La posibilidad de salvar vidas

Esta semana se presentó en Cuenca una campaña que merece ser compartida y respaldada: ‘Embajador de vida’, que es impulsada por la Cámara de Industrias y Productividad del Azuay y la Cruz Roja, con el fin de aumentar significativamente la donación de sangre en la ciudad. Quienes han pasado horas de angustia a la espera de donantes entenderán la importancia de esta iniciativa. En Cuenca se requieren 2.000 pintas de sangre al mes para atender la demanda de Azuay y Cañar, pero apenas se recolectan 500, es decir el 25 por ciento de lo que se necesita.
Es por eso que en la mayoría de las emergencias, cuando alguien requiere sangre, la búsqueda de un donante se vuelve un desafío. Si el Banco de Sangre de la Cruz Roja tuviera una reserva, salvar vidas sería menos difícil.  
Muchos han entendido que donar sangre permite precisamente eso: salvar vidas. Cuando alguien va a dejar solo una pinta de su sangre, puede salvar la vida de otras tres personas.
Hay quienes han salvado decenas de vidas, son personas que donan con frecuencia, algunos incluso cada mes. Ellos recibieron un reconocimiento en la presentación de la campaña. Su ejemplo también ayuda a desmitificar ideas en torno a la donación de sangre.  Los hombres pueden donar cada tres meses, las mujeres cada cuatro; cuando se trata de plaquetas se puede donar con más frecuencia; normalmente, el cuerpo compensa la cantidad de sangre que ha sido extraída; los materiales usados en este proceso son nuevos en cada persona, lo que protege al donante; la extracción no es dolorosa, más allá de la sensación normal al sentir el pinchazo; las personas con tatuajes sí pueden donar siempre que haya transcurrido un año desde que se tatuó. Así que salvar vidas no es tan complicado como parece. (O).

La posibilidad de salvar vidas

Esta semana se presentó en Cuenca una campaña que merece ser compartida y respaldada: ‘Embajador de vida’, que es impulsada por la Cámara de Industrias y Productividad del Azuay y la Cruz Roja, con el fin de aumentar significativamente la donación de sangre en la ciudad. Quienes han pasado horas de angustia a la espera de donantes entenderán la importancia de esta iniciativa. En Cuenca se requieren 2.000 pintas de sangre al mes para atender la demanda de Azuay y Cañar, pero apenas se recolectan 500, es decir el 25 por ciento de lo que se necesita.
Es por eso que en la mayoría de las emergencias, cuando alguien requiere sangre, la búsqueda de un donante se vuelve un desafío. Si el Banco de Sangre de la Cruz Roja tuviera una reserva, salvar vidas sería menos difícil.  
Muchos han entendido que donar sangre permite precisamente eso: salvar vidas. Cuando alguien va a dejar solo una pinta de su sangre, puede salvar la vida de otras tres personas.
Hay quienes han salvado decenas de vidas, son personas que donan con frecuencia, algunos incluso cada mes. Ellos recibieron un reconocimiento en la presentación de la campaña. Su ejemplo también ayuda a desmitificar ideas en torno a la donación de sangre.  Los hombres pueden donar cada tres meses, las mujeres cada cuatro; cuando se trata de plaquetas se puede donar con más frecuencia; normalmente, el cuerpo compensa la cantidad de sangre que ha sido extraída; los materiales usados en este proceso son nuevos en cada persona, lo que protege al donante; la extracción no es dolorosa, más allá de la sensación normal al sentir el pinchazo; las personas con tatuajes sí pueden donar siempre que haya transcurrido un año desde que se tatuó. Así que salvar vidas no es tan complicado como parece. (O).