La crisis carcelaria y el narcotráfico

La violencia en las cárceles de Ecuador ha llegado a niveles brutales. Una situación que la emergencia declarada por el Gobierno en abril no ha logrado frenar. En menos de un mes se han registrado tres incidentes en el complejo carcelario de Guayaquil, nueve presos han sido asesinados en diferentes disturbios.
El origen de esos últimos actos está en el negocio del narcotráfico. Las bandas que manejan la actividad ilegal están en una disputa territorial que ha dejado 16 presos asesinados en todo el país, en lo que va del año. Los líderes de esos grupos ordenan agresiones de todo tipo a los internos.
No es una disputa reciente ni una situación que se vive solo al interior de las cárceles. Las pugnas entre las bandas tienen más de 10 años y su territorio de acción se extiende a otros sectores de las ciudades. Por mencionar un ejemplo, un supuesto cabecilla de una de las bandas más fuertes fue asesinado en febrero pasado en el sector Mucho Lote, en Guayaquil. La respuesta fue inmediata: hubo muertes violentas en Guayas, Los Ríos y El Oro. Estas fueron un ajuste de cuentas. Ese mismo ajuste de cuentas se está viviendo en el interior de las cárceles, específicamente la de Guayaquil. Se presume que ‘El Cubano’, el reo asesinado el martes, es el responsable de los asesinatos cometidos días atrás. Eso significa que los esfuerzos por controlar la situación en los centros de rehabilitación social deben considerar esa guerra por el territorio del narcotráfico. Algo que ha ocurrido también en otros países, como Brasil, en donde en mayo pasado la violencia dejó al menos 55 muertos en dos días; o en Argentina, que también declaró la emergencia en materia penitenciaria. No se trata de disturbios comunes. Son delitos que se siguen cometiendo desde un lugar que debe ser controlado por el Estado. (O)
Atrás de los actos violentos que ocurren en la Penitenciaría hay una feroz lucha entre bandas dedicadas al narcotráfico.

La crisis carcelaria y el narcotráfico

La violencia en las cárceles de Ecuador ha llegado a niveles brutales. Una situación que la emergencia declarada por el Gobierno en abril no ha logrado frenar. En menos de un mes se han registrado tres incidentes en el complejo carcelario de Guayaquil, nueve presos han sido asesinados en diferentes disturbios.
El origen de esos últimos actos está en el negocio del narcotráfico. Las bandas que manejan la actividad ilegal están en una disputa territorial que ha dejado 16 presos asesinados en todo el país, en lo que va del año. Los líderes de esos grupos ordenan agresiones de todo tipo a los internos.
No es una disputa reciente ni una situación que se vive solo al interior de las cárceles. Las pugnas entre las bandas tienen más de 10 años y su territorio de acción se extiende a otros sectores de las ciudades. Por mencionar un ejemplo, un supuesto cabecilla de una de las bandas más fuertes fue asesinado en febrero pasado en el sector Mucho Lote, en Guayaquil. La respuesta fue inmediata: hubo muertes violentas en Guayas, Los Ríos y El Oro. Estas fueron un ajuste de cuentas. Ese mismo ajuste de cuentas se está viviendo en el interior de las cárceles, específicamente la de Guayaquil. Se presume que ‘El Cubano’, el reo asesinado el martes, es el responsable de los asesinatos cometidos días atrás. Eso significa que los esfuerzos por controlar la situación en los centros de rehabilitación social deben considerar esa guerra por el territorio del narcotráfico. Algo que ha ocurrido también en otros países, como Brasil, en donde en mayo pasado la violencia dejó al menos 55 muertos en dos días; o en Argentina, que también declaró la emergencia en materia penitenciaria. No se trata de disturbios comunes. Son delitos que se siguen cometiendo desde un lugar que debe ser controlado por el Estado. (O)
Atrás de los actos violentos que ocurren en la Penitenciaría hay una feroz lucha entre bandas dedicadas al narcotráfico.