La preocupación por las notas

El cierre del año lectivo no siempre es agradable para los estudiantes. Los que no consiguieron el puntaje necesario deben esperar todavía para saber si serán promovidos al siguiente año. Esta situación suele generar angustia tanto en los niños y adolescentes como en los padres. Y en el caso de los estudiantes de tercer año de bachillerato hay una carga emocional extra: deben rendir los exámenes para graduarse y conseguir un cupo en la universidad. Eso lleva a que los padres estén alerta y encuentren la manera de que estas situaciones no afecten a sus hijos. La Dirección Nacional de la Policía Especializada para Niños y Adolescentes, Dinapen, ha dado un dato preocupante: en esta época del año, las desapariciones voluntarias de los adolescentes están relacionadas al temor a ser maltratados por bajo rendimiento y riesgos de perder el año de estudios. Según los registros de esta institución, las principales motivaciones para las desapariciones de los adolescentes están relacionadas con problemas familiares, situaciones sentimentales y con problemas en los estudios. El nivel de presión al que pueden estar sometidos los estudiantes por las actividades escolares puede llevar a situaciones extremas, por eso es necesario que los padres comprendan el momento que sus hijos pasan, que mantengan una buena comunicación. Hay que evitar amenazar con castigarlos si no aprueban el año, no ridiculizarlos frente a sus compañeros y docentes, no compararlos con otros estudiantes, y para no tener inconvenientes al fin del año escolar, se debe visitarlos periódicamente en sus centros de estudio. Hay niños y adolescentes que sienten una gran carga autoimpuesta o exigida por sus padres para ser los mejores y cuando no consiguen sus objetivos la decepción es grande. La vida académica es una parte importante en el desarrollo de las personas, pero no debe convertirse en una tortura. Hay que encontrar un equilibrio para que sea una etapa satisfactoria. (O)
La vida académica es parte del desarrollo de las personas, pero no debe llevar a los estudiantes a un estado de ansiedad.

La preocupación por las notas

El cierre del año lectivo no siempre es agradable para los estudiantes. Los que no consiguieron el puntaje necesario deben esperar todavía para saber si serán promovidos al siguiente año. Esta situación suele generar angustia tanto en los niños y adolescentes como en los padres. Y en el caso de los estudiantes de tercer año de bachillerato hay una carga emocional extra: deben rendir los exámenes para graduarse y conseguir un cupo en la universidad. Eso lleva a que los padres estén alerta y encuentren la manera de que estas situaciones no afecten a sus hijos. La Dirección Nacional de la Policía Especializada para Niños y Adolescentes, Dinapen, ha dado un dato preocupante: en esta época del año, las desapariciones voluntarias de los adolescentes están relacionadas al temor a ser maltratados por bajo rendimiento y riesgos de perder el año de estudios. Según los registros de esta institución, las principales motivaciones para las desapariciones de los adolescentes están relacionadas con problemas familiares, situaciones sentimentales y con problemas en los estudios. El nivel de presión al que pueden estar sometidos los estudiantes por las actividades escolares puede llevar a situaciones extremas, por eso es necesario que los padres comprendan el momento que sus hijos pasan, que mantengan una buena comunicación. Hay que evitar amenazar con castigarlos si no aprueban el año, no ridiculizarlos frente a sus compañeros y docentes, no compararlos con otros estudiantes, y para no tener inconvenientes al fin del año escolar, se debe visitarlos periódicamente en sus centros de estudio. Hay niños y adolescentes que sienten una gran carga autoimpuesta o exigida por sus padres para ser los mejores y cuando no consiguen sus objetivos la decepción es grande. La vida académica es una parte importante en el desarrollo de las personas, pero no debe convertirse en una tortura. Hay que encontrar un equilibrio para que sea una etapa satisfactoria. (O)
La vida académica es parte del desarrollo de las personas, pero no debe llevar a los estudiantes a un estado de ansiedad.