Espacios para el arte subutilizados

Durante meses, el actor quiteño radicado en Cuenca desde hace muchos años, Francisco Aguirre, encabezó un movimiento en favor del arte urbano. Su pedido era simple: que los artistas puedan presentar sus propuestas en la vía pública sin necesidad de realizar engorrosos trámites burocráticos para hacerlo.
Tras una serie de debates y análisis de alternativas, el 18 de julio de 2017 el Concejo Cantonal de Cuenca emitió una “normativa interna municipal” en la que declara al espacio público de la urbe como zona libre para la expresión, la generación, el intercambio y el diálogo artístico y cultural. Esa declaratoria hace énfasis o prioriza las actividades en ocho sectores: Plaza Cívica Nueve de Octubre, pasaje Carlos Cueva Tamariz, Calle del Artista (calle Sucre, junto a la Catedral de La Inmaculada), plazoleta de Santo Domingo, parque San Sebastián, plazoleta César Dávila, plazoleta de La Merced y Plaza del Rollo. En esos sitios, en particular, los artistas pueden presentar sus propuestas durante una hora consecutiva, sin ser retirado por los agentes de la Guardia Municipal.
Esa medida, que se sintonizaba con el pedido de los artistas urbanos, prometía una ciudad llena de expresiones artísticas: con teatro en las calles, con estatuas vivientes, cantantes, mimos, mariachis, titiriteros, malabaristas y otros similares; algo como lo que ocurre en las zonas turísticas de las grandes capitales mundiales. Pero el imaginario superó a la realidad y en la práctica se puede observar que muchos de esos sitios permanecen más bien en desuso, sin el pulular de artistas y de públicos. Los espacios existen y están disponibles, el talento artístico también; resta esperar que coincidan con un público local inmerso en su rutina y con el turismo, siempre deseoso de novedades. (O)
Ocho sectores tienen prioridad para la expresión de artistas, pero la ocupación en varios casos es inexistente; en otros, escasa.

Espacios para el arte subutilizados

Durante meses, el actor quiteño radicado en Cuenca desde hace muchos años, Francisco Aguirre, encabezó un movimiento en favor del arte urbano. Su pedido era simple: que los artistas puedan presentar sus propuestas en la vía pública sin necesidad de realizar engorrosos trámites burocráticos para hacerlo.
Tras una serie de debates y análisis de alternativas, el 18 de julio de 2017 el Concejo Cantonal de Cuenca emitió una “normativa interna municipal” en la que declara al espacio público de la urbe como zona libre para la expresión, la generación, el intercambio y el diálogo artístico y cultural. Esa declaratoria hace énfasis o prioriza las actividades en ocho sectores: Plaza Cívica Nueve de Octubre, pasaje Carlos Cueva Tamariz, Calle del Artista (calle Sucre, junto a la Catedral de La Inmaculada), plazoleta de Santo Domingo, parque San Sebastián, plazoleta César Dávila, plazoleta de La Merced y Plaza del Rollo. En esos sitios, en particular, los artistas pueden presentar sus propuestas durante una hora consecutiva, sin ser retirado por los agentes de la Guardia Municipal.
Esa medida, que se sintonizaba con el pedido de los artistas urbanos, prometía una ciudad llena de expresiones artísticas: con teatro en las calles, con estatuas vivientes, cantantes, mimos, mariachis, titiriteros, malabaristas y otros similares; algo como lo que ocurre en las zonas turísticas de las grandes capitales mundiales. Pero el imaginario superó a la realidad y en la práctica se puede observar que muchos de esos sitios permanecen más bien en desuso, sin el pulular de artistas y de públicos. Los espacios existen y están disponibles, el talento artístico también; resta esperar que coincidan con un público local inmerso en su rutina y con el turismo, siempre deseoso de novedades. (O)
Ocho sectores tienen prioridad para la expresión de artistas, pero la ocupación en varios casos es inexistente; en otros, escasa.