca atención le habíamos prestado: el ‘grooming’. Traducido al español como ‘engaño pederasta’, el ‘grooming’ es la serie de acciones que un adulto realiza en Internet para ganarse la amistad de los menores, crear conexiones emocionales con el fin de poder abusar sexualmente de ellos sin mayor resistencia. En muchos casos incluye también la introducción al mundo de la prostitución infantil o la producción de material pornográfico. El uso de las redes sociales implica algunas precauciones, sobre todo si los usuarios son niños y adolescentes. La primera medida de seguridad que debemos tomar es conocer todos los riesgos que existen para saber cómo actuar ante los perfiles desconocidos que aparecen en las redes sociales. Es necesario que saber que las personas que practican ‘grooming’ invierten mucho tiempo preparando cómo actuarán frente a los menores y se convierten en expertos, por lo que la vulnerabilidad de los niños aumenta. Al ser anónimo, el acoso en línea es más fácil. Una de las recomendaciones que dan los expertos es, sin importar la edad, no proporcionar en redes sociales información e imágenes personales a extraños, porque esos datos pueden ser usados con fines negativos. Ahora hay nuevas formas de controlar el acceso de los menores a Internet, como el control parental, que permite que los padres tengan acceso a las aplicaciones que usan sus hijos. Es una opción recomendable, pero la brecha digital que aún existe entre padres e hijos muchas veces complica el control al uso que los menores hacen de la tecnología, por lo que la confianza y el diálogo siguen siendo la principal forma de prevención. (O)
La brecha digital entre padres e hijos complica el control al uso de Internet, la confianza es una forma de prevenir.

La seguridad en Internet

En agosto, Cuenca supo de un caso que alarmó: un hombre utilizaba las redes sociales para contactar con adolescentes mujeres y agredirlas sexualmente. El denominado caso ‘Mangajo’ fue la señal de alerta de una realidad a la que poca atención le habíamos prestado: el ‘grooming’. Traducido al español como ‘engaño pederasta’, el ‘grooming’ es la serie de acciones que un adulto realiza en Internet para ganarse la amistad de los menores, crear conexiones emocionales con el fin de poder abusar sexualmente de ellos sin mayor resistencia. En muchos casos incluye también la introducción al mundo de la prostitución infantil o la producción de material pornográfico. El uso de las redes sociales implica algunas precauciones, sobre todo si los usuarios son niños y adolescentes. La primera medida de seguridad que debemos tomar es conocer todos los riesgos que existen para saber cómo actuar ante los perfiles desconocidos que aparecen en las redes sociales. Es necesario que saber que las personas que practican ‘grooming’ invierten mucho tiempo preparando cómo actuarán frente a los menores y se convierten en expertos, por lo que la vulnerabilidad de los niños aumenta. Al ser anónimo, el acoso en línea es más fácil. Una de las recomendaciones que dan los expertos es, sin importar la edad, no proporcionar en redes sociales información e imágenes personales a extraños, porque esos datos pueden ser usados con fines negativos. Ahora hay nuevas formas de controlar el acceso de los menores a Internet, como el control parental, que permite que los padres tengan acceso a las aplicaciones que usan sus hijos. Es una opción recomendable, pero la brecha digital que aún existe entre padres e hijos muchas veces complica el control al uso que los menores hacen de la tecnología, por lo que la confianza y el diálogo siguen siendo la principal forma de prevención. (O)
La brecha digital entre padres e hijos complica el control al uso de Internet, la confianza es una forma de prevenir.