La convivencia con el tranvía

La relación de los cuencanos con el tranvía ha sido un poco compleja. El rechazo masivo que existía al nuevo sistema de transporte debido a los problemas en su construcción parece superado. Hay mucha expectativa ciudadana y entusiasmo mientras esperamos que empiece a funcionar de forma comercial.
La convivencia con el tranvía se ha puesto a prueba en los últimos meses, en los que hemos visto la imprudencia de conductores y peatones. Eso es algo en lo que las autoridades deben seguir trabajando. Próximamente entrará en vigencia la ordenanza aprobada el 11 de marzo para la regulación del tranvía, que establece 69 días de socialización antes de la aplicación de sanciones por las infracciones que se cometan.
Las sanciones llegan hasta el 50 por ciento de un salario básico unificado es decir 197 dólares, por la manipulación de las tiqueteras, el ingreso a espacios no autorizados, faltas de respeto al personal del tranvía y acoso sexual en unidades o paradas.
Se aplicarán multas de 118,20 dólares para quienes causen daños a las unidades, consuman alcohol o drogas en las instalaciones y paradas. También se multará con 19,7 dólares a quienes arrojen basura o escupan en las unidades y paradas del sistema de movilidad.
La adecuada convivencia con el tranvía y su inserción ordenada en la ciudad depende de todos. Es momento de apoderarse de un sistema de transporte que nos pertenece a los cuencanos, que debe ayudar a mejorar la calidad del servicio de que tenemos y que convierte a Cuenca en la primera ciudad del país con un sistema de transporte moderno, amigable con el medio ambiente; pronto se sumará Quito con el metro. El éxito de las ciudades no es que todos sus habitantes tengan la capacidad y la necesidad de adquirir un vehículo privado, el éxito consiste en que todos estén dispuestos a usar un sistema de transporte público. Y eso es tarea de todos. (O)
La convivencia con el tranvía y su inserción ordenada en la ciudad depende de todos. Hay que fomentar respeto a lo público.

La convivencia con el tranvía

La relación de los cuencanos con el tranvía ha sido un poco compleja. El rechazo masivo que existía al nuevo sistema de transporte debido a los problemas en su construcción parece superado. Hay mucha expectativa ciudadana y entusiasmo mientras esperamos que empiece a funcionar de forma comercial.
La convivencia con el tranvía se ha puesto a prueba en los últimos meses, en los que hemos visto la imprudencia de conductores y peatones. Eso es algo en lo que las autoridades deben seguir trabajando. Próximamente entrará en vigencia la ordenanza aprobada el 11 de marzo para la regulación del tranvía, que establece 69 días de socialización antes de la aplicación de sanciones por las infracciones que se cometan.
Las sanciones llegan hasta el 50 por ciento de un salario básico unificado es decir 197 dólares, por la manipulación de las tiqueteras, el ingreso a espacios no autorizados, faltas de respeto al personal del tranvía y acoso sexual en unidades o paradas.
Se aplicarán multas de 118,20 dólares para quienes causen daños a las unidades, consuman alcohol o drogas en las instalaciones y paradas. También se multará con 19,7 dólares a quienes arrojen basura o escupan en las unidades y paradas del sistema de movilidad.
La adecuada convivencia con el tranvía y su inserción ordenada en la ciudad depende de todos. Es momento de apoderarse de un sistema de transporte que nos pertenece a los cuencanos, que debe ayudar a mejorar la calidad del servicio de que tenemos y que convierte a Cuenca en la primera ciudad del país con un sistema de transporte moderno, amigable con el medio ambiente; pronto se sumará Quito con el metro. El éxito de las ciudades no es que todos sus habitantes tengan la capacidad y la necesidad de adquirir un vehículo privado, el éxito consiste en que todos estén dispuestos a usar un sistema de transporte público. Y eso es tarea de todos. (O)
La convivencia con el tranvía y su inserción ordenada en la ciudad depende de todos. Hay que fomentar respeto a lo público.