La larga pelea contra el ruido

En la subida de La Condamine, en un taller de hojalatería, hay un letrero en el que se lee: “Ya estamos cansados. Basta de contaminación”. Al texto lo acompañan dos imágenes, una de un vehículo y otra de una bocina, que representan el alto ruido al que está sometido este sector. Y el cartel es una expresión de lo que sienten no solo los habitantes de este céntrico sector, también los de la avenida Remigio Crespo, Feria Libre, Hospital Regional, Paseo Tres de Noviembre, entre otros, lugares donde el ruido no da tregua a sus habitantes.
Esta semana, la Comisión Municipal de Gestión Ambiental y la Universidad del Azuay presentaron el mapa de ruido actualizado que indica la contaminación auditiva que hay en Cuenca. Se trata de una trabajo que se ejecuta desde hace cinco años y que nos permite identificar, por ejemplo, que en el 49,5 por ciento de las zonas monitoreadas hay un incremento de la contaminación por ruido, mientras que en el 48,4 por ciento hay un descenso.
Conscientes del problema que es la contaminación auditiva, las autoridades locales han emprendidos campañas para combatirla, incluso en el 2017 entró en vigencia una ordenanza que regula el ruido y permite aplicar sanciones, sin embargo eso no ha sido suficiente.
Las soluciones van más allá de las sanciones. Es necesario un cambio de actitud y respetar las normas de convivencia. El 70 por ciento del ruido en Cuenca proviene del parque automotor, el pito de los buses y los automóviles se vuelve perturbador, por lo que los primeros en cambiar sus actitud deben ser los conductores de vehículos.
La contaminación auditiva no solo causa malestar, también puede derivar en un problema de salud, por lo que es necesario ponernos en el lugar del otro para mitigar este problema. (O)
La contaminación auditiva es uno de los problemas ambientales de Cuenca, que requiere soluciones.

La larga pelea contra el ruido

En la subida de La Condamine, en un taller de hojalatería, hay un letrero en el que se lee: “Ya estamos cansados. Basta de contaminación”. Al texto lo acompañan dos imágenes, una de un vehículo y otra de una bocina, que representan el alto ruido al que está sometido este sector. Y el cartel es una expresión de lo que sienten no solo los habitantes de este céntrico sector, también los de la avenida Remigio Crespo, Feria Libre, Hospital Regional, Paseo Tres de Noviembre, entre otros, lugares donde el ruido no da tregua a sus habitantes.
Esta semana, la Comisión Municipal de Gestión Ambiental y la Universidad del Azuay presentaron el mapa de ruido actualizado que indica la contaminación auditiva que hay en Cuenca. Se trata de una trabajo que se ejecuta desde hace cinco años y que nos permite identificar, por ejemplo, que en el 49,5 por ciento de las zonas monitoreadas hay un incremento de la contaminación por ruido, mientras que en el 48,4 por ciento hay un descenso.
Conscientes del problema que es la contaminación auditiva, las autoridades locales han emprendidos campañas para combatirla, incluso en el 2017 entró en vigencia una ordenanza que regula el ruido y permite aplicar sanciones, sin embargo eso no ha sido suficiente.
Las soluciones van más allá de las sanciones. Es necesario un cambio de actitud y respetar las normas de convivencia. El 70 por ciento del ruido en Cuenca proviene del parque automotor, el pito de los buses y los automóviles se vuelve perturbador, por lo que los primeros en cambiar sus actitud deben ser los conductores de vehículos.
La contaminación auditiva no solo causa malestar, también puede derivar en un problema de salud, por lo que es necesario ponernos en el lugar del otro para mitigar este problema. (O)
La contaminación auditiva es uno de los problemas ambientales de Cuenca, que requiere soluciones.